Cultura

DÍA DEL LIBRO

Una cita atípica bien recibida por la población lectora

El retroceso de fase obliga a las librerías a una celebración en sus establecimientos y sin apenas encuentros con autores

Una cita atípica bien recibida por la población lectora
Una cita atípica bien recibida por la población lectora
P.S.

HUESCA.- Un Día del Libro "raro", "atípico", "extraño", en el que "la librería permanece abierta", cuando lo habitual es que, en la fecha que le es propia -el 23 del abril-, las librerías permanezcan cerradas y "el día comienza a las cinco de la mañana montando la parada debajo de los porches con todo el ambiente festivo que da el Día de San Jorge", explica Arancha Martínez, copropietaria de la librería Santos Ochoa.

Así, el objetivo ha sido "intentar mantener un poco el espíritu del Día del Libro", mostrar "que seguimos adelante y que intentamos recuperar un poco de normalidad", explicaba Chema Aniés, copropietario de la librería Anónima.

Pese a lo atípico de la cita, así como la pérdida de ese carácter festivo que tiene la celebración en Aragón en su fecha original y que favorece la afluencia y los encuentros entre autores y lectores, las y los libreros oscenses valoraron la respuesta de la gente como muy buena. "La gente está respondiendo muy bien, no esperábamos grandes cosas al ser un día tan raro", explica Aniés.

"La gente viene receptiva", explica Arancha Martínez, aunque reconoce que parte de su clientela "no sabe que es el Día del Libro, porque no lo asocia, es julio, laborable, mucha gente se ha ido de vacaciones o está trabajando, pero cuando pasan por caja se dan cuenta que tienen el descuento del 10 %", que se aplicó en todas las librerías de la capital.

Misma sensación alberga Ludi Escartín, propietaria de Más de Libros, que en un Día del Libro que "no tiene nada que ver" con el habitual, mantuvo abierta su librería de manera ininterrumpida durante toda la jornada este jueves.

En la librería Iris, la mañana estuvo concurrida "por la clientela de casa. La gente ha hecho un esfuerzo por venir y celebrarlo con nosotros, pues es un día en el que quizás no hubieran comprado un libro, pero como es el día del libro han venido a vernos", explicaba Matilde Saz, dependienta de la librería.

Veraniego a la fuerza, la propuesta para este Día del Libro en la ciudad de Huesca era la de celebrarse en el parque Miguel Servet y el retroceso de fase ha hecho que se cancele.

LA IMPORTANCIA DE ESTAR

El retroceso de fase ha obligado a que la celebración sea de puertas para dentro o como mucho a los pies del establecimiento, como sucedió en la librería Anónima, que recibió a su clientela con sendas mesas que daban lugar a ver, en una, las novedades, y en la otra, espacio para la propuesta de la librería Prólogo, una librería sin espacio físico. Su propietario, Pablo Parra, recordaba que "lo importante es estar y que la gente nos vea".

La Anónima programó firmas de libros comedidas, con la presencia por la mañana de Sandra Araguás, que recibió a su clientela de niños y niñas con distancia, pero con el mimo espíritu con el que acostumbra a "explicarles de qué va el cuento" pero también el detalle en forma de juego que albergan las guardas de los cuentos que publica desde la Editorial Sin Cabeza, como sucede en su último cuento publicado, Lunes y martes y miércoles tres, donde aparecen unos laberintos.

La tarde el espacio de la Anónima contó con la presencia de Josan Rodríguez, que presentó Equilibrios, una baraja que combina dibujos y frases, obra del propio Rodríguez, que buscan provocar la reflexión y el permanecer en el momento presente. "Equilibrios ha sido un disfrute que he hecho para esos momentos oscuros que todos tenemos, en los que la cabeza va muy acelerada. Coger una carta y ver qué nos dice", lo que proporciona un momento para volver al presente que es lo que nos hace estar bien", explicaba el autor, minutos antes de la presentación.

El último encuentro terminó de la mano de Lorenzo Caudevilla (ver contraportada), autor del cómic La vida interior, realizado durante el confinamiento y difundido a través de las redes sociales, y cuya historia navega entre la decisión del propio autor de aventurarse a escribir un cómic y los lugares comunes que se han vivido durante el confinamiento y la desescalada.

BUENAS SENSACIONES

Las sensaciones de las librerías en cuanto a la evolución del sector tras el confinamiento "son muy buenas", explica Aniés. "Los dos meses de cierre fueron muy duros, pero desde que se abrió se vio que había muchas ganas de leer y volver a las librerías, el mes de mayo fue muy bueno y, descontando que no se han celebrado las ferias y el Día del Libro, la afluencia en julio, que es un mes bastante flojo, está siendo bastante superior a otros años".

En Santos Ochoa, que como Más de libros, al ser también papelería permanecieron abiertos durante el confinamiento, señala que se ha notado cómo "las editoriales han apostado fuerte por sus novedades y autores". Lo que da nuevas posibilidades para recomendar, labor de libreras y libreros que, según Ludi Escartín, es lo que más le gusta a la gente, "que les recomiendes".

Dicho y hecho, Aniés recomienda El infinito en junco, de Irene Vallejo, "es el libro del año", pero también la biografía de Ramón Acín escrita por Víctor Juan. Martínez se queda con El enigma de la habitación 622, de Joël Dicker, o La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes. Mientras que Escartín se fija en la novela policiaca de Camino Díaz Manual de una mantis religiosa, o Las mujeres de Winchester, de Tracy Chevalier. Entre muchos otros posibles.

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