Cultura

FESTIVAL EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Sosiegos y batallas desde la maestría de Chus Gonzalo en el órgano de Berdún

El músico trajo hasta 2020 a los artesanos en el oficio del Barroco, como llama a los compositores

Sosiegos y batallas desde la maestría de Chus Gonzalo en el órgano de Berdún
Sosiegos y batallas desde la maestría de Chus Gonzalo en el órgano de Berdún
F.C.S.

HUESCA.- La iglesia parroquial de Berdún acogió la noche de este miércoles un nuevo concierto del XXIX Festival Internacional en el Camino de Santiago. Fue el turno del organista Chus Gonzalo y su capacidad para llegar a lo inmaterial. "Es innegable que, por lo que sea, y después de más de treinta años de carrera aún yo tampoco lo sé, el órgano conecta con la parte espiritual de las personas, ajeno a opciones personales. Probablemente influyen muchos factores, su lugar en recintos religiosos llenos de arte y de historia, su antigüedad e historia, su capacidad sonora de abarcar desde el suave lamento al tumulto de trompetas, su variedad tímbrica y tantos etcéteras", apuntó.

El programa presentado fue de una cuidada alternancia de estados anímicos, de sosiegos y batallas, como rezaba en su título. "Pero el planteamiento es aún más complejo, pues resulta que en los sosiegos se halla tensión y en las batallas, divertimento: qué es pues para cada uno el sosiego y qué la batalla", destacó Gonzalo. Por Berdún desfilaron autores desde finales del siglo XVI hasta entrado el XVIII, "profesionales dotados", como les gusta llamarlos al organista, artesanos en el oficio del Barroco.

"Cuando el oyente escuche el Adagio a del Livro de obras de órgano, de Fray Roque da Coceiçao, recopilado en el año 1695, entenderá todo, una música, creo, nunca antes tocada, que te arrastra, te duele, y así todo, que decir". Y así fue, en un directo virtuoso a la par que didáctico, rico en detalles y narrativa, pasión y comunicación con los espectadores que se dieron cita en Berdún.

Al final la década de los ochenta, Chus Gonzalo eligió Lisboa como lugar europeo para complementar sus estudios, teniendo la suerte de haber sido el último alumno del maestro Santiago Macario Kastner, "de quien acaban de hacer tesis doctoral, en prensa, y salen cartas sobre mí: qué cosas... El problema de que estas músicas sean desconocidas no es de los investigadores, que trabajan y trabajamos, y editamos y jaleamos, es de los propios intérpretes y de los programadores, parece caso excepcional este Camino de Santiago oscense".

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