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LITERATURA

Nacho Escuín: "Cuanta más intromisión admitimos más lejos de los demás estamos"

El Filólogo, teórico de la literatura, gestor, editor, crítico y ahora novelista acaba de firmar Los papeles de Bruselas

Nacho Escuín: "Cuanta más intromisión admitimos más lejos de los demás estamos"
Nacho Escuín: "Cuanta más intromisión admitimos más lejos de los demás estamos"
J.V.

Estrena novela tras su noveno poemario. ¿Se trata de un libro arte-facto —Siempre lo son, todos los ejercicios creativos son siempre una suma de literatura o cultura (en sus representaciones) y mucho más.

De la catarsis de La mala raza al fluir de Los papeles de Bruselas, me atrevo a decir.

—La mala raza llegó en un momento personal muy complicado, con una crisis en toda regla sobre cada uno de los aspectos de mi vida. Sin embargo, la novela llega ya con otro punto de vista y otro momento personal, por eso tiene ese tono desenfadado y aligerado de tanta gravedad.

En estos dos meses tras el lanzamiento, ¿qué es lo que más ha disfrutado de su estreno en narrativa —Me ha gustado el efecto en los lectores y he disfrutado del Día de las Librerías en Madrid. La novela llega a muchos más lectores y eso tiene siempre una lectura positiva.

Literatura, que de fragmentaria no tiene nada… —Literatura, ficción pura y dura, una acción con personajes que pueden ser susceptibles de ser entendidos como normales, si es que eso existe, claro, y un hilo argumental que acelera y acelera y acelera.

Su estupendo volumen es un cruce de caminos y de aventuras.

—Gracias. Quizá ese era el principal objetivo. Contar historias de personajes que se entrecruzan y deben solventar las situaciones que surgen, precisamente, en cada cruce de caminos de sus vidas.

Cuando viajamos, solemos regresar todavía más a nosotros mismos.

—El viaje es también interior siempre. Uno se va lejos para conocer sitios y para conocerse mejor a sí mismo. Para mí el viaje tiene esas dos direcciones diría que casi obligatorias.

"Me gustaba la sensación de estar fuera del mundo y vivir solo en este mundo interior", anota.

—Hay un verso de mi admirado Ángel Guinda que dice "estás fuera del mundo / porque tienes un mundo dentro" y es algo así. Cuanta más intromisión admitimos más lejos de los demás estamos.

Y viajar también es cambiar de mirada, ya lo decía Proust.

—Y conocer otras miradas y otras formas de decir, de vivir incluso de interpretar las señales que el mundo nos lanza. Nos sorprendemos a veces a nosotros mismos entendiendo la vida de diferentes maneras en nuestra ciudad o en cualquier otra.

¿Qué aborda de fondo Los papeles de Bruselas —Aborda una crisis de valores y de identidad preocupante. Trata de indagar en cómo a través de las tecnologías y sus aplicaciones los individuos viven una "otra" vida, y son un "otro" como el de Rimbaud a veces casi sin percatarse de ello.

Algo no tan simple. ¿Cree que al género humano le interesa saber lo que sucede a su alrededor —Cada vez menos. Creo que al ser humano en la actualidad, y generalizando mucho, por supuesto, le interesa solo saber lo que sucede a su alrededor si tiene que ver con él y le condiciona de alguna manera.

En su conducción bajan los ruidos de fondo, aparece su voz como autor y el universo comienza a sonar.

—Suena como una banda sonora original, junto a esas canciones que aparecen en la solapa del libro. Suena una voz que narra junto a la música de fondo e invita al lector a recostarse en su sillón y abandonarse a la historia y su música.

Estamos ante un texto donde mandan los personajes, descritos con finura y acierto.

—Es una novela de personajes, no cabe duda. La clave es que a cada uno de ellos les preocupan cosas distintas pero coinciden en instantes vitales o en asuntos comunes. Intenta ser una narración de personaje donde la historia está casi a su servicio.

Y en la trama asistimos a un sabio abandono.

—Hay un momento en el que el protagonista anuncia algo que también veremos más adelante en futuras historias: se ha dado por perdido. Asume ya la caída y se deja caer y se aleja como un animal herido de la multitud para lamer sus heridas en silencio.

En los puntos de inflexión de sus postales, qué prefiere, ¿desdoblamientos o viajes astrales —Desdoblamientos siempre, de las tramas y de los personajes. No creo en las personas que no son poliédricas, todos lo somos, vivimos con ello, con una suma de muchas versiones de nosotros.

Y las redes que antes apuntaba son espejo también del devenir de sus protagonistas.

—Las redes son el plató de esa representación. Cada una de ellas representa algo distinto pero en todas subyace la posibilidad de dejar de ser por instantes lo que uno en esencia es.

Juega pop incluso con el barbastrense Manuel Vilas.

—Es divertido. Es como un cameo. Uno de los personajes de algunas obras de Vilas es alguien que se llama como él, que se parece a él, pero que no es él. Lo hemos visto, hemos crecido con él y esto no era más que un juego de intertextualidad desde el respeto y la admiración.

En su literatura, cada vez se plantea más eso de quiénes somos.

—Supongo que tiene que ver con la edad… a los 20 nadie se hace esa pregunta, vive, escribe y se bebe la vida con intensidad. Años después comienzan las preguntas incómodas y no queda otra que entender a toda velocidad de qué va esto para sobrevivir.

A veces usted se pone en modo melancólico luminoso, luz natural y LED también.

—Modo balada… Quizá es un registro más, desde la intimidad de una canción que nos invita a bucear en nuestros sentimientos. La melancolía es un lugar al que se puede ir si uno sabe cómo salir de allí sin ningún hueso roto.

Cuando oye el término "generacional", ¿qué espoleta le salta —Me salta el mantra de que todo lo es, depende solo el cuándo y el para quién. Generacional define una marca temporal no delimitada y cada uno entiende una cosa distinta de lo que es su generación.

Su novela también se proyecta desde la pandemia, escenario que provoca una continuación para su libreto.

—La pandemia fue una marca temporal que quise incluir. Dentro de un tiempo será un elemento que contextualice muchas cosas. Además en el confinamiento fue cuando pude sentarme a escribir todo lo que llevaba rondando en mi cabeza y mis cuadernos de notas desde hace ya un poco de tiempo….

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