Cultura

EXPOSICIÓN

El Real Jardín Botánico de Madrid se llena de "Miradas ingenuas"

La exposición aúna piezas de juguete popular de la Colección Santos Lloro y obras de Antonio Santos, cuyo proceso de creación artística se basa en el juego como actitud vital

El Real Jardín Botánico de Madrid se llena de "Miradas ingenuas"
El Real Jardín Botánico de Madrid se llena de "Miradas ingenuas"
EFE

HUESCA.- La Diputación Provincial de Huesca organiza la muestra Miradas ingenuas, que se puede visitar en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid desde este sábado y hasta el 31 de enero de 2021. La muestra aúna piezas de juguete popular de la Colección Santos Lloro y obras de Antonio Santos, cuyo proceso de creación artística se basa en el juego como actitud vital. Ambos relatos expositivos se enmarcan bajo el paraguas del arte ingenuo, que acerca un espíritu de inocencia y candidez a todo tipo de públicos.

¿Influyen los juguetes en la conformación de la personalidad? ¿Han sido los juguetes elementos de adoctrinamiento? ¿El arte ingenuo es tan solo un juego de niños? Estas son algunas preguntas que plantea la exposición Miradas Ingenuas, que toma como punto de partida juguetes populares de la Colección Santos Lloro y obras del artista Antonio Santos para ofrecer una mirada transversal al concepto de ingenuidad. Esta reflexión permite, por un lado, redefinir su presencia en nuestra vida cotidiana y, por el otro, descubrir su importancia en la historia reciente del arte. El espectador advierte pronto que nada carece de intencionalidad, aunque las apariencias pretendan transmitir lo contrario.

Subyacen dos relatos expositivos en Miradas ingenuas. El apartado La vida en el juego contiene 225 piezas de la Colección Santos Lloro, fundamentalmente juguetes españoles y europeos de los siglos XIX y XX de elaboración artesanal o incluso doméstica. El segundo espacio se titula El juego de la vida y muestra una selección de 75 obras del artista Antonio Santos, para quien la práctica del juego forma parte de la creación artística. Estos dos planteamientos se entrelazan para ofrecer una definición adecuada al arte ingenuo, que busca nuevos valores expresivos a través de una estética simple.

La DPH organiza la muestra Miradas ingenuas, en colaboración con La Fábrica y el Real Jardín Botánico de Madrid, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La Colección Santos Lloro es inédita y forma parte de un proyecto más amplio que la institución altoaragonesa lleva a cabo en la provincia de Huesca. En la actualidad, la sede provincial, situada en la capital oscense, acoge otra exposición titulada "Arte Ingenuo" con más de 700 piezas de esta Colección que se puede visitar hasta el 7 de febrero de 2021.

La vicepresidenta de la Diputación de Huesca, Elisa Sancho, señaló que "llevar esta actividad al Real Jardín Botánico es fruto de la colaboración entre instituciones, entidades y particulares y el resultado es una exposición que va a aportar brillo en las miradas, algo muy necesario en estas circunstancias, y es una muestra que se presta para visitar en familia, porque tanto niños como mayores la podrán disfrutar".

Miradas ingenuas es tan solo uno de los ejemplos, añadió, de "la importancia que presta la Diputación Provincial de Huesca a la cultura, tanto con acciones de gran formato y repercusión, como los Festivales Internacionales Pirineos Sur y En el Camino de Santiago, como también y, especialmente, a pequeña escala pero de igual importancia: el asesoramiento, impulso y apoyo económico a festivales, ciclos, jornadas, bibliotecas o edición de libros en los más de 200 municipios que conforman el Alto Aragón, un territorio con una gran riqueza de recursos paisajísticos, patrimoniales, culturales y de todo tipo".

El coleccionista, Javier Santos indicó que "esta muestra permite al espectador regresar al origen del arte, a través de creaciones donde prima la sencillez estética, las representaciones propias del público infantil y lo que se conoce como Art Brut o Art Naif porque estos conceptos artísticos alcanzan nuevos valores expresivos que descubren que, pese a la aparente ingenuidad, todo tiene una intencionalidad desde el mismo momento de su creación". Santos también dio las gracias a la Diputación de Huesca por el esfuerzo realizado este año 2020 para dar a conocer la colección e instalar la exposición "Arte Ingenuo" en su sede y ahora Miradas ingenuas en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Por su parte, el director del Real Jardín Botánico, Esteban Manrique, agradeció a la institución provincial y a los hermanos Santos la iniciativa porque es una propuesta "diferente y apropiada para las fechas navideñas y da lugar a reflexionar acerca de aspectos como la infancia y la conformación de la personalidad de los adultos".

200 JUGUETES POPULARES

El apartado de la exposición Miradas ingenuas dedicado a la Colección Santos Lloro se basa en una serie de juguetes o juegos populares caracterizados por una alta calidad, belleza y, en ocasiones, de una singular rareza. Su contenido se divide en capas de lectura que dan lugar a diversos usos de estos objetos.

El proceso de crecimiento y formación de los infantes se representa a partir de caballitos, muñecas, reyes magos y trenes. Son elementos que acompañan al niño y que ayudan, en la mayoría de ocasiones, a identificar las diferencias sociales entre las familias. Además, el ocio forma parte del juego de forma intrínseca. De ahí que haya elementos típicos de fiestas patronales y populares como tragabolas, guiñoles, marionetas o cabezudos.

El adoctrinamiento y la instrucción han estado presentes en los juguetes de diversas épocas. El objetivo era educar a los niños en cuestiones políticas, posiciones ideológicas e incluso sobre aspectos como el belicismo o las creencias religiosas. Desde tanques y soldados con las respectivas insignias características, hasta tableros de parchís con símbolos ideológicos o cuadernos de niños manuscritos que muestran la influencia de las familias en su pensamiento.

Por último, muchos juegos y juguetes implican un proceso de imitación o simulación social en aspectos más complejos y colectivos, como el hogar, escuelas, oficios y actividades comerciales... que también tenían su reflejo en objetos como remedo de la propia vida. En este punto hay piezas como carnicerías, mercadillos y oficios diversos que ponen de manifiesto que el niño se anticipa a su papel de adulto a través de la imaginación.

75 OBRAS DE ANTONIO SANTOS

La segunda parte de la exposición reúne obras del artista contemporáneo Antonio Santos, uno de los máximos referentes del arte ingenuo. Juego y creación artística están estrechamente vinculados para él, ya que la primera es una actitud vital que forma parte de un proceso creativo en el que la ingenuidad toma todo el protagonismo. Concilia lo culto y lo popular en busca de nuevos valores expresivos, basados en la naturalidad y la originalidad perdidas en un mundo cada vez más complejo y globalizado.

Las 75 obras de Antonio Santos que contiene El juego de la vida han sido cuidadosamente seleccionadas para reflexionar sobre las distintas esferas del ser humano, desde la colectiva o pública hasta trascender a la intimidad.

La ciudad propia de Antonio Santos es el punto de partida que ubica al visitante en un lugar fantástico, caótico y de ensoñaciones, con barcos, automóviles, bicicletas o aviones que conviven en estructuras urbanas poéticas y sencillas. Las paradojas de la vida tienen su reflejo con personajes de todo tipo, como suicidas o elefantes perdidos en busca del zoo, inmersos en una representación de la marabunta de fenotipos humanos que habitan las metrópolis.

El siguiente paso es acceder a una casa. El relato expositivo avanza así hacia la conformación de la identidad, ya que el hogar es un elemento fundamental para representar la esfera de lo privado.

Este paso se logra a través de obras de Antonio Santos como cocinas, casitas en llamas, un desnudo con pajarito y otras creaciones que simbolizan el lugar que siempre se asimila como espacio propio y exclusivo.

Si la casa o el hogar es el lugar que más se asocia con la propiedad, nuestro verdadero espacio somos nosotros mismos. De ahí el cierre del relato expositivo con una única obra de Antonio Santos que no dejará indiferente a los visitantes, apelando a la intimidad como nuestra gran riqueza.

De este modo, se puede distinguir obra diversa del artista Antonio Santos, pero toda ella es fruto de un intenso y profundo proceso creativo en el que la ingenuidad es una constante por encima de todo lo demás.

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