Cultura

COSAS DE CASA

Nuevo impulso al Museo de Oficios Antiguos de Sena

El centro etnográfico permanece en constante evolución y amplía su colección de piezas del pasado

Nuevo impulso al Museo de Oficios Antiguos de Sena
Nuevo impulso al Museo de Oficios Antiguos de Sena
S.E.

SENA.- El concepto que Alejandro Campoy tiene sobre su Museo de Oficios Antiguos es el de una realidad dinámica que evoluciona día a día. Esto se refleja en un progreso en las colecciones e incluso en el edificio que las alberga, un espacio destinado para la exposición que invita al conocimiento de piezas de siglos pasados, siendo el único centro etnográfico dedicado a los oficios antiguos en Los Monegros.

Desde la creación del museo, el 13 de junio de 2015, con piezas del año 1400, 1600 o la cadiera datada en el año 1800, ampliaron la muestra en 2016 con la exposición sobre la electricidad, con un contenido espectacular de setecientas piezas, entre las que destacan planchas, estufas, hornillos, enchufes, interruptores de cerámica...

La ampliación siguió en 2018 y 2019 con las actividades a las que se dedicaban las mujeres. El Museo se centró en esta ocasión en las labores del hilado, y para ello acude una vez más a sus fondos, para poner en valor el crucial papel de la mujer rural a través de una fotografía realizada en 1944 y protagonizada por Generosa Agel Clavería, tatarabuela de Alejandro Campoy que junto a su esposa, Rocío Sanz, son los responsables del Museo.

"Durante el año 2020, y sobre todo en el confinamiento, nos hemos ocupado de ampliar todas las secciones con piezas restauradas", explica Campoy refiriéndose a los espacios del afilador, la alpargatería, el cristalero, relojero y joyero, la cestería, el transporte, albañilería, escuela "o la nueva sección de la barbería". También han realizado un espacio "dedicado a los sombreros de época, de hombres y mujeres, desde el año 1800 al 1900, todo un siglo", señala Campoy. También destaca que se ha completado "lo del afilador de Binéfar, en la alpargatería, gracias a la familia de Jorge Grau de Castelflorite. Hemos conseguido finalizar con el oficio, de la sección del cristalero tenemos la famosa cola de conejo, que se hacía con la piel de los conejos muy hervida, algo similar a la silicona actual".

Asimismo y gracias a Eugenio Monesma se ha podido completar la cestería de la familia Campodarve, un total de 165 oficios perdidos de los 115 que ya estaban expuestos que hacen del Museo de Oficios Antiguos en Sena un punto de referencia para la exhibición y formación de todas estas colecciones, originando dos hechos muy importantes: el coleccionismo y la Ilustración, con la doble función de educar y conservar, siendo un lugar de interpretación, estudio e investigación. Y en paralelo a su desarrollo, se van elaborando las distintas zonas.

Campoy confía en el museo como una realidad viva porque, si bien la función y el significado de las secciones pueden verse abocadas a continuos cambios, la idea del patrimonio monegrino se conserva para siempre. El camino que lleva a la existencia de la cotidianidad pasa por el museo, porque solo en ese marco las piezas llegan a adquirir la calidad que las convierte en realidades importantes del presente, lo mismo que las vivencias más íntimas surgen en el recuerdo de las mismas.

Es necesario recordar que este trabajo de muchos años se halla en la calle Santa Cruz, donde había una fonda frecuentada por futbolistas del Club Barcelona y de la Selección española, como Kubala, y por supuesto hay un espacio dedicado a la fonda, con sus fichas, facturas "y todo lo que mi tía conservaba", dice Campoy, que además explica como en esta casa iban a jugar todos los niños y se reunían las mujeres para coser y donde ha dedicado quince años para conseguir crear un gran museo. "Ha sido muy grande el esfuerzo y en alguna ocasión estuve a punto de tirar la toalla, pero gracias al apoyo de mi familia, especialmente de mi mujer, Rocío, que me animaba a seguir con esta ilusión".

Campoy junto a su esposa, Rocío Sanz, subraya como los museos de esta índole funcionan como agrupación receptora de bienes patrimoniales y como agente de conservación, investigación, interpretación, comunicación, entre otras, del patrimonio, "pero los museos etnológicos no tenemos ninguna clase de ayuda o promoción por parte de las administraciones", dice reivindicando la visibilidad de estas muestras.

Los responsables de estos museos se han unido para que tanto las políticas de turismo como cultura de la DGA les tengan en cuenta. Junto con los responsables del Museo Historia y Tradición de Graus, el Museo de Juegos Tradicionales de Campo, el Museo de Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central de Abizanda, Ángel Orensanz y Artes de Serrablo en Sabiñánigo, el Museo Etnográfico Mas de Puybet, de Benabarre, Museo del Traje de Ansó, Museo de Hecho, Alquézar o Aínsa, reclaman apoyo y colaboración institucional. "Por nuestro museo pasan miles de personas pero para que nuestras colecciones no sigan siendo invisibles necesitamos apoyo económico y de infraestructuras de las instituciones", indican y afirman que "es lamentable que la administración ignore estos museos porque el turismo es muy importante para el desarrollo y conservación de nuestros pueblos".

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