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‘Cartas mojadas’, un viaje que muestra lo más duro de la migración

Paula Palacios abre este viernes las actividades previas de Espiello con la proyección de su documental y un coloquio online

Imagen del documental 'Cartas mojadas'
Imagen del documental 'Cartas mojadas'
S.E.

Miles de personas han cruzado el Mediterráneo estos años tratando de alcanzar Europa. Cartas mojadas cuenta, a través de la voz de una niña desde el fondo del mar, la epopeya más trágica de nuestra historia contemporánea. Siguiendo cartas escritas de madres a hijos, esa voz acompaña al barco de la oenegé Open Arms, en su misión más dramática, luchando para salvar a 550 personas del naufragio.

Esta película documental dirigida por Paula Palacios y producida por Isabel Coixet inaugura este viernes las actividades previas del Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe, Espiello. La cinta, que acaba de ser reconocida con la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos de la Solidaridad en su 76º edición y que opta al Goya en la categoría al Mejor Documental, se proyectará el a las 19:00 horas en el Palacio de Congresos de Boltaña, y a su término se realizará una conexión en directo por videoconferencia con su directora.

Paula Palacios reconoce que Cartas mojadas fue una caja de sorpresas en el sentido de que “no sabíamos cómo continuaríamos el documental a cada paso, ya que yo quería hacer algo sobre migración desde un punto de vista más amplio y global”. Era un proyecto ambicioso, que se prolongó durante cinco años, en los que la directora y su equipo desconocían los acontecimientos que iban a ir pasando.

Comenzaron en Lesbos. Estando allí, se cerró el paso entre Turquía y Grecia, cambiando la ruta migratoria al Mediterráneo central, más peligroso, y comenzando la oenegés a organizarse “para hacer una labor que no se estaba haciendo desde Europa, y nos embarcamos en el Open Arms. Allí todo empezó a cobrar un poco de forma porque lo que nos ocurrió en esa misión, que fue de las más dramáticas de la oenegé, fue tremendo”. Tuvieron un encuentro con los guardacostas libios, y “eso me hizo decidir que no terminaría la película hasta subirme a bordo de una de esas patrulleras libias. Eso fue lo más difícil, nos costó casi un año de permisos, visados..., que conseguí yo sola”, trasladándose a uno de los lugares más peligrosos del mundo en Libia, donde se maltrata y esclaviza a seres humanos.

“Cada fase ha sido un mundo, y el documental toda una aventura”, como la de las personas que consiguen sobrevivir a la parte de mar, “dos o tres días en patera, salvo que ocurran cosas como lo que nos pasó a nosotros y por las que están más en los barcos de las oenegés”. Por eso, “recuerdan mucho más el tiempo en Libia, donde la media que pasan en los centros de tortura es de dos años y medio, algo que la gente no sabe”.

Paula Palacios muestra el cartel de su película
Paula Palacios muestra el cartel de su película
S.E.

Paula Palacios vivió todo el proceso en Libia con mucha “responsabilidad”, y a la vuelta, durante el montaje, “igual porque se dio la casualidad de que yo en Libia estaba embarazada y no lo sabía y al volver y enterarme fue como un parto doble, el de la película y el mío, mi proceso de la maternidad”. Pasado el tiempo ha empezado a reconectar con la emoción que siente el público al ver Cartas mojadas, una película “que ya es de todo el mundo”. Ahora, puede ver las cosas “de otra manera, con menos tensión y de una forma más racional”.

La gente, cuando lo visiona, en vez de quedarse frustrada por no poder hacer nada frente a la migración, porque son las instituciones europeas las que deben actuar, reacciona ante ese “os perdono” de la niña que narra todo desde el fondo del mar. “Si alguien te perdona es porque hay responsabilidad, y esa responsabilidad que yo sentía, al decir ese os perdono, la traslada al espectador, que se siente responsable, que no culpable, de que hay algo que se puede hacer, impedir que desde Europa sigamos haciendo acuerdos con militares libios, a los que les estamos financiando para que devuelvan a Libia a las personas que se encuentran en el mar, pero no sabíamos que les ocurría, y este documental lo cuenta”.

Desde la web cartasmojadas.com han lanzado una petición que responde a esa llamada a la acción de los espectadores que Paula Palacios no era consciente de haber hecho, y que consiste “en firmar en contra de la propuesta de trato migratorio que ha hecho la Comisión Europea, y que tengan que pensar en otra más acorde con los derechos humanos que, se supone, la vieja Europa defiende”.

Esa propuesta se gestará en primavera, antes Cartas mojadas, que se estrenó el 9 de octubre y desde entonces “ha sido un viaje que no imaginábamos porque una película documental sobre migración no suele tener ese impacto y recorrido en salas de cine”, disfruta de las mieles de la antesala de los Goya, con su nominación a Mejor Documental. “Está siendo todo muy positivo, y la nominación se suma a esta aventura que vivimos con ilusión”, confiesa Paula Palacios, para la que ser una de las cuatro cintas nominadas, entre las 70 que se presentaron, es ya “un premio. Ganar el Goya..., no sabemos qué pasará”.

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