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DOMINGO/ GENTE DE AQUÍ

Carlos Gómez: “Todo no fue fácil pero el apoyo institucional ha sido importante”

Ha trabajado en el Centro de la Uned de Barbastro durante 38 años, de ellos 36 como director, y otros 2 como secretario

Carlos Gómez
Carlos Gómez
Ángel Huguet

Carlos Gómez está asociado a la historia del Centro de la Uned de Barbastro, donde ha trabajado durante 38 años “y diez meses” hasta que cesó, a petición propia, el pasado 26 de febrero como director después de 36 años en esta responsabilidad. En los dos restantes fue secretario cuando se puso en marcha el Centro con recursos “justos”, dependencias provisionales en la planta baja de Casa de la Cultura y clases en aulas de los institutos locales.

Hasta la rehabilitación de “Casa Zapatillas”, donde estuvo la primera sede, con antelación al nuevo edificio actual que cambió la imagen urbanística en la zona. Queda pendiente la cuarta ampliación en solar próximo. En su trayectoria profesional, ha conocido a los últimos ocho rectores de once que ha tenido la Uned, entre ellos el oscense Ricardo Mairal.

Desde la tranquilidad de su vida cotidiana, prefiere no contar sensaciones personales después de 38 años y opta por “la pregunta siguiente”, tras recordar que su acceso al Centro fue “automático más que matemático si se refiere a mi condición”. Recuerda bien los inicios: “en 1983, la Uned estaba en expansión a nivel nacional y el Ayuntamiento que presidía el alcalde Esteban Viñola aunó voluntades institucionales suficientes y consiguió un compromiso para financiar el Centro”.

En el primer año, “la matrícula fue sensiblemente superior a la esperada y confirmó la demanda, por lo que se mantuvo el compromiso hasta ahora con necesidades diferentes en tiempos distintos. Todo no fue fácil pero el apoyo institucional ha sido importante para sacar adelante todos los proyectos en distintas etapas para adaptarnos a las exigencias en cada momento”. La matrícula ha sido de signo ascendente, con tope de 1.500 alumnos en su historia, aunque la del curso actual está en 1.300 alumnos.

Resume en varias palabras claves la trayectoria ascendente en cerca de cuatro décadas: “oportunidad, demanda creciente al principio y estable después, recursos, gente, trabajo… y suerte. En el transcurso de 38 años se han superado muchos obstáculos pero no todos, Cada cierto tiempo aparece alguno nuevo”. Se ha ganado la confianza de ocho Rectores, “yo también estoy sorprendido, pero no tengo ni idea de por qué ha sido así”.

El Departamento de Informática ha sido una de las claves y en cierto modo, la joya de la corona, para conseguir que este Centro de la Uned sea referencia importante en la red universitaria nacional. “La informática fue una opción estratégica desde el principio. Empezamos cuando la Uned aún grababa sus impresos de matrícula en una empresa externa y los exámenes viajaban en grandes cajones de madera”.

En cambio, “creo que aún estamos en primera línea y eso ha contribuido a que llegáramos más lejos y más arriba dentro de la estructura de la Uned, de lo que podía esperar un Centro relativamente pequeño y situado en la periferia”.

Al mismo tiempo, destaca el “alto nivel de la tecnología aplicada” gracias al excelente trabajo del Departamento de Informática donde se diseñó el sistema de Valija Virtual para control digital de exámenes, que se incorporó en 2001 con resultados singulares ya que se instaló de forma progresiva en la red de centros asociados. De cerca ha vivido la evolución tecnológica donde destacó, en 2020 la plataforma AvEx para realizar los exámenes on line de grados y másteres que afectan a todos alumnos de la red universitaria española.

Tres ampliaciones de instalaciones y la cuarta, pendiente; “es sencillo, pedir y se os dará, dijo el Señor. A veces, funciona bien. La cuarta es la pequeña parte de un proyecto de integración a medio plazo de la formación profesional y universitaria. El Gobierno de Aragón y la entonces Consejera de Educación lo apoyaron aunque la pandemia y la burocracia complican las cosas más de lo previsto. De todas maneras, confío en que el proyecto se lleve a cabo en un plazo de tiempo razonable”.

El compromiso con el arte y la cultura han sido esenciales, “pues sí, claro. Las exposiciones han supuesto un instrumento importante de difusión de la obra de artistas ya consagrados, oportunidad para artistas noveles y ha servido, al mismo tiempo, para consolidar en la ciudad una importante colección de obras. La actividad cultural, que conocemos como extensión universitaria, supone el complemento inexcusable de la actividad académica dirigida, en este caso, a todo tipo de público con independencia de que sean o no estudiantes universitarios”.

Respecto al futuro de la Uned, en general y del Centro de Barbastro, “la Uned en 1973 y el Centro en 1983 se crearon en y sobre todo, para un entorno muy distinto del actual. Es suficiente con hacer notar que en 1983 no sabíamos lo que era Internet y los computadores, pocos, limitados y muy caros, ni tenían teclado español. La herramienta de comunicación más sofisticada que teníamos era el Télex que hoy parecería obsoleto en una película de James Bond de los años 60”. Y termina: “era distinto del de 1999, del de 2008 o 2013 y hasta ahora han mostrado una notable capacidad de adaptación aunque para eso haya sido necesario poner en cuestión bastante los supuestos iniciales. La pandemia ha comprometido, ya veremos si definitivamente o no, los pocos restos de presencialidad que quedaban y cuando pase, la Uned y el Centro tendrán que adaptarse, una vez más, a nuevas condiciones y al entorno más exigente y competitivo”.

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