Cultura

exposición

Un gran mapa de subjetividades emociona y conecta con el público en la Diputación

Ana Escario, Antonio Fernández Alvira, Jorge Isla y Jorge Vicén participan en la muestra 'Cartografías del ser', que se puede ver hasta el 2 de mayo

El mural 'Ardua', de Susana Blasco.
El mural 'Ardua', de Susana Blasco.
Javier Broto Hernando

Los acelerados ritmos vitales entre los que hoy vivimos inmersos nos impiden profundizar en los rasgos definitorios e intrínsecos al ser contemporáneo. Por eso, Antonio Campo y María Luna han ideado la exposición Cartografías del ser, compuesta por los “mapas” que trazamos en nuestra vida basándonos en experiencias, reflexiones,...

“La muestra pretende dibujar un mapa cartográfico de subjetividades con la intención de que interpelen, al tiempo que nutran al espectador y lo conecten con sus fibras sensibles”, afirman los comisarios del proyecto, que se inauguró el 5 de marzo en la Diputación Provincial de Huesca (DPH).

Susana Blasco, Ana Escario, Antonio Fernández Alvira, Jorge Fuembuena, Jorge Isla, Vicky Méndiz y Jorge Vicén son los siete artistas participantes, todos ellos vinculados a Aragón.

“A pesar de su juventud, manifiestan sólidas trayectorias y manejan entre todos un rico collage técnico. Presentan discursos sólidos, complejos y de ellos hemos podido sustraer los conceptos con los que hilvanar la ‘cartografía’ que plantea la muestra”, señalan los comisarios. 

Tras mantener entrevistas con cada uno de los creadores, Campo y Luna fueron abocetando un mapa conceptual con rasgos inherentes a lo humano que aparecían entre los discursos con los estos artistas trabajan, encontrando seis elementos que unen sus obras: nostalgia, naturaleza y cultura, fake, violencia, diario visual y vulnerabilidad.

La muestra es el resultado de la convocatoria de ayudas al comisariado de 2018 de la DPH, iniciativa que valoran. “Estas convocatorias públicas deberían implementarse, porque verdaderamente resultan de gran ayuda al campo de las artes plásticas y visuales”, añaden.

Susana Blasco

En 76 días, Susana Blasco muestra el “diario visual” que creó durante el confinamiento.
En '76 días', Susana Blasco muestra el “diario visual” que creó durante el confinamiento.
DPH

El mural Ardua es uno de los momentos más llamativos de la exposición, una obra de gran tamaño que evoca la nostalgia y que Susana Blasco creó mediante fotografías encontradas, que le permitieron “fantasear con la memoria, crear historias y dialogar amablemente con fantasmas ficticios”.

La instalación está pensada para ser observada primero de lejos, mientras bajas las escaleras, y va perdiendo legibilidad a medida que te acercas. “Como la nostalgia, cuanto más alejada está, más la idealizas”, confirma.

Por otro lado, con la obra 76 días, la aragonesa muestra el “diario visual” que creó durante el confinamiento. “Lo único que fui capaz de hacer estos primeros 76 días fueron estas casitas de papel”, añade la artista, que define como “un lujo” participar en la exposición.

Ana Escario

Ana Escario, delante de las fotografías que exhibe en la muestra.
Ana Escario, delante de las fotografías que exhibe en la muestra.
Álvaro Calvo

En el apartado Diario visual, Ana Escario presenta “un autorretrato” a través de lo que le rodea: “Un registro continuo de mi día a día, mi entorno, mis inquietudes y obsesiones. Un ‘cuaderno’ en el que conviven todos los momentos que decidí congelar; mis viajes, mis amigos y todo lo que hay detrás de mi trabajo profesional”, explica.

En Travelogue, la fotógrafa muestra un resumen de los últimos diez años de su vida, en los que halla a su “yo adolescente” y se redescubre desde la madurez.

Libertad, duda, amor, felicidad, nostalgia, tristeza y oscuridad son algunos de los momentos que ha retratado la joven oscense, que ya había colgado este material en Instagram.

“El público puede sumergirse en estas fotos, encontrar la emoción en lo cotidiano y crear sus propias historias de cada instantánea”, añade.

Antonio Fernández Alvira

Antonio Fernández Alvira posa con su obra 'La dernière luer', que cierra la exposición.
Antonio Fernández Alvira posa con su obra 'La dernière luer', que cierra la exposición.
Álvaro Calvo

Los conceptos “fake” y “vulnerable” siempre han formado parte de las obras de Antonio Fernández Alvira, que impresiona al espectador con Elementos para un discurso, una instalación de gran formato.

“Analizo el poder de la imagen y como en función de cómo se nos muestra nosotros la analizamos, leemos e interpretamos; y un juego con la legitimación de lo museístico”, explica.

Inspirado por los displays de los museos arqueológicos, el oscense crea unos elementos que parten de los escombros en los que nada es lo que parece. “Hay una pieza en la que se juega a la anastilosis museística y un fragmento del almacén”, describe.

El espectador se deja seducir por esta imagen y lo que cree ver, “sin hacer una lectura en profundidad que le desvelará la falsedad representada, y en donde la imagen y la representación vuelven a mostrar su poder discursivo”.

La dernière luer es la obra que cierra la exposición y representa un arco demolido. “Parece parte de un decorado teatral, pero está hecho en papel y acuarela, imitando la madera”, cuenta.

Es un círculo de vulnerabilidad y engaño, que nos muestra cuan débil e inestable es la realidad que nos rodea, así como sus símbolos”, sostiene el artista, muy feliz por volver a exponer en su tierra y más en la DPH, institución que le dio su “primera gran oportunidad” con la beca Ramón Acín.

Jorge Fuembuena

Una de las fotografías de la serie ‘Wood stories’, creada en Francia.
Una de las fotografías de la serie ‘Wood stories’, creada en Francia.
Jorge Fuembuena

En el tríptico Demo, Jorge Fuembuena muestra un “teatro de guerra” y reflexiona sobre la violencia mediante unas imágenes que fueron captadas durante unas prácticas militares.

Mi propósito no era informar, sino abordar o poner en cuestión conceptos tales como la realidad, la contradicción o la duda. Lo que allí vi era falso, pero esas fotografías son la expresión de que algo puede ser falso y verdadero al mismo tiempo. Y que la autenticidad procede de ser fiel a una sola cosa: la ambigüedad de la experiencia”, relata.

En otras series, Fuembuena plasma la lucha entre la naturaleza y la cultura al retratar a varias figuras del toreo y el asentamiento nómada que se oponía a la construcción del aeropuerto de Nantes.

Como autor tengo la responsabilidad de modular la mirada, de educarla con una voz secreta. Me interesan las fotografías silenciosas, las que tengo que leer en varias ocasiones, las que se encuentran entre lo predecible y lo incierto, con cientos de narrativas potenciales”, cuenta el creador zaragozano, que estudió en la Escuela de Arte de Huesca.

Jorge Isla

Jorge Isla muestra su proyecto 'Blanco de España'.
Jorge Isla muestra su proyecto 'Blanco de España'.
Álvaro Calvo

La “violencia” y el “fake” son dos conceptos que Jorge Isla considera “muy presentes en la actualidad” a través de distintos ámbitos, algo que casa con su trabajo, puesto que suele reflejar la sociedad contemporánea.

Para la muestra, el oscense dio una segunda lectura a obras ya creadas como Still Life, en la que critica el capitalismo, el entorno digital y las presiones que ejercen sobre las personas.

“La opresión tecnológica es una realidad que vivimos diariamente y con las obras se intenta reflejar justo lo contrario con la siguiente hipótesis: ¿Es capaz el ser humano de subvertir esa presión tecnológica a través de una rehabilitación de residuos que no han entrado en una política de reciclaje?”, dice.

Por otro lado, en el proyecto Blanco de España, Isla realiza una representación fotográfica de un conjunto de escaparates de establecimientos cerrados, que en sus cristaleras muestran unas gestualidades que guardan una estrecha relación con el expresionismo abstracto americano, y que a su vez lo ha generado un operario de la construcción con un material que proviene de las bellas artes, como es el blanco de España.

“Es decir, es un gesto anónimo que evoca un fenómeno que desde el año 2008 lleva representando la economía de un país, el cierre de establecimientos de pequeño tamaño por la crisis económica frente a la apertura de grandes cadenas”, denuncia el artista, para quien exponer en Huesca siempre ha sido una de sus “máximas”.

Vicky Méndiz

Una de las fotografías de Vicky Méndiz.
Una de las fotografías de Vicky Méndiz.
Vicky Méndiz

Lo vulnerable y lo nostálgico bañan las obras de Vicky Méndiz, que en una serie de fotografías aborda el Síndrome de París, un problema “relacionado con el viaje y la adaptación a nuevos lugares”, que cada año sufren cientos de turistas.

Esta tendencia llamó su atención en Japón, cuando descubrió “la idealización extrema que muchos japoneses tenían respecto a la capital francesa”.

“Años después, vivir en París me permitió ahondar en las experiencias de idealización que se creaban con dicha ciudad mediante entrevistas, fotografías y vídeos”, añade Méndiz, que piensa en el viaje como “una experiencia interior que puede abrir una puerta al inconsciente, revelando algo nuevo en nosotros”.

En el apartado “vulnerable”, la fotógrafa muestra su contacto con el mundo asiático, del que guarda “grandes amigas y amigos”, dice.

“De las conversaciones y vivencias con ellos aprendí que un artista o artesano no es más que un mediador entre la vida y el resultado final; el valor de la naturaleza, lo simple y la intuición entre otras cosas”, agrega.

Exponer en la Diputación de Huesca es “sinónimo de profesionalidad” para la zaragozana. “Volver aquí después de un año cierra un ciclo en una ciudad a la que tengo especial cariño por muchos motivos. Uno es que fue aquí donde comencé mis estudios de fotografía”, remata.

Jorge Vicén

Los diarios de Jorge Vicén.
Los diarios de Jorge Vicén.
DPH

La improvisación marca los cuadros de Jorge Vicén, exhibidos en el apartado de naturaleza y cultura, y que tienen tintes psicodélicos, políticos y surrealistas.

Cuando empiezo a pintar nunca sé cuál va a ser el resultado ni la intención. Todo lo que se me ocurre lo voy construyendo con óleo y espátula, algo que no me permite una vuelta atrás. Cuando acabo, llega el momento de interpretar lo que he hecho”, confiesa.

El disparate, Luis Buñuel, la película Operación Ogro (Gillo Pontecorvo, 1979), una cena de Navidad y la Guardia Civil son algunos de los elementos que muestra Vicén en estos cuadros.

El artista pone el toque nihilista a Cartografías del ser, donde también exhibe sus diarios, en los que enseña su forma de trabajar y algunos de sus secretos artísticos mejor guardados, que podrán descubrirse en la DPH hasta el próximo 2 de mayo.

Etiquetas