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Agustín Lorés Soler: Imaginación al servicio del arte y de los niños

“En el colegio hacía dibujos a todo el mundo, sobresalir en eso era la bomba”

Agustín Lorés Soler.
Agustín Lorés ganó con unos 12 años el concurso de castillos de arena que organizaba Coca-Cola en San Lorenzo y acudió a la final en Barcelona.
S.E.

Agustín Lorés Soler (Huesca, 12 de abril de 1964) tenía de pequeño dos grandes fortunas: sus enormes dotes para el dibujo que le hacían de lo más popular y vivir encima de la pastelería familiar, Soler, aunque no ha sido muy dulcero, porque, como dice, nació “bañado en azúcar, como Obélix en la marmita” del druida. Pero sobre todo tenía una creatividad y una imaginación que no le han abandonado nunca. Su madre es María Pilar Soler y su padre el empresario Manuel Lorés, y tiene un hermano, Manuel.

Iba al colegio San Viator cuando se ubicaba en Villahermosa, donde destacaba en todo lo relacionado con las artes plásticas. “Hacía dibujos a todo el mundo. Sobresalir en eso era la bomba”, y por ello era muy popular, no así por el fútbol, a lo que se dedicaba todo el patio de recreo, y que a él no le atraía. Prefería correr, el escondite, el “tú la llevas”, y organizar para sus amigos “juegos de lo más estrambóticos” sobre superhéroes. “Tenía los primeros cómics de Marvel cuando nadie conocía a Thor o el Capitán América”, una lástima -reconoce- que su madre para hacer sitio se deshiciera de ellos. Fuera del colegio, iba con sus amigos a explorar las huertas y las afueras de Huesca, “una aventura total”, donde cazaban lagartijas que uno de ellos guardaba en su terrario.

Las vacaciones de verano eran de lo mejor del año; las pasaba en Calafell y en Sallent de Gállego, donde halló el placer de la montaña. Tras el tortuoso Monrepós , recuerda llegar a los túneles de Escarrilla y entrar en el valle de Tena como su “Shangri-La de ‘Horizontes Perdidos’”. Tampoco olvida las Navidades en la casa familiar, que era la de la Pastelería (data de 1880), donde se reunían todos “en una gran quedada muy divertida”.

Pasaba el tiempo y Agustín seguía disfrutando de crear. Organizó un museo en casa con centenares de figuras de plastilina, del que su padre presumía con las visitas, y durante muchos años construyó elaborados y recordados belenes para el escaparate de Soler, con este mismo material combinado con mazapanes y dulces. “Le dedicaba muchos meses, y con mi hermano incluso buscamos la mejor fórmula para dar al mazapán la textura adecuada, que no era nada fácil”, rememora. También ganó el concurso de castillos de arena que Coca-Cola organizaba en San Lorenzo, y fue a la final en Barcelona.

Estaba claro que el arte le quería entre los suyos, pero a él de pequeño no le parecía que pudiese ser el futuro. Tampoco más adelante a su padre, que se empeñó en que cursara Empresariales. No llegó a terminar el primer año y se plantó. Eligió Bellas Artes y se fue a Madrid a estudiar a la Complutense. En el 91 se casó con Marta, que es profesora, y tienen dos hijos, Nacho y Javier. Director creativo en Laboratorio de Ideas, ha trabajado con Disney, Warner, Nacional Geografic, Fox... Es el creador del exitoso ‘¡Menudo Arte!, y también colabora -herencia familiar- con proyectos solidarios como la Plataforma del Voluntariado y Entarachen Vols. 

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