Cultura

LA ENTREVISTA

Natividad Mendiara Callén: “Si no hay emoción, hay rutina; el emocionado es el que aprende”

Acaba de publicar su primer poemario, “Donde se olvidan los relojes”, con la Universidad Ciudadana e ilustraciones de Antonio Herrera

Natividad Mendiara
Natividad Mendiara
Rafael Gobantes

La poesía ha sido siempre un referente para Natividad Mendiara Callén. Escribió la primera con poco más de trece años y después ha ido asomando intermitentemente a lo largo de su vida. Le encanta leer, especialmente a la Generación del 27, y defiende el papel de la mujer en la Literatura, más reconocido en los últimos tiempos como lo corrobora el Premio Nobel 2020, concedido a Louise Glück, y el Príncipe de Asturias, a Anne Carson.

Animada por su entorno, acaba de publicar su primer libro, Donde se olvidan los relojes, un recopilatorio de 43 poemas escritos a lo largo de los años, reflejo de una manera de pensar y cargados de sentimiento. “Soy demasiado sensible, se disfruta más y se sufre más”, admite.

Sus primeras creaciones rebosan una palpable emoción y las más recientes se hallan impregnadas de un sentido social y humano, fruto de una despierta y honesta madurez. La añoranza también tiñe algunos de sus textos, donde los recuerdos son muy importantes y le sirven de experiencia. “Estamos en un momento de echar de menos cosas que hemos perdido, pero con la esperanza de recuperarlas”, señala.

Le preocupa el paso del tiempo y su personal obra aborda conceptos como la amistad, la ternura, la paz o la naturaleza. Esta última tiene un papel preponderante, porque, para la autora, “la tierra es la que nos emociona y nos sostiene” y le preocupa su deterioro por la acción humana.

No se considera una poeta, solo “una persona que tiene interés por dejar escritas cosas que siente y piensa”, ante “una sociedad que desde hace tiempo está aceleradísima”.

“Con la pandemia, ha tenido que volver todo un poco más a la calma y a muchas personas les ha pillado en casa, sin saber qué hacer”, añade.

Catedrática de Educación Física y Deportiva, que ejerció en institutos de Zaragoza, Madrid y Huesca, encontró también otro cauce de expresión a través del baloncesto -jugó en Primera División-, el tenis, el balonmano y otras disciplinas, y ha sido feliz ejerciendo la docencia. Además, dirigió el IES Ramón y Cajal de Huesca y fue directora general de FP y Educación Permanente de Aragón.

Nati Mendiara riega sus poemas con su pasión por la filosofía, la literatura, el arte y la música, que para ella es “fundamental”, sobre todo la clásica.

“El emocionado es el que aprende, el que tiene interés. Si no hay emoción, hay rutina, hay máquina, y eso no me ha gustado nunca”, concluye.

Los textos van acompañados de ilustraciones de Antonio Herrera y la edición ha corrido a cargo de la Asociación Universidad Ciudadana de Huesca. La autora afirma que no puede sentirse más agradecida a ambos.

Nati Mendiara, que es de esas personas capaces de encontrar hadas en un paseo por Ordesa, disfruta de la soledad tranquila de un camino azul y frondoso, que le conduce allá donde se olvidan los relojes, allá donde anida una paz extraordinaria.

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