Cultura

CRÍTICA LITERARIA

De infancia, de libros y de nostalgia

La literatura infantil ilustrada nos ofrece recuperaciones de obras que no pueden ser olvidadas

Antonio Santos ilumina las Coplas de Manrique
Antonio Santos ilumina las Coplas de Manrique
S.E.

En fechas señaladas -y el mes de abril lo es para la literatura infantil- conviene detenerse y mirar en serio, como exige James Wood en Lo más parecido a la vida, obra básica para entender el fin último de la lectura. Detenerse para entender qué nos ofrece el panorama editorial en lo que a libros ilustrados se refiere. Y posiblemente sea la nostalgia -la nostalgia del adulto- una de las claves con las que interpretar algunas propuestas actuales. 

Nostalgia en la recuperación del universo de Pippi Calzaslargas (Kókinos, 2020) de Astrid Lindgren con las imágenes de Ingrid Vang Nyman, su primera ilustradora. Así podemos recorrer de la mano de editorial Kókinos tanto el libro ilustrado como las aventuras del personaje adaptadas a los más pequeños en formato de álbum -¿Conoces a Pippi Calzaslargas?- o de cómic infantil -Pippi llega a Villekulla-. 

Si de recuperaciones hablamos, mención especial, por su oportunidad y belleza, merece la edición facsimilar por parte de Editorial Media Vaca de Los 10 perritos, de José Mallorquí y Rafael de Penagos, recreación de la canción infantil que en 1943 publicó Editorial Molino. Asimismo en este camino de memoria y relectura, es de justicia destacar la lúdica interpretación que Elena Odriozola propone del peculiar herbario de Clarice Lispector De natura florum (Impedimenta, 2020).

"Los 10 perritos"
"Los 10 perritos"
S.E.

Y volvemos la mirada a tierras oscenses para, en esta línea de recuperaciones, destacar la publicación de Las coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, iluminadas por la sólida mirada de Antonio Santos (Nórdica Libros, 2021), el mismo ilustrador que relata junto a Paco Paricio la entrañable historia de Sandro, el avión de La casa de los Títeres (Los Titiriteros de Binéfar, 2021). 

No debe, por cierto, descuidar el lector dos obras de gran hermosura, aunque diferentes, que se deben, en buena parte, a Isidro Ferrer y que constituyen, cada una a su manera, espléndidas recuperaciones. Me refiero a la Enciclopedia visual de los sonidos (A buen paso, 2021), conversión en libro del proyecto que el diseñador preparó sobre la sinestesia para el Museo Nivola durante la pasada primavera, un tratado para transformar los sonidos en imágenes partiendo del silencio, y a la personal recreación de la esencia poética de El libro del té (Libros del zorro rojo, 2021) de Kakuzo Okakura.

La nostalgia siempre implica melancolía, memoria, cierta tristeza… Bienvenida sea, en todo caso, si nos devuelve, pasado por el corazón como el recuerdo reclama, obras que no pueden ser olvidadas porque siempre ofrecen un lugar en el que habitar. 

(Rosa Tabernero es Directora del Máster en Libros, Lectura y Literatura Infantil y Juvenil y profesora en la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza)

Etiquetas