Cultura

LA ENTREVISTA

Marta Sanz: “La literatura es la antípoda absoluta de la corrección política”

La escritora participa este lunes en un encuentro en el IEA sobre su última novela, Pequeñas mujeres rojas

Marta Sanz
Marta Sanz
Carola Melguizo

La reconocida escritora Marta Sanz, finalista del Premio Nadal y galardonada con el XI Premio Vargas Llosa de relatos, entre otros, participa este lunes, a las 18 horas, en el encuentro literario del Grupo de Lectura La Llave, organizado por la Biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) de la Diputación Provincial de Huesca. Una cita que girará en torno a su novela pequeñas mujeres rojas, publicada por Anagrama en 2020, con la que puso fin a la trilogía del detective Arturo Zarco tras Black, black, black y Un buen detective no se casa jamás.

Se trata de una novela “difícil de etiquetar”, como explica la propia autora, que arranca con la llegada de Paula Quiñones al pueblo de Azafrán para localizar fosas de la Guerra Civil porque “pequeñas mujeres rojas es una novela negra que utiliza mucho los elementos del género de terror, es una novela de la memoria -continúa Sanz- con un componente poético muy acusado y, al mismo tiempo, es una novela política porque alumbra espacios de la realidad que, a menudo, no queremos ver”. En este caso -explica la autora- se refiere “al huevo de la serpiente del rebrote del fascismo en nuestro país y, por otro lado, a la violencia que se ejerce contra el cuerpo de las mujeres de una manera sistemática y sistémica”.

En ese aspecto, descubre la escritora que “la novela es política por los temas que aborda pero sobre todo porque propone una manera de leer que lo que hace es subrayar el poder de la cultura para transformar la realidad”.

Y es que, precisamente, una de las cuestiones que más impresiona de este libro es el pacto de lectura que propone que es la sugerencia de leer despacio “como una manera de leer en la que verdaderamente saquemos partido a lo que estamos leyendo y contrastar unos hábitos de lectura que, a veces, son muy perversos porque van buscando solamente descubrir qué pasará al final, cuando el placer de la literatura tiene que ver con el paladeo de una palabra detrás de otra y con esa invención literaria que surge de los efectos sorprendentes que nacen de las distintas combinaciones de las palabras, de sumergirte debajo de la rejilla de letras de cada página y confrontarlo con tu propia sentimentalidad, tus convicciones o con tus miedos porque, de ahí, surge un destello”.

De este modo, argumenta Sanz que “hemos perdido esa dimensión poética de la lectura literaria porque creo que todo lo cultural lo aproximamos a lo espectacular y no nos damos cuenta de que lo cultural tiene que ver con lo humano, lo vital o lo educativo”.

Otra de las curiosidades es el título en minúsculas porque revela la escritora que “la literatura es por definición incorrecta, es la antípoda absoluta de la corrección política”. Y recuerda que “es un territorio donde nos podemos permitir el lujo de ser transgresores para manifestar nuestro desacuerdo o malestar frente a determinadas convenciones que van más allá de lo literario”. 

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