Cultura

ENTREVISTA

Pepa Bueno: “Ojalá sirva de terapia colectiva para conocer mejor nuestra memoria”

La periodista presenta este mediodía en Huesca su libro ‘Vidas arrebatadas: los huérfanos de ETA’ que da voz a dos supervivientes

Pepa Bueno.
Pepa Bueno.
S.E.

La periodista Pepa Bueno presenta hoy, a las 12 horas, en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner (con aforo limitado y ayer ya no quedaban plazas disponibles), de Huesca, su libro Vidas arrebatadas: los huérfanos de ETA, en un acto, organizado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, donde conversará con Esther Puisac y el director del IEA, Alberto Sabio.

Bueno se estrena como escritora con este relato que narra las vivencias de José Mari y Víctor Pino, dos niños que vieron cómo, de un día para otro, su mundo se venía abajo, con tan solo trece y once años, respectivamente, al perder a sus padres y a su hermana pequeña el 11 de diciembre de 1987, en el atentado que ETA perpetró contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza. La periodista profundiza y pone rostro a quienes sufrieron y siguen sufriendo las consecuencias de la barbarie del terrorismo etarra.

Vidas arrebatadas muestra una visión inédita con el foco en las víctimas que sobrevivieron a ETA y subraya la autora que “hemos hablado muy poco de los supervivientes del terrorismo, ese era el afán de este libro hacer emerger qué pasa cuando los periodistas se van del lugar de un atentado, cuando los políticos vuelven a sus despachos, qué pasa en la vida de esas personas que de la noche a la mañana tienen que empezar de nuevo”.

"Hemos hablado muy poco de los supervivientes del terrorismo, ese era el afán de este libro"

Asegura que “no tenía la intención de buscar culpables porque eso está claro que son los que detonaron doscientos cincuenta kilos de amonal en aquella casa cuartel llena de familias, pero es indudable que pone frente al espejo a la sociedad, a las instituciones y a su propia familia” que, según muestra el libro, tampoco les sirvió de apoyo, y apostilla que “ojalá sirva de terapia colectiva para conocer mejor nuestra memoria inmediata”.

Los hermanos Pino “son supervivientes que han tirado para adelante con mucha fuerza pero que llevaban una mochila muy pesada, y sin tratar, porque no han tenido ayuda psicológica hasta hace poco”, comenta la periodista, y eso, a pesar de que han vivido situaciones impensables, como que a Víctor lo destinasen a Bilbao y que José Mari viviera experiencias tan duras como la riada de Biescas o el 11-M, lo que sin duda los desgarró más.

La historia le abordó, sin buscarla -afirma-, tras muchos años de rechazar propuestas literarias. “Me llegaron las notas que el mayor de los hermanos escribía por las noches, por indicación de su psicóloga, y cuando lo leí me impresionó y quise conocerlos... Nos vimos un día y hablamos largamente, y de ahí ya salí con la convicción de que había que escribir esa historia de la tragedia íntima de dos víctimas que se quedaron huérfanos tan pequeños y en qué desamparo habían crecido”.

La narración entrelaza testimonios y relatos contenidos porque -explica Bueno- “se trata de un ejercicio de sobriedad intencionado para dejar en primer plano su relato porque la historia me pareció tremenda, más cuando al hacer el trabajo de investigación comprobaba que todo era verdad”.

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