Cultura

LA ENTREVISTA

Eva Puyó: “En la memoria y en la investigación literaria está el germen del libro”

La escritora zaragozana presentó en Huesca ‘Todos mis anhelos’ 

Eva Puyó.
Eva Puyó.
Rafael Gobantes

La escritora y bibliotecaria zaragozana Eva Puyó presentó, este viernes, en la Biblioteca Ramón J. Sender, de Huesca, su última novela Todos mis anhelos, publicada por editorial Xordica, en un acto en el que estuvo acompañada por Alfonso Castán y Raúl Usón.

Se trata de un libro que según definió la propia autora “es una crónica en la que yo lanzo una mirada a mis padres y al mismo tiempo me pregunto por mí misma, es, también, un retrato generacional de los nacidos en los años 40 y 50, una generación muy generosa que nos ha dado una lección de amor”.

La novela habla de la continuidad de la vida y se divide en dos partes marcadas por el fallecimiento del padre de la autora. Así relató Puyó a este periódico que “a mi padre le detectan una enfermedad grave por la que, finalmente, falleció y mientras mi madre lo cuidaba, ésta tuvo un episodio pasajero de pérdida de memoria, en ese momento fue cuando yo empecé a tomar notas en un cuaderno porque no quería que me ocurriese algo parecido y se perdiesen mis recuerdos, por tanto, anotaba lo que yo conocía de mi padre y, también, lo que iba sucediendo”.

Descubrió la autora que “esos dos episodios, por un lado, lo que es la memoria y, por otro, lo que es la investigación literaria, es donde está el germen de este libro y lo que yo considero que es la literatura”.

En ese proceso personal, explicó Puyó, que “una de las últimas frases que yo escuché pronunciar a mi padre, delante de mi madre y de unas personas de cuidados paliativos, fue “todos mis anhelos” que dijo para sí mismo” y continuó describiendo que “eso me llevó a preguntarme cuáles serían esos anhelos pero también lo vi como una pregunta que me lanzaba a mí, cuáles eran los míos”.

Por eso, argumentó que “al fallecer mi padre no se detiene el relato porque sigo escribiendo, creo que la despedida definitiva no se produce con la muerte de la persona sino que se perpetúa durante un tiempo y nunca se llega a realizar del todo”. A partir de allí, toma protagonismo la madre, que en ese momento inicia una nueva relación con su hija, mientras busca su nuevo lugar en la vida, como viuda.

La autora desveló que “para el libro, finalmente, encuentro un buen cierre con una boda, un motivo de celebración, porque quería que tuviera un aire de festividad y de continuidad de la vida porque aunque es un libro que narra un suceso triste, en él hay mucho sentido del humor” y descubrió que “hay partes divertidas porque en el fondo eso es la vida: una parte de tragedia y una de comedia”.

Consideró Puyó que Todos mis anhelos es un diálogo honesto con conciencia de escritora porque “tal y como veo la literatura, el escribir es un diálogo con uno mismo, con su entorno, con la persona que se ha ido, en este caso, mi padre, y con otros escritores que leo y admiro”.

Y a pesar de que huye de la generalización, el lector puede sentirse reflejado y le hará preguntarse por sus anhelos. 

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