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“Francisco de Artiga fue uno de los oscenses más polifacéticos”

El IEA publica un volumen dedicado al arquitecto, escritor, pintor y matemático

Julio Bernués, Carlos Garcés y Natalia Juan son los tres autores del libro.
Julio Bernués, Carlos Garcés y Natalia Juan son los tres autores del libro.
Pablo Segura

Arquitecto, escritor, pintor, matemático, grabador, astrólogo,... a Francisco José de Artiga (1650-1711) se le resistieron pocas cosas durante su intensa vida, que demuestra que fue “uno de los oscenses más polifacéticos de la historia”.

Así se pone de manifiesto en Francisco de Artiga: el final de un mundo, el séptimo volumen de la colección ‘Aragoneses’ del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA), que fue presentado este jueves en el Museo de Huesca.

La primera piedra de este esperado libro se puso en 1995, cuando Carlos Garcés Manau y Julio Bernués Pardo recibieron una ayuda de investigación del IEA para explorar la figura del ilustre oscense.

El primero de ellos se centró más en la parte histórica, así como en dar forma a su biografía, al estar familiarizado con muchos aspectos de la época.

“Francisco sentía un amor desmedido por su tierra, lo que le llevó a construir obras que todavía parecen admirables, como la antigua sede de la Universidad de Huesca -hoy en día el Museo, donde se presentó el libro- y el pantano de Arguis, que sigue siendo la obra máxima de los regadíos de la provincia”, destacó.

Del legado más científico se ocupó Julio Bernués Pardo, que define al protagonista de la publicación como “un personaje espectacular y fundamental para conocer nuestra historia”.

Gracias a su investigación, el autor se dio cuenta que De Artiga “llamaba matemáticas a la arquitectura o la ingeniería”, algo que le pareció muy interesante.

“Su biografía no existía, así que mi labor en este proyecto fue, además de la parte científica, la documentación. Encontramos mucha información sobre sus proyectos y lo que pasaba en su entorno. Ha sido un trabajo laborioso”, dijo.

Aunque empezaron juntos el proyecto, Carlos Garcés Manau y Julio Bernués Pardo no estuvieron solos en esta misión, puesto que Natalia Juan García se unió a ellos en 2005, formando “un equipo muy bien avenido”, como enfatizó el historiador.

Mientras preparaba su tesis doctoral, la autora encontró un archivo gracias a “las benitas de Jaca” firmado por De Artiga el 29 de diciembre de 1686, “que recogía una especie de informe sobre cómo se había construido el Monasterio de San Juan de la Peña, cuánto faltaba para su finalización y otros detalles”, contó ella misma.

“Este hallazgo fue algo fundamental, porque hasta entonces no se conocía que hubiera participado en un proyecto tan lejos de la capital”, valoró.

Para Natalia Juan, el arquitecto era “una persona muy apasionada y con mucha curiosidad, por eso sabía hacer tantas cosas y se dedicó a un montón de ramas profesionales”.

Alberto Sabio, director del IEA, destacó que Francisco de Artiga “dejó una huella inmensa en Huesca”, como podrán comprobar los lectores que se acerquen a este nuevo volumen, que, además, “va mucho más allá del personaje y nos ayuda a entender la sociedad oscense de finales del siglo XVII y principios del XVIII”. 

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