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Antonio Lleida Buira: Apegado a su familia, pero volando solo

“Me recomendó el libro ‘Beatriz y los cuerpos celestes’, que me abrió un mundo”

Antonio Lleida Buira: Antonio en brazos de su abuela María, su segunda madre y en el plató de Sálvame Deluxe, donde trabaja desde hace tres años
Antonio Lleida Buira: Antonio en brazos de su abuela María, su segunda madre y en el plató de Sálvame Deluxe, donde trabaja desde hace tres años
S.E.

Entusiasmado por todo lo audiovisual, Antonio Lleida Buira (Tamarite de Litera, 1991) pasó de ver Sálvame Deluxe con su madre desde el sofá de casa a que le dieran paso desde el plató de ese programa para presentar sus reportajes; un sueño cumplido. En su infancia, donde más a gusto se sentía era en su núcleo familiar y con su pandilla de amigos y amigas, ámbitos en los que creció feliz.

Su campo de acción era la avenida San Vicente de Paúl de la localidad literana, donde sus padres, Antonio y Mercedes, regentaban la Chocolatería, Churrería Lleida, punto de reunión de las madres de sus amigos, por lo que por ahí rondaban todos con la bici. La mayor excursión era cuando les mandaban solos al estanco de Pedro Pablo para comprar las revistas. Las tardes de invierno las pasaban en el Bazar Lemus. “Para nosotros era como un museo. “Las manos en los bolsillos”, nos decían”, recuerda entre risas. También le encantaba ayudar a sus padres a recoger mesas, fregar vasos y cerrar el bar. Cuando tenía 6 años, nació su hermana Raquel, su protegida, y de la que fue su mayor fan cuando competía en gimnasia rítmica por todo Aragón. “Somos uno”, resume.

Era muy buen estudiante, “de los más formales” en clase. Recuerda con mucho cariño a su profesora en el colegio San Miguel Isabel Peirón, que le ayudó en un episodio en el que se metían con él. “Me tendió la mano desde el primer momento y le tengo mucho aprecio”, al igual que a Susana Paúles, ya en el instituto, “también por esa parte de involucrarse en la vida personal y tenderme una mano. Me recomendó el libro ‘Beatriz y los cuerpos celestes’, que me abrió un mundo”, explica.

Los veranos los pasaba en Castillonroy, en la casa familiar materna, donde su abuela María -“mi segunda madre y la primera en mi agenda cuando vuelvo a Tamarite”- se ocupaba de todos los nietos. Tres plantas llenas de primos y juegos. “Era como un Gran Hermano familiar”, donde solo había que divertirse. Con más edad, en verano recorría con sus amigos las fiestas de los pueblos de La Litera, que tenían como gran colofón las de la Virgen de Patrocinio de Tamarite. “Esa es una fecha clave, antes de fiesta y ahora de fiesta y reencuentro”, indica. Fue representante de las fiestas tanto infantil como ya de adolescente y, asegura, “lo pasamos en grande”. Y otros de los momentos de gran hermanamiento y diversión con su pandilla eran las acampadas en la torre de algún amigo, donde llegaban a pasar un par de días en tiendas de campaña.

Tenía claro qué quería ser: periodista. “Engañaba a mi amigo Ízan para grabar magacines de tarde, y también a mi hermana y una amiga para hacer programas o series que luego mostraba a mi madre y a sus amigas”. El resultado era todo un éxito. Así que estudió periodismo en Lérida y se fue solo a Madrid a buscarse la vida. Tras algún que otro trabajo no remunerado, se inició en un programa en Movistar+ al que siguió Sálvame Deluxe de Telecinco donde suma ya tres años. Solo el comienzo.

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