Cultura

EXPOSICIÓN

Antonio Fernández Alvira muestra sus obras en el Espai Tactel de Valencia

El artista oscense inauguró recientemente la exposición ‘El fluir en lo fijado’, que podrá verse hasta el próximo 2 de julio

Antonio Fernández Alvira.
Antonio Fernández Alvira.
D.A.

El artista oscense Antonio Fernández Alvira ha inaugurado recientemente la exposición El fluir en lo fijado en la galería Espai Tactel de Valencia, donde sus piezas podrán verse hasta el próximo 2 de julio.

Como explica el crítico y editor Álvaro de los Ángeles a través de la página web de la galería, en las obras del creador (Huesca, 1977) tiene lugar una sucesión de contrarios complementarios.

“Las molduras arquitectónicas, ornamentales, se han deformado y hecho flácidas, pareciéndose a trozos de carne, o a partes antiguas de una arquitectura corporal que combinara ambas intenciones: perdurar como ruina y palpitar como cuerpo”, describe el experto sobre las piezas del artista oscense.

Algunas de las piezas de la exposición del artista oscense Antonio Fernández Alvira.
Algunas de las piezas de la exposición del artista oscense Antonio Fernández Alvira.
S.E.

En las obras que conforman la serie Elementos para un discurso, realizadas mayoritariamente entre los años 2018 y 2019, “los hierros parecían dibujar partes arquitectónicas de edificios desaparecidos, de los que solo habían perdurado algunos trozos”, explica el crítico. En esta serie también hay una pieza de grandes dimensiones dispuesta en estantes metálicos, conformando de esta forma un almacén de capiteles de diferentes tamaños, estilos y colores.

Dos piezas de pared pertenecientes a esta serie genérica se exponen ahora en la galería valenciana Espai Tactel junto con un conjunto de obras realizadas in situ.

“Gran parte del trabajo de Fernández Alvira se asienta, en ocasiones incluso de manera literal, en la búsqueda y acumulación de los restos de un naufragio. Ejemplos siempre valiosos, y siempre insuficientes, de nuestro paso por la historia”, continúa el experto en su crítica.

Las piezas presentadas, flácidas y espetadas, o fláccidas y dejadas en el suelo o reposando entre el suelo y la parte baja de la pared, “encuentran un sentido diferenciador en el color”, señala el crítico.

“Dos de ellas, oscuras, muestran el tono más fuerte del gris empleado en otros momentos. Las otras dos son rosáceas, más carnales. Entre ambos significados cromáticos, de nuevo contrarios pero complementarios, el artista habla, expresa y siente. El verdadero discurso es el que nunca se acaba, el que sigue siendo un pozo aún abierto, cargado de agua y repleto de sueños”, termina el editor Álvaro de los Ángeles. 

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