Cultura

FESTIVAL CASTILLO DE AÍNSA

Homenaje a Mosicaires de Graus por la divulgación de la música tradicional

Éxito de Jaime Ocaña y sus desternillantes “Confesiones de una vedette furibunda”

La tarde del sábado pasado hubo sorpresa en el Festival Castillo de Aínsa. Mosicaires de Graus estaban a punto de comenzar su concierto, cuando subieron al escenario el alcalde de Aínsa-Sobrarbe, Enrique Pueyo, y Pilar Amorós, de la dirección artística del evento, para hacerles entrega del Premio Dragón, “que pone en valor el vínculo y la aportación de los galardonados a este veterano encuentro cultural”.

Con este galardón, una figura artesana única fabricada con materiales reciclados por los Titiriteros de Binéfar “que representa el fuego, la vitalidad, la fábula y el cuento. El espíritu, en definitiva, del Festival sobrarbense”, dijeron desde el Concejo ainsetano, se reconocía, así mismo, ”la labor de divulgación de la música tradicional entre el público familiar” por parte de Mosicaires.

En el escenario del Patio del Museo de la Villa Medieval, este grupo ribagorzano, o formado por Jorge Álvarez, Mónica Lorenzo y Alfredo Puy se lanzó a la aventura de Severino, joven habitante de una aldea aragonesa que emigra junto a su familia y emprende un viaje por la "Iberia Impura".

Ese es precisamente el nombre que recibe el último trabajo de Mosicaires, una recopilación de temas en formato cuento-concierto familiar que recupera sonidos antiguos, cantos tradicionales, lenguas y herramientas de percusión empleados a lo largo y ancho de la península ibérica durante generaciones.

'Iberia Impura' se configura como un emotivo abrazo a las gentes que habitaron y habitan las zonas rurales y que con su tesón han evitado que cayeran en el abandono. Es un ejercicio de escucha al variopinto territorio español, un canto que evidencia que “Solo seremos si somos uno”, como reza la canción de cierre.

Se completó la programación con la actuación de Jaime Ocaña, cerca de las 22.30 horas. En el foso del Castillo comenzaron entonces las 'Confesiones de una vedette furibunda', un monólogo teatralizado en el que ‘La Vero’, el personaje encarnado por Ocaña, mostró su personalidad de principio a fin: políticamente incorrecta, mordaz, irónica y provocadora ante un público que no quiso abandonar su silla en las casi dos horas que duró la actuación.

Contó extrañas experiencias con sus exnovios, imitó expresiones y acentos típicos de los entornos montañeses de Aragón, cambió de vestuario cuantas veces hizo falta y se atrevió a cantar acompañada de la guitarra y el piano.

Fue, sin duda, una velada divertida que Jaime Ocaña supo manejar con la maestría de la experiencia y sus múltiples facetas, además del cariño garantizado con el que en otras ocasiones ha sido recibido el humorista, actor y director en Aínsa.

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