Cultura

EXPOSICIÓN

Campo exhibe una llamativa colección de 1.400 hueveras

El Museo de Juegos Tradicionales recoge las piezas, recopiladas por María José Fuster en más de 70 países

María José Fuster junto a Fernando Maestro en la inauguración de la exposición
María José Fuster junto a Fernando Maestro en la inauguración de la exposición
E. F.

El Museo de Juegos Tradicionales de Campo acoge una interesante exposición de hueveras que muestra parte de la colección de María José Fuster. Instalada en la primera planta del centro, en varias vitrinas organizadas por estilos, materiales y temáticas, la muestra recoge un total de 1.400 piezas singulares.

La muestra de hueveras que puede visitarse en Campo proviene de la colección particular que María José -”Finín” como la conocen en Campo- viene engrosando desde hace casi medio siglo.

Tengo 14.000 piezas diferentes de más de 70 países. Todas numeradas, acompañadas cada una de un pequeño catálogo con sus características y un dibujo. Son 45 años coleccionando. Empecé en Campo -relata- en casa de mi abuelo. Le ‘pispé’ una a mi madre porque tenía cuatro iguales. Dije que quería hacer una colección y mi suegra se lo creyó y me compró la segunda en Montserrat y desde allí hasta ahora”, dice.

“Finín” ha vivido cinco años en Roma y 24 en Bruselas, “con muchos viajes a Centro Europa”, y ha podido ir adquiriendo hueveras en multitud de mercados para completar la colección. “La gente colecciona por temas, cronología, tipos de porcelana, pero no he sabido decidirme qué me gustaba más y colecciono todo. Todas son importantes. Hay conjuntos de 6 piezas que son mucho más baratos si se ha roto una y se presentan con 5 y los compro igual. Lo hago de manera libre y lo más satisfactorio es que la gente lo aprecia”.

La muestra que llega ahora a Campo se ha visto en distintas salas dentro y fuera de España. Su primera exposición fue en Bruselas y después ha estado en el Centro Aragonés de Barcelona o el Espacio Pirineos de Graus, entre otros enclaves, siempre con una respuesta muy positiva.

“La gente no espera que haya tanta diversidad. Hay regiones de España en las que no existen. En Aragón, sí se utilizan, se llamaban copetas y han ido desapareciendo porque su función en los huevos pasados por agua la puede hacer otro recipiente”.

“Finín” recuerda, sin embargo, el “ritual” que era tomar huevo pasado por agua hace varias décadas, en un momento en el que este alimento escaseaba. “En mi casa solo lo tomaba mi padre”, apunta.

La exposición instalada en el Museo de Juegos Tradicionales de Campo ha estado coordinada por el director del centro, Fernando Maestro, y ha contado también con la colaboración de Pilar Castillo y Ángeles Navarri. “Estamos satisfechos, es un aliciente más, va a emocionar a grandes y a pequeños”, consideró Maestro.

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