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Fernán Gómez, el centenario de un gigante del cine español

Protagonista de 200 películas, director de casi 30, escritor de novelas, teatro, guiones de cine y artículos y académico de la RAE

Fernando Fernán Gómez
Fernando Fernán Gómez
S.E.

De voz grave y profunda, sus alardes de mal genio opacaron en alguna ocasión su talento polifacético. Protagonista de 200 películas, director de casi 30, escritor de novelas, teatro, guiones de cine y artículos y académico de la RAE, Fernando Fernán Gómez, cuyo centenario se cumple el pasado sábado, es una figura esencial del cine y la cultura española del siglo XX.

Él mismo se definía como un “tímido de mal carácter” pero David Trueba y Luis Alegre dejaron constancia de su faceta de gran conversador, su humanidad, su ingenio y su ironía en el documental La silla de Fernando (2006).

El talento de Fernán Gómez (Lima, 1921-Madrid, 2007) fue reconocido en todos los ámbitos, desde la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes a los premios Nacionales de Cine y Teatro, la Medalla de Oro de la Academia de Cine y siete premios Goya.

Tres por El viaje a ninguna parte (1986) -dirección, guion y película-, otros tres como actor en Mambrú se fue a la guerra (1986), Belle Epoque (1992) y El abuelo (1998) y el de mejor guion adaptado por su Lázaro de Tormes (2000).

Nació en Lima un 28 de agosto de 1921 estando su madre, la actriz Carola Fernán Gómez, de gira por Latinoamérica. Su padre, nunca oficialmente reconocido, fue Fernando Díaz de Mendoza Guerrero, hijo de la mítica actriz y empresaria María Guerrero, quien se opuso al matrimonio e impidió que Fernán Gómez llevara su apellido.

El cineasta habló de ello en sus memorias, El tiempo amarillo (Capitán Swing) pero la identidad de su padre tardó en confirmarse hasta que lo hizo la que fue su esposa, Emma Cohen, después de su muerte.

Principal referente y valedor de Fernán Gómez, especialmente en los inicios de su carrera, Enrique Jardiel Poncela le dio su primera oportunidad en el teatro, recién acabada la Guerra Civil, en Los ladrones somos gente honrada, estrenada en 1940 en el Teatro de la Comedia y otros montajes posteriores.

Entre los 50 y los 70 dirigió algunas obras de teatro pero sobre todo ha destacado como dramaturgo. Es autor de una decena de libretos entre ellos Las bicicletas son para el verano (1977), llevada por primera vez a escena por José Carlos Plaza en 1982 y al cine por Jaime Chávarri. Ambientada en el verano de 1936, tras el estallido de la Guerra Civil, la obra se asoma al drama que supuso el conflicto bélico en la vida cotidiana de una humilde familia madrileña.

Publicada en 1985, la novela El viaje a ninguna parte es un homenaje a su oficio y sus orígenes, ya que en ella describe la historia de una compañía de cómicos ambulantes que recorrían los pueblos de España en los años 50 en condiciones precarias.

Es la crónica de un cambio de época y del fin de una forma de ejercer la profesión ante el auge del cine y la radio en plena dictadura franquista. El propio Fernán Gómez la llevó al cine esta vez, la dirigió y protagonizó, junto a Juan Diego, José Sacristán y María Luisa Ponte.

En total publicó once novelas, la última de ellas, El vendedor de naranjas (1961), acaba de ser reeditada por la editorial Pipas de Calabaza para conmemorar este centenario.

Actor a las órdenes de Saura, Erice o Berlanga

Contratado como actor en 1943 por la productora Cifesa, debutó en Cristina Guzmán de Gonzalo Degrás. A partir de ahí comenzó una prolífica carrera que comprende más de 200 títulos con directores como Garci, Fernando Trueba, Berlanga, Saura o Víctor Erice.

Esa pareja feliz (1951) de Bardem y Berlanga, Ana y los lobos (1972) de Carlos Saura, El espíritu de la colmena (1973) de Víctor Erice, El amor del capitán Brando (1974), de Jaime de Armiñán, Pim, pam, pum, fuego (1975) de Pedro Olea, El anacoreta (1976) de Juan Estelrich, La colmena (1983) de Mario Camus o La lengua de las mariposas (1999) de José Luis Cuerda son solo algunas de las más destacadas. 

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