Cultura

FESTIVALES

El SoNna Huesca cierra su paso por el Cinca Medio e inicia su periplo monegrino

Circo La Raspa presentó su show ‘Prexina’ en Castejón de Monegros

Circo La Raspa, ayer en Castejón de Monegros
Circo La Raspa, ayer en Castejón de Monegros
Emma Sánchez

Las ripas del tramo medio del Cinca fueron las protagonistas principales de los paisajes que el festival SoNna Huesca recorrió el pasado fin de semana para iniciar el mes de septiembre con un variopinto programa, fresco y desenfadado.

Las ripas labradas por el río Cinca están coronadas en Alcolea por una gran cruz que da nombre al Alto de la Cruz o Mirador de la Cruz, lugar donde se habilitó el viernes el recinto anticovid del SoNna Huesca.

El escenario era perfecto para el dúo Santoral, que forman los zaragozanos Elvira Vallés y Alberto Solobera, que aparecieron en escena, como en ellos es habitual, ataviados de sacerdote y sacerdotisa de una extraña creencia: una religión en la que el dios es la música.

El sábado, el festival se trasladó hasta la ermita de San Elías, en Valcarca (Binaced), para disfrutar en directo del “rock del bueno” de Los Bengala.

Los Bengala llegaron, vieron y vencieron a base de ritmo, de fuerza y de parecer seis en lugar de tres
Los Bengala llegaron, vieron y vencieron a base de ritmo, de fuerza y de parecer seis en lugar de tres
SoNna

El trío que antes era dúo estuvo tan a gusto sobre el escenario como los espectadores en sus taburetes de cartón, que apenas podrían resistir estar sentados. Un recital lleno de dinamismo y sin tiempos muertos, ni baladas relajantes.

Los Bengala llegaron, vieron y vencieron a base de ritmo, de fuerza y de parecer seis en lugar de tres. Repasaron sus dos exitosos discos, Incluso festivos y Año selvático, y dejaron algunos de sus temas más conocidos como Jodidamente loco o No hay amor sin dolor para el tramo final.

A pesar de haber perdido a uno de sus miembros fundadores, Borja Tellez, que abandonó su carrera musical, Los Bengala se han reconstruido en torno al otro miembro del dúo, Guillermo Sinnerman, sin perder un gramo de personalidad.

Sinnerman ha sabido sumar al batería Álvaro Clemente y al guitarra y bajo Guillermo Esteban, todos ellos de Zaragoza, que el sábado parecían haber nacido con la chaqueta de tigre puesta.

Se supone que en agradecimiento, Esteban sacó a hombros a su líder antes de los bises y lo paseó entre el público como a un torero después de una faena redonda. No fue la única anécdota del concierto. Sinnerman se sentó entre el público para tocar desde allí y un paramotor sobrevoló el entorno durante casi todo el concierto para deleite de los que tocaban y los que los veían.

La Raspa

El domingo por la tarde, el SoNna Huesca inició el largo periplo monegrino (Castelflorite, Alberuela y Sariñena) en la plaza de Nuestra Señora de la Lumbre de Castejón de Monegros, que albergó el espectáculo Prexina de los oscenses del Circo La Raspa.

Este show está inspirado en el gran Marcelino Orbés, Marceline (Jaca, 1873; Nueva York 1927), y en él se utilizan prácticas de circo que la estrella de Broadway de comienzos del siglo XX usaba.

En Prexina, Román y Richi se transforman en dos payasos trapecistas en un espectáculo donde se mezcla el circo y el teatro, la música y la poesía.

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