Cultura

RobertoMorote: “Conecté enseguida con la manera de narrar las historias de Moncada”

El ilustrador turolense debuta en el cómic con la adptación de la novela de Moncada ‘Camino de sirga’, en las tres lenguas de Aragón

Roberto Morote en el IEA.
Roberto Morote en el IEA.
Verónica Lacasa.

El ilustrador turolense Roberto Morote debuta en el mundo del cómic a lo grande con una adptación de la obra de Jesús Moncada, Camino de Sirga, que se ha publicado en las tres lenguas que se hablán en Aragón: castellano, aragonés y catalán y que el pasado jueves se presentó en el Instituto de Etudios AltoAragoneses (IEA) de Huesca.

Es una incursión a lo grande la de Morote en la novela gráfica ya que hasta el momento “no había hecho más que algunas historias de no más de ocho páginas, lo que sirvió para que GP Editores se fijarán en mí”, aclara.

El ilustrador confiesa que no conocía el libro de Moncada, en el que cuenta con un humor muy especial el drama de cómo Mequinenza, una importante cuenca minera y de intenso tráfico fluvial se ve condenada a quedar sumergida por las aguas de un pantano, a través de las vivencias de muchos personajes, así que comenta Morote que “lo primero que hice fue correr a leerlo y conecté en el primer minuto, lo leí del tirón y me reí mucho y lo disfruté”. En este sentido, apunta que era importante conectar con el autor para poder hacer el cómic y, dice, “conecté enseguida con la manera de narrar las historias de Moncada, con ese punto de vista tan humano que se posiciona en lo que son las profundidades del ser humano para contar una historia que, además, es colectiva y universal”.

Esa conexión no solo fue con el autor sino también con la localidad, ya que indica que “tuve la suerte de estar viviendo en Mequinenza durante el primer año del proceso y pude aprovechar y hablar con gente que había vivido en el Poble Vell y conocer los archivos y fotografías que conserva el Ayuntamiento, además, los vecinos me iban enseñando el paisaje de la zona” y subraya el autor del cómic que “todo el pueblo se volcó”.

En cuanto al trabajo en sí, revela Morote que “lo más complicado de la adaptación fue captar y adaptar al cómic el tono de Moncada, que te dibuja una sonrisa en momenos dramáticos porque siempre está trabajando las segundas líneas”. Después el guión, y reconoce que el texto “fue una locura”. “Inconsciente de mí, no sabía donde me metía cuando propuse encargame del guión porque creo que, al final, también es parte del dibujo el que define cómo van a ser las viñetas”. De este modo, el ilustrador admite que “fue un trabajo de limar, porque no podía poner toda la novela en las 160 páginas”, así explica que empleó cinco meses en hacer muchos esquemas, fichas y resúmenes.

En total, han sido dos años de trabajo, donde, sin duda, el dibujo, en blanco y negro, sobresale.

Observa Morote que para la parte final del dibujo, “aunque el proceso lo estuve haciendo de manera digital para no emborronar el papel, tenía claro, desde el principio, que sería artesanal porque me gustaba ese acabado más humano que apoyaba muy bien la idea de Moncada” y destaca el uso del lápiz, la tinta china diluída y los rotuladores calibrados de diujo técnico”

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