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José Luis Ruiz: "Es un clown excéntrico que viene a presentar su último invento"

El actor, experto en malabares, presenta este domingo, en Huesca, su espectáculo Mobil

José Luis Ruiz es miembro de la compañía La Güasa.
José Luis Ruiz es miembro de la compañía La Güasa.
ManoMC - Manolo Martinez

 El artista, experto en malabares y circo además de profesor de talleres y cursos en diferentes encuentros y escuelas circenses José Luis Ruiz, miembro de la compañía La Güasa, protagoniza este domingo, a las 12 horas, en el centro cultural Manuel Benito Moliner de Huesca el espectáculo Mobil, enmarcado en el programa Menudo Teatro.

Una cita, para mayores de 6 años, con el circo-teatro donde se mezcla la fragilidad, el equilibrio y la tensión y que el propio Ruiz describe como “la vida de un hombre simple y una máquina compleja compuesta de una serie de mecanismos, los cuales se accionan ellos solos, como el efecto mariposa o en cadena con diferentes sonidos y ritmos -apunta-, que van dando los objetos con los que el protagonista juega” porque la especialidad circense en la que se centra este espectáculo son los malabares con pelotas de rebote.

Por tanto, dice Ruiz, “Mobil es una obra unipersonal, sin texto, donde el protagonista se comunica con el público a través de onomatopeyas” y, apostilla que “es un tanto particular”.

En este sentido, desvela el actor que “se trata de un clown excéntrico que sale a escena y viene a presentar su último gran invento, un invento realizado en un noventa por ciento con materiales reciclados” donde el ritmo y el movimiento son el punto de partida.

Ruiz comenta que la compañía se encargó de la escenografía “con muchos ensayos de prueba-error” que nace de su paso por Japón, tanto de él como de la otra pata de La Güasa y directora de esta representación, Pepa Gil. Así explica que “a ella se le ocurrió hacer todo este artefacto tras una labor de investigación porque ambos estuvimos trabajando en Japón, donde uno de los juegos para niños más típicos es la construcción de este tipo de mecanismos y encontramos mucha información sobre ellos y lo que hicimos fue pasarlo a un tamaño grande, como si lo mirásemos con una lupa”.

La experimentación y el ritmo son el eje central de la historia, de unos cincuenta minutos, de lo que va pasando entre el actor y la máquina que “comienza siendo inentendible -advierte Ruiz-, pero que poco a poco va cobrando sentido”. 

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