Cultura

LITERATURA

El libro infantil y juvenil, un reclamo para llevar 25 años formando lectores

Librería Ibor de Barbastro cumple un cuarto de siglo organizando una exposición única en Aragón y de las más antiguas que se programan a nivel estatal

Beni Ibor, en la sala de exposiciones de su librería, rodeado de obras infantiles y juveniles.
Beni Ibor, en la sala de exposiciones de su librería, rodeado de obras infantiles y juveniles.
A. H.

Los libros infantiles y juveniles no tienen fecha de caducidad y cuentos de fábula como Los tres cerditos, Caperucita Roja, El patito feo, Hansel y Gretel en diferentes versiones adaptadas a cada época, aún triunfan entre los lectores infantiles, incluso los adultos a quienes les toca leerlos para sus hijos. La literatura infantil siempre está de moda y en Librería Ibor se celebran 25 años de la Exposición de Libros Infantiles y Juveniles desde que Beni Ibor y su equipo pusieron en marcha esta iniciativa que ha tenido “muy buena aceptación” durante un cuarto de siglo.

En la muestra, que se puede visitar hasta el 21 de noviembre en horario comercial, hay cerca de 3.000 libros de más de 300 editoriales, “de todo un poco, desde los que tienen páginas desplegables y sorpresas en el interior hasta las últimas novedades, las mejores historias para leer con pasión, ediciones bellas y, por supuesto, los clásicos y juveniles de toda la vida”, señala el librero.

Uno de los rincones que conforman esta  veterana muestra literaria.
Uno de los rincones que conforman esta veterana muestra literaria.
A. H.

Respecto a 25 años de esta exposición conmemorativa, “hemos ido en aumento poco a poco en la trayectoria, y al mismo tiempo ampliamos los conocimientos sobre el mundo de literatura infantil. Los resultados han sido satisfactorios porque aumentamos en ventas y también ha contribuido a formarnos como libreros”.

En la misma línea, asegura que esta actividad “es diferente con ambiente conmemorativo, y hemos apostado por una selección de libros clasificados por temáticas, autores, editoriales -algunas nuevas- y selección de recomendados con criterios propios”.

En su opinión, “las editoriales aragonesas y altoaragonesas se dedican poco a publicar temas infantiles y juveniles. Apila Ediciones, en Zaragoza, es la única especializada en álbum infantil ilustrado y cuentos que despiertan el interés de los niños”.

La respuesta de público y clientes al esfuerzo que lleva consigo organizar la exposición “es buena y la recompensa se nota porque la gente la espera, sobre todo en el ámbito del magisterio, guarderías, bibliotecas, colegios y docentes”.

Al mismo tiempo, “los lectores y familias interesadas, porque hay mucho para ver y seleccionar de cara a navidades porque las novedades editoriales se publican ahora. Por otra parte, recuperamos cuentos y libros procedentes del fondo de clásicos porque aún despiertan interés”. En este sentido, “los cuentos infantiles de toda la vida siguen vigentes en varias versiones. Los álbumes ilustrados, donde se unen textos e imágenes, son el boom de esta literatura”.

En cuanto a títulos atractivos con gancho, “se mantienen Harry Potter, que cumple 20 años desde la primera novela fantástica escrita por la autora británica Rowling, y también El Principito, la novela corta más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Casi todas las editoriales han publicado su Principito. En la exposición hay una serie de libros que enganchan porque son atractivos a simple vista en diseño e impresión”.

Ibor destaca un aspecto concreto, “en 25 años hemos contribuido a formar lectores, recuperamos la segunda generación con quienes conocieron los libros en las primeras exposiciones. Ahora vienen con sus hijos a comprar cuentos”.

Muestras de estas características y contenido no abundan, “hay muy pocas, estamos entre los más antiguos y en Aragón somos los únicos”. Con esta realidad, lo que espera del público es “una respuesta satisfactoria” y valora que “hemos preparado algo acogedor, no diré si distinto o diferente, porque hemos mejorado el fondo con una selección amplia”.

Los inicios de Gráficas Ibor se remontan al año 1952 con el fundador Bienvenido Ibor Rais y siete años más tarde se trasladó a calle General Ricardos con el complemento de artículos de papelería y libros. El establecimiento dispone de un espacio dedicado para exposiciones y presentaciones de libros por el que pasaron numerosos autores, algunos “conocidos” y otros en sus inicios.

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