Cultura

LITERATURA

Manuel Vilas y el colegio Tío Jorge homenajean a Lorenzo Oro

María Victoria Broto destaca el trabajo de los docentes que, como el altoaragonés, “dejan sus raíces en los centros”

Manuel Vilas entregó a Lorenzo Oro la página de su libro Alegría, en la que recuerda el Ceip Tío Jorge.
Manuel Vilas entregó a Lorenzo Oro la página de su libro Alegría, en la que recuerda el Ceip Tío Jorge.
Luis Correas

El Ceip Tío Jorge de Zaragoza fue ayer escenario de un emotivo homenaje al que fuera su director durante muchos años, Lorenzo Oro, natural de Burgasé, en el valle de La Solana. Y lo hizo en presencia del barbastrense Manuel Vilas, uno de los escritores aragoneses más internacionales y padre de exalumnos de este centro; de la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, y del director general de Cultura, Víctor Lucea.

El recuerdo de este centro y del que fuera su director, recogido por Vilas en su libro Alegría, centró el homenaje al que asistieron decenas de exalumnos, docentes y padres del Ceip Tío Jorge. En esta novela Vilas refleja un bonito recuerdo para el colegio en el que estudiaron sus hijos y para el director, que en el texto se denomina Nicolás, pero que en realidad se trata de Lorenzo Oro. Un profesional de referencia, en el centro y en el barrio y que, según escribe el propio narrador barbastrense, “conocía a todos los alumnos de su colegio y para todos tenía una palabra de ánimo y una sonrisa sencilla y buena”.

Estas palabras, desde ayer, cuelgan de las paredes del propio centro, y lo hacen con la rúbrica del propio Vilas, que se reencontró con el director que le inspiró ese escrito, y al que pudo agradecer, esta vez frente a frente, el trabajo y el cuidado con sus hijos y con todos sus compañeros. El escritor firmó sendas reproducciones de la página del libro, una de ellas para el colegio y otra, para Lorenzo Oro.

La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, presidió este sencillo pero emotivo acto y quiso recalcar y agradecer el duro trabajo de los equipos directivos por el alumnado aragonés, que calificó como “imprescindible” para la consecución del éxito escolar de los estudiantes.

“La educación es lo más importante de nuestra sociedad porque de ella depende nuestro futuro”, señaló Broto antes de añadir que “un gran maestro, como Lorenzo Oro, deja sus raíces en el centro y este nunca se olvidará de su trabajo y de su ejemplo”.

Este homenaje se enmarcó dentro del programa de animación a la lectura que el Gobierno de Aragón puso en marcha el curso pasado, ‘Los abrazos perdidos’, con la participación de más de 70 autores y editoriales y la coordinación de Ana Alcolea, premio de las Letras Aragonesas 2019.

La buena acogida a esta iniciativa, que busca también incentivar la creatividad literaria entre los y las jóvenes de la Comunidad, ha motivado que vuelva a reeditarse para el presente curso, pero, en esta ocasión, y debido a la mejora de la situación sanitaria, de forma presencial.

En la actualidad el Departamento de Educación, Cultura y Deporte promueve otros dos programas educativos estrechamente vinculados a la competencia comunicativa: Leer juntos (72 centros) y Poesía para llevar (87 centros).

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