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El Petit de Cal Eril: “Intentamos despertar las emociones del público”

Este jueves, a las 21 horas, el quinteto catalán presenta su octavo disco en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca

El Petit de Cal Eril
El Petit de Cal Eril
S.E.

El Petit de Cal Eril siempre intenta “despertar las emociones del público”, tanto con sus discos como con sus conciertos, como el que ofrecerá este jueves (21 horas) en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca.

Esperemos que sea una actuación muy especial. Al final, tanto como músicos como público, lo más interesante es que consigamos despertar algo con la música. Esto es lo que nosotros intentamos, ni más ni menos”, asegura Joan Pons (Guissona, 1981), cantante y guitarrista del grupo.

El quinteto catalán regresa este jueves a la capital oscense tras estrenarse en la ciudad hace casi dos años, cuando causaron muy buenas sensaciones.

“Estuvimos junto a Pau Vallvé y fue un concierto muy especial. Luego dimos una vuelta por Huesca y fue muy divertido”, recuerda Pons.

En esta ocasión, el cantante actuará con los otros cuatro integrantes de su “hermandad cósmica”, que son Jordi Matas (guitarra R y teclados), Dani Comas (bajo), Ildefons Alonso (batería) y Artur Tort (teclados).

Juntos han grabado el octavo disco de El Petit de Cal Eril, N.S.C.A.L.H., título de un cuento en el que “no sabràs com acabarà la història”.

El LP, que se publicó hace menos de dos meses, fue desarrollado y producido entre todos los componentes en Casafont, un estudio de montaña en el Solsonès (Lérida), y fue masterizado en Sterling Sound (Brooklyn) por Joe Laporta.

“Para nosotros es el disco más intenso, es como una píldora efervescente de nuestra música”, asegura Pons sobre el álbum, en el que se mezclan por arte de magia estilos como el rock, el indie, el folk o la psicodelia.

Aunque casi todas sus canciones han sido creadas en lengua catalana, ahora la banda sorprende con una pista en español, la tristona Las cosas que creo.

“Fue el primer tema que compuse del disco. Los idiomas pueden convertirse en instrumentos y para mí la lengua castellana es muy próxima, pero al hablarla o cantarla me hace sentir diferente. Me pasa también con el francés o el inglés, pero esta la domino más”, confiesa.

El imaginario que el grupo genera con su música casa a la perfección con la colorida portada de N.S.C.A.L.H., un fantástico retrato del quinteto pintado por David de las Heras.

“Es un óleo sobre tela de dos metros creado por este increíble artista. Él ha dado forma y dimensión a un concepto que teníamos de portada atemporal”, comenta.

Aunque la pandemia les ha afectado, los músicos consideran que han tenido “suerte” porque han seguido tocando “más o menos”. De hecho, “uno de los últimos conciertos que hicimos antes de la crisis fue el de Huesca, curiosamente”, recuerda.

Pese a la delicada situación del sector cultural, los músicos se muestran optimistas: “Como humanos hemos de aprender a vivir con estas pruebas. Habrá más, así que tenemos que aprender a cuidar nuestro hábitat y a cuidarnos los unos a los otros”, concluye Pons.

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