Cultura

LA ENTREVISTA

Cristina Nombela: “Cuando Cajal describe a sus alumnos de élite ya nombra a dos mujeres”

La neurocientífica habla este martes en Huesca de las mujeres en la escuela del Premio Nobel

Cristina Nombela.
Cristina Nombela.
S.E.

La neurocientífica Cristina Nombela, investigadora postdoctoral del Departamento de Psicología Biológica y de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid, imparte una conferencia este martes, a partir de las 19 horas, en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca, sobre la figura femenina en la labor de Santiago Ramón y Cajal, enmarcada en un ciclo impulsado por el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Huesca y el CSIC con motivo del 170 aniversario del nacimiento del médico.

Relato de un descubrimiento. Las mujeres en la Escuela de Cajal es el título de la ponencia en la que Nombela rebatirá la idea que siempre se ha pensado que la escuela de Cajal estaba formada por hombres, “algo que encaja perfectamente con el esquema histórico, pero buscando en los documentos de Cajal y en sus memorias vemos que cuando describe quién ha sido parte de su escuela, aquellos alumnos de élite que han superado a su maestro, él ya nombra a dos mujeres que habían pasado absolutamente desapercibidas”.

Así subraya la neurocientífica las figuras de “una señora australiana con una vida impresionante y una chica que empezó a trabajar muy joven como ayudante de laboratorio y que, al final, mereció para él todo su respeto y admiración”.

En este sentido, advierte que “hay una historia curiosa entre Cajal y esta chica a la que llamaba cariñosamente Manolita y que quería, a toda costa, que fuese reconocida, que no lo fue no por la maldad de nadie sino por la época”.

Y explica a este periódico que “tirando de ese hilo hemos encontrado que hubo más mujeres que trabajaron con los discípulos directos de Cajal, que formaron parte de esta escuela en la que todos ayudaron a sostener y demostrar su teoría del funcionamiento del cerebro con neuronas independientes en toda la escala filogenética”. Recuerda la investigadora que “contribuyeron, con su granito de arena, como otros discípulos, pero con mucho esfuerzo. Por ello merecen ser conocidas”.

“Una pregunta en dos conferencias de mi marido, que también trabaja en neurociencia, y es nieto de uno de los últimos discípulos de Cajal, sobre si había mujeres en esta escuela fue lo que motivó este hallazgo”, confiesa Nombela. 

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