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El código Brossard

El festival bretón Les Trans Musicales de Rennes volvió a servir de radar del panorama musical

Rodrigo Cuevas puso la cuota de heterodoxia española en Les Trans Musicales.
Rodrigo Cuevas puso la cuota de heterodoxia española en Les Trans Musicales.
Luis Lles.

Desde 1979 la ciudad bretona de Rennes acoge un festival que se ha convertido en todo un referente europeo en el terreno musical. Efectivamente, desde hace más de 40 años Les Trans Musicales constituyen una inexcusable cita para quienes están interesados en descubrir los caminos futuros de la música. Y precisamente, a los descubrimientos (o découvertes, en francés) está consagrada cada año la programación de este inusual evento en su práctica totalidad. El festival Les Trans es, por decirlo de forma clara, una verdadera caja de sorpresas. Porque… ¿en qué otro festival pueden convivir un vanguardista dj congoleño, un cabaretero asturiano haciendo electrofolk y un trío femenino indonesio (con sus hijab musulmanes) dándole al thrash metal? Está claro, eso solo puede suceder en Les Trans, un lugar donde todo es posible. Y es posible, en gran medida, gracias a su director, Jean-Louis Brossard, que ejerce de sumo sacerdote de este fascinante ritual musical y que establece un peculiar código a la hora de seleccionar a los artistas participantes cada año: el código Brossard.

Voice of Baceprot, el aguerrido trío femenino procedente de Java, deslumbró.
Voice of Baceprot, el aguerrido trío femenino procedente de Java, deslumbró.
Luis Lles.

El año pasado, debido a la crisis sanitaria, el festival se tuvo que celebrar online. Pero, afortunadamente, este año se pudo celebrar de forma presencial. Aunque se salvó por los pelos, porque justamente esta semana el Gobierno francés acaba de decretar el cierre de las discotecas durante todo un mes, y se supone que eso incluirá también a los festivales. En cualquier caso, más de 56.000 personas (con su pasaporte covid en regla) pasaron por Les Trans a lo largo de cinco intensos días, con la programación principal concentrada en jueves, viernes y sábado de la semana pasada. Un oasis de libertad creativa en medio de la pandemia.

El show de Henge fue el gran momento freak del festival.
El show de Henge fue el gran momento freak del festival.
Luis Lles.

Jueves de reencuentro

Tras el obligado parón del año pasado, fue un placer volver a reencontrarse con el clima lluvioso de Rennes y con el imaginativo clima musical del festival. Además del huracán Rodrigo Cuevas (comentado aparte), el jueves contó con importantes sorpresas como el post-punk nuevaolero de los británicos Blanketman (entre The Fall y B-52’s), el folk digital andino del boliviano Susobrino (con charango y loops, algo así como un Nicola Cruz disruptivo), el pop metafísico del francés Niteroy (como si El Petit de Cal Eril se hubiera pasado a la tropicalia), el exótico embrujo de la seductora cantante armenia Ladaniva, la loca psicodelia glam de los americanos Hello Forever (un retorno bizarro al San Francisco de los años 60) o incluso el agradable funk-pop de Dadi Freyr, representante islandés este año en Eurovisión, que incluso se atrevió con una divertida versión de El baile de los pajaritos de María Jesús y su Acordeón. ¡Tremendo! También constituyó una afortunada sorpresa el muy visual set electrónico del famoso músico bretón Yann Tiersen, una poderosa mezcla de techno, acid, minimalismo a lo Steve Reich y guiños kraftwerkianos. Se esperaba más, sin embargo, de las actuaciones de los chipriotas Monsieur Doumani y del rapero inglés Noisy. Por otro lado, durante dos días actuó en el Teatro Nacional de Bretaña el italiano Andrea Laszlo de Simone (adorado en Francia) y durante todos los días del festival se pudo disfrutar de Barbara Rivage (señalados como los nuevos Les Rita Mitsouko) y de la joven sensación del rap francés Lujipeka.

El portugués Pedro Coquenao (Batida) presentó su proyecto Ikowqe.
El portugués Pedro Coquenao (Batida) presentó su proyecto Ikowqe.
Luis Lles.

Viernes de pasión

Además de la ocasión de poder vibrar con las vibrantes coreografías de Salim Mzé Hamadi Moïssi (de las Islas Comores), el viernes ofreció todo un heterogéneo festín sonoro comenzando por el combinado de jazz-rap a lo Gangstarr y de ardiente free jazz a lo Sons of Kemet de los franceses Kind of Guru, y siguiendo con el gozoso cóctel de soukous, afrobeat y hi-life de la Star Feminine Band, una superbanda africana femenina procedente de Benin. También destacaron el elegante y sinuoso synth pop envuelto en retumbante bass music de IA404, la psicodelia electrónica de Lalalar (a veces parecían una versión turca de Rammstein), los ritmos quebrados en la onda del gqom sudafricano de la dj Zazu, el violento drill del francés Ziak, el elegante R&B de Priya Ragu (una nueva diva llegada de Sri Lanka vía Suiza), el híbrido de post-punk y krautrock de los franceses Guadal Tejaz (entre Talking Heads y Marquis de Sade) o el trepidante set de breakbeats y drum’n’bass del disc-jockey Greg, de Isla Mauricio. Y es que Les Trans representan, sin duda, lo mejor de la globalización. Y si hablamos de globalización, nada mejor para certificarlo que la actuación de Loharano, un grupo de Madagascar que combina heavy metal y hard rock. Nada que ver con los ritmos africanos que se les supondría. Lo de Bob Vylan no pasó de ser un remedo de The Prodigy. Pero lo de S+C+A+R+R, nuevo proyecto de Dan Levy (de The Dø), fue una alocada fiesta a base de disco house y french touch. La cuota española del día la puso el rumboso flamenquito de las chicas de Maruja Limón. Y el nivel de los dj´s de la jornada fue realmente alto: el fino deep house del turco Aleksandir, el electro magrebí de la argelina Paloma Colombe y el minimal techno de Antoine.

Con Wu-Lu sonó brutal su mixtura del black rock.
Con Wu-Lu sonó brutal su mixtura del black rock.
Luis Lles.

Sábado de gloria

Aunque el festival finalizó el domingo con tan solo cuatro actuaciones en el legendario club Ubu, la última jornada grande fue la del sábado, en la que deslumbró Voice of Baceprot, aguerrido trío femenino procedente de Java que, ataviadas con su hijab musulmán, acometieron sin despeinarse temas propios y versiones de Enter Sandman de Metallica y Killing in the name of de Rage Against the Machine. ¡Impactante! Por su parte, los británicos Folly Group rubricaron la vigencia del post-punk con un enérgico show que hizo pensar en unos nuevos Gang Of 4. El cabaret rock del frenético showman Tankus The Henge fue arrollador: algo así como un híbrido entre Tom Waits, Dr John, Ian Dury, Stephen Sondheim, Cab Calloway y Jerry Lee Lewis, a caballo entre el Cotton Club y Nueva Orleans. También sorprendió el aire camp del sonido eleki japonés de los canadienses Teke:Teke, que habría fascinado al mismísimo Quentin Tarantino. Entre los dj’s destacaron el genial afrofuturismo del congoleño Rey Sapienz (de la escudería del prestigioso sello Nyege Nyege), el house con guiños orientales de Ramin & Reda y el brutal set de DJ Pone (de Birdy Nam Nam) a base de house, techno, breakbeat y grime, adobado con scratches y testosterona. Lo del acordeonista finlandés Antti Palaanen no pasó de ser folk con bombo electrónico. Fue más interesante, sin duda, la combinación de percusión étnica y electrónica avanzada del tunecino Nuri. Y los madrileños El Combo Batanga le echaron mucho sabor al asunto y pusieron a todo el mundo a bailar el bugalú a eso de las cuatro de la mañana. Y es que parece que en Les Trans de Rennes nadie duerme.

Top 5: Por orden alfabético, los mejores momentos de Les Trans.

BATIDA.- El portugués Pedro Coquenao (Batida) presentó su proyecto Ikowqe junto al rapero angoleño Luaty Beirao y una bailarina-contorsionista. Todo un manifiesto político envuelto en ritmos ancestrales, electrónica futurista y baile sensual. La simplicidad africana llevada a su sublimación.

RODRIGO CUEVAS.- No podía faltar en Les Trans la cuota de heterodoxia española, que llegó de la mano del electrofolk astur de Rodrigo Cuevas, que se metió al público en el bolsillo con su cabaret ultrasónico y cupletero (no faltó El día que nací yo), su reivindicación LGTBI y su humor desatado. Una locura.

HENGE.- El gran momento freak del festival. Todo un show lleno de monstruos, robots y setas gigantes. Un delirio psicodélico a cargo de unos divertidísimos druidas del espacio exterior, con canciones en “venusiano” y toques de Frank Zappa y los Shadows.

MASMA DREAM WORLD.- Desde Nueva York, hija de padre gabonés y madre de Singapur, esta performer ofició un alucinógeno ritual bizarro entre drones y bass music, como si se tratara de una versión vudú de Diamanda Galás. Puro trance.

WU-LU.- El londinense Miles Romans-Hopecraft es uno de los cerebros más privilegiados del panorama británico actual. En Les Trans sonó resplandeciente y brutal su mixtura de black rock, hardcore a lo Bad Brains, blues, hard funk y durísimo hip hop industrial en la onda de Death Grips o clipping. Absolutamente magnético e incendiario.

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