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López Otín obtiene “serenidad y conocimiento” con su trilogía

El científico altoaragonés propone una completa reflexión sobre la vida con tres libros en los que muestra las claves para alcanzar el bienestar

Carlos López Otín.
Carlos López Otín.
S. E.

“Serenidad y conocimiento” es lo que ha aportado al científico altoaragonés y catedrático de la Universidad de Oviedo Carlos López Otín (Sabiñánigo, 1958) poner fin a una interesante y comprensible trilogía sobre la vida donde a través del envejecimiento humano y la lógica molecular de las enfermedades ha sabido captar el interés del lector y mostrarle las claves necesarias para alcanzar el bienestar.

Además el hecho de que sea una realidad el propio investigador considera “todo un gran privilegio para mí, comparable al que percibo cada mañana cuando llego a una cualquiera de las aulas de la Universidad, cierro la puerta y el mundo entero se reduce a un grupo de alumnos que quieren aprender y a un profesor que intenta enseñar. Todo lo demás deja de existir en ese instante”. Y es precisamente ese afán por enseñar lo que le ha llevado a escribir estos tres libros de una manera muy amena y accesible a casi cualquier público, ya que ante los vocablos o expresiones más técnicas se incluye un glosario explicativo.

La supervivencia humana, epicentro de la trilogía

Desde la felicidad entendida como la ausencia de enfermedad, de miedo o de dolor hasta las claves del cáncer y sus nuevos tratamientos, pasando por los efectos de la longevidad son los asuntos que centran estos ensayos de reflexión que el investigador comenzó en 2019, cuando, según él mismo dijo, escribió en “28 días y 28 noches tras una situación de acoso laboral” que le llevó a la depresión y le hizo replantearse lo rápido que puede cambiar un estado de ánimo pasando de sentirse el hombre más feliz del mundo al más triste, con La vida en cuatro letras donde invita a meditar acerca de la vida, la enfermedad y la búsqueda de la felicidad.

Rápidamente se convirtió en un bestseller así que no quedó ahí. El sueño del tiempo es el segundo de la saga, escrito en París, en el que cuenta con el biólogo celular Guido Kroemer como coautor. Ambos plasman su pensamiento ético sobre la vida, el envejecimiento y la muerte y aportan las claves para entender el concepto del tiempo, ordenarlo y disfrutarlo.

El desencadenante de López Otín para publicar este ensayo fue la necesidad de dar a conocer las muchas reflexiones científicas, sociales y personales sobre el tiempo que parece dominar nuestras vidas.

Este segundo libro, según relata el autor serrablés a este periódico, “recoge ampliamente intervenciones positivas para mejorar nuestra relación con el tiempo, dilatarlo y favorecer nuestra salud”.

El cáncer cierra esta saga sobre la vida

Ahora, para finalizar este 2021, acaba de publicar Egoístas, inmortales y viajeras. Las claves del cáncer y de sus nuevos tratamientos: conocer para curar, el último texto de la trilogía de la vida donde, según relata a este diario, López Otín “reflexiona sobre la vulnerabilidad humana, una palabra que algunos nos aseguraban que iba a desaparecer pronto de nuestro diccionario vital”.

El científico argumenta que “el libro habla del cáncer, la enfermedad que nos hace sentir más vulnerables pese a que hay otras mucho peores porque hoy son incurables, y nos explica su origen, su biografía, su esencia y su herencia” y hace hincapié en que “evoluciona de la incertidumbre a la esperanza, y presenta los tratamientos más actuales y los que ya comienzan a llamar a la puerta”.

“Finalmente -continúa el serrablés- se discute la importancia de la prevención: prevenir para vivir. En suma, este libro nos habla sobre todo de la vida y nos recuerda que lo milagroso es no tener cáncer, y que lo maravilloso es estar vivo cada día”.

En cuanto a esa prevención, confirma que “la alimentación influye decisivamente en nuestras probabilidades de desarrollar tumores malignos. La malnutrición, la carencia de alimentos sanos y frescos en la dieta incluyendo frutas y verduras, la falta de fibra y legumbres, o la ingesta de azúcares refinados y alimentos ultraprocesados impulsan el crecimiento y progresión de las células egoístas”.

Por otro lado, aunque nos pueda parecer que es algo relativamente nuevo, advierte López Otín que “el cáncer no es una enfermedad reciente” y añade que “los dinosaurios tuvieron cáncer, de hecho, en el libro se cuenta la curiosa historia de un dinosaurio con un tumor óseo. Las plantas tienen tumores y algunos restos humanos de la Edad de Bronce también muestran las señales del cáncer”.

Bien es cierto que su veloz proliferación en la actualidad es debida a “cambios recientes en nuestra forma de vivir, la exposición a agentes cancerígenos, la alimentación inadecuada o la contaminación del entorno, interfieren profundamente con nuestra armonía molecular natural, que necesitó más de 3.500 millones de años para asentarse y construir seres tan complejos como nosotros”, sentencia el autor de Egoístas, inmortales y viajeras.

Sobre el futuro, el catedrático asegura que aunque “estamos ante una lenta marea creciente de conocimiento” se puede decir que “conocemos con gran precisión la ecuación general del cáncer”, lo cual, continúa, “ha permitido el descubrimiento de nuevas dianas terapéuticas y la introducción de muchas terapias dirigidas frente a estas dianas. Gracias a todo este conocimiento, hoy es más fácil curarse de un cáncer que sucumbir a él”.

La ciencia, su prioridad

Ahora, tras haber cerrado esta trilogía, Carlos López Otín sigue centrado en la ciencia. En concreto, desvela que su laboratorio está inmerso en “las dos grandes líneas de investigación sobre cáncer y envejecimiento que se mantienen desde hace muchos años y se mantendrán cuando yo ya no esté”. “Además, y por pura responsabilidad social, estos últimos meses hemos trabajado intensamente en un proyecto sobre aspectos mecanísticos y moleculares de la infección por el virus causante de la covid”, sentencia el investigador altoaragonés.

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