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‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre’ se proyecta en Huesca

Considerada como la gran película independiente de 2021 y avalada por varios
premios, se podrá ver este martes en el Cine-club Fernando Moreno

Sidney Flanigan y Talia Ryder, protagonistas de la película.
Sidney Flanigan y Talia Ryder, protagonistas de la película.
S.E.

Dentro de la programación del Cine-club Fernando Moreno se proyecta este martes, a las 20:00 horas en el Teatro Olimpia, la película Nunca, casi nunca, a veces, siempre de la norteamericana Eliza Hittman, galardonada con el Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín y Premio Especial en el de Sundance.

Además de esos importantes premios, llega avalada por otros y es considerada como la gran cinta independiente del pasado año, pero que no se pudo proyectar en su momento porque la pandemia paralizó la actividad.

La historia se centra en Autumn Callahan, una chica de 17 años que se queda embarazada. Apática y callada adolescente, trabaja como cajera en un supermercado rural de Pennsylvania

Como decide que no va a tener el bebé y rechaza cualquier otra alternativa, se ve obligada a sobrellevar ese embarazo accidental y sin alternativas viables para poder realizar un aborto en su propio estado porque necesita la autorización de sus padres para llevarlo a cabo. 

Entonces, ella y su prima Skylar reúnen algo de dinero y se embarcan en un autobús rumbo a Nueva York. Con la dirección de una clínica apuntada en un papel y sin un lugar en el que pasar la noche, las dos chicas se adentran en una ciudad que desconocen.

Su directora, Eliza Hittman, ha comentado que la idea para la película surgió en 2012 cuando leyó un artículo sobre una mujer que había fallecido en un hospital de Galway tras habérsele negado un aborto que le habría salvado la vida. 

“Comencé a investigar la historia del derecho al aborto en Irlanda, un país donde ese tipo de intervenciones estaban criminalizadas obligando a muchas mujeres a desplazarse a Inglaterra, y me di cuenta de que esa diáspora también existe en EE.UU. desde áreas rurales, con un acceso limitado y restrictivo a este derecho”.

En cuanto a documentarse, “fui a centros de atención al embarazo en pueblos pequeños -explica-. Me hice pruebas de embarazo y asistí a sesiones de asesoramiento cristiano. Hice el viaje físico que hacen los personajes. Me reuní con proveedores de servicios de aborto, trabajadores sociales, asesores financieros. Si bien no estaba haciendo un documental, quería que la película estuviera anclada en la realidad”.

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