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Ortiz Cárceles acerca al poeta José Hierro a los oscenses

La Asociación Aveletra organiza este jueves (20:00 horas) una charla sobre el autor en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner

José Ortiz Cárceles va a hablar en Huesca de uno de sus poetas de cabecera, José Hierro.
José Ortiz Cárceles va a hablar en Huesca de uno de sus poetas de cabecera, José Hierro.
S.E.

José Hierro, poeta de la generación del 50 “y el primero en poner musicalidad interna en los versos”, es uno de los autores de cabecera de José Ortiz Cárceles, que este jueves lo acercará a los oscenses en una conferencia en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner, a las 20:00 horas, organizada por la Asociación Aveletra, de la que es socio desde hace casi dos décadas.

Ortiz Cáceres comenzó a escribir en el año 2000, y como Hierro, ha ido evolucionando pero sin dejar de repasar sus libros y antologías, en las que se ponen de manifiesto las tres épocas que tuvo en su vida como escritor y de las que hablará esta tarde.

De José Hierro dice que su poesía es “social, llega”, y eso es una constante en toda su trayectoria literaria, en la que en principio “manejaba palabras de los simbolistas como Stéphane Mallarmé” y de Gerardo Diego, “su poeta de cabecera, que también era de mucha imagen y simbolismo y al que le dedica su segundo libro”, en cuyo prólogo desgrana el porqué y que Ortiz Cárceles comentará en su charla.

A partir de ahí se produce un cambio en el lenguaje de Hierro. En un panfleto sobre una estatua de don Gutiérre y doña Aldonza que está en la catedral antigua de Salamanca, “259 líneas que aparecieron en el Diario de Salamanca, se nota ese cambio en su manera de escribir, lo que dio paso a su segunda época, en la que el libro más importante es Alucinaciones”.

Ortiz Cárceles explica que en esa obra y otras posteriores, el lenguaje de José Hierro es “más conversacional, no tan académico. Aunque cultiva los sonetos y cuartetos, huye de rimas y metros”. 

En ese momento, el poeta “habla, imagina, sueña y una de sus máximas es que todo sea presente; es decir, el pasado lo recuerda y puede ser presente, el futuro lo imagina y puede ser presente y el presente lo es”, y todo con el fin de “conseguir el arte eterno creando poesía”.

Sin embargo, con la segunda parte de Alucinaciones, José Hierro concibe el tiempo “como algo vivo, pero detenido”, por eso sus últimos libros son una poesía “conversacional. Dialoga con Gloria Fuertes, con Brahms..., poemas largos pero con un contenido profundo”.

Quizá, esos cambios en la manera de escribir se debieron a que José Hierro era, según Ortiz Cárceles, “un inconformista del lenguaje. Le faltaban las palabras, necesita salir del diccionario español y buscar...”.

El resultado, una destacada trayectoria literaria, que compaginó con los viajes tras recibir su pasaporte al salir de la cárcel, donde estuvo entre 1939 y 1944, y trabajos tan curiosos como “repartidor de leña, peón cilindrador en una fábrica de hacer motores, comisionista de libros, escritor por encargo de biografías que le pagaban a peseta el folio y listero en una fábrica de Torrelavega”. Curiosidades que desentrañará esta tarde en la capital oscense.

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