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La Carbonería se asoma a la muerte y la guerra

La galería oscense presenta la colectiva 'La soga del cazador', en la que participan Katia Acín, José Ortega, Antonio Fernández Alvira y Jorge Vicén

Varios espectadores han acudido a la inauguración de la exposición colectiva.
Varios espectadores han acudido a la inauguración de la exposición colectiva.
Pablo Segura

La Carbonería ha inaugurado este sábado la exposición Carbono 14. La soga del cazador, que recorre la muerte, la violencia, el fascismo y la guerra desde visiones más metafísicas sobre el miedo o el ‘memento mori’, a imágenes más directas sobre nuestra relación con los traumas de la guerra.

Katia Acín, Antonio Fernández Alvira, Raúl Fernández Calleja, Luis García Ochoa, Víctor Mira, José Ortega, Cristina Ramírez, Elián Stolarsky y Jorge Vicén participan en la muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 28 de mayo.

La exposición se titula La soga del cazador en referencia a una cita de El estado de sitio (1948) de Albert Camus, que cuenta cómo la peste arrasa Cádiz, como metáfora de la llegada del fascismo.

Además pertenece al proyecto Carbono14, una línea de trabajo de la galería oscense “de exploración de los fondos, de arqueología de planetas y peine para relatar genealogías de diferentes técnicas, estilos y temas en el arte contemporáneo”, explica Joseba Acha, comisario y dueño del recinto.

Así, dos litografías de Luis García Ochoa (San Sebastián, 1920 - Madrid, 2019), que pertenecen a una serie sobre los Poemas metafísicos de Francisco de Quevedo, abordan “la conciencia de la mortalidad, la ubicuidad de la muerte y la inevitabilidad del paso del tiempo”, enumera.

También José Ortega (Arroba de los Montes -Ciudad Real-, 1920 - París, 1990) hace referencia al escritor del Siglo de Oro, pero en su caso “para retratar la España negra del Franquismo, en un paralelismo entre los poemas satíricos hacia personajes poderosos de la época y la represión franquista, conformando un pequeño retablo en el que la soga, el juez, el guardia civil y el reo rodean al poeta”, señala.

Por su parte, Cristina Ramírez (Toledo, 1980) trabaja sobre “los miedos, miedos irracionales en los que se cuela la muerte y la destrucción en unos paisajes rotos, llenos de ruinas y coches estrellados, pero en los que la imagen rompe la lógica de las geometrías abriéndose a una influencia más allá, que es fuente de nuestros miedos o quizás los terrores mismos”, especifica

Las dos figuras que se exponen de Víctor Mira (Zaragoza, 1949 - Seefeld -Alemania-, 2003), de comienzos de los 80, presentan unas criaturas colgadas de los brazos que recuerdan “a presas de caza o a personas torturadas, prácticamente crucificadas”, proponiendo “una visión más introspectiva que literal”, dice.

En un rincón se encuentra un pequeño collage de Raúl Fernández Calleja (Madrid, 1960), que sirvió de ilustración para el artículo La amenaza rusa de Gabriel Jackson en la sección Tribuna de El País en mayo de 1987, cuando el autor reflexionó sobre el militarismo.

Antonio Fernández Alvira (Huesca, 1977) plantea en las acuarelas de la serie Be violent preguntas como: ¿Es la violencia una herramienta social aprendida?

En una composición abstracta, Jorge Vicén (Huesca, 1980) se plantea también cuestiones sobre “cómo se inoculan ciertos mensajes en el subconsciente colectivo, y busca sacarlos a la luz para hacer patentes esos elementos casi subliminales que nos rodean”, relata.

La sensación de derrota se percibe también en los grabados de Katia Acín (Huesca, 1923 - Pamplona, 2004), La muerte de Héctor y Arrastran al muerto, dos obras en las que “figuras humanas sostienen una tercera sin vida, en un gesto que subraya el peso de la muerte en los que quedan vivos”, describe Acha.

También de esas cicatrices que quedan en la memoria colectiva habla Elián Stolarsky (Montevideo, 1990). Sus litografías de la serie España, realizadas con gruesos trazos de lápiz litográfico, muestran “imágenes que nos resultan vagamente reconocibles” y que “toman como partida fotografías encontradas en archivos de la guerra civil”, Sin duda, un cierre demoledor. 

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