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Carmen Maura, una actriz que ha hecho siempre “lo que me daba la gana”

La actriz, Premio Platino de Honor este año, dice que lo logrado es porque ha estado en el lugar adecuado en el momento justo

Carmen Maura posa con la estatuilla del Premio Platino de Honor.
Carmen Maura posa con la estatuilla del Premio Platino de Honor.
EFE

Carmen Maura asegura que nunca tuvo grandes expectativas con su trabajo de actriz, que llegó a la profesión para divertirse, “como si fuera a Disneylandia”, porque su vida no era “muy alegre”, y que todo lo logrado hasta ahora -más de 50 años de carrera- se debe a haber estado en el lugar adecuado en el momento justo.

“He tenido mucha suerte, una de las cosas que tiene esta profesión es que no basta con hacerlo bien; tiene su secreto, pero tampoco es tan complicada. Yo he tenido un ángel de la guarda que ha estado siempre al loro y me ha puesto en el sitio adecuado en el momento justo (...) Nunca soñé con llegar aquí, o allá, y también me ayudó no tener demasiadas expectativas”, considera la actriz, que el próximo día 1 de mayo recibirá el Premio Platino de Honor por toda su trayectoria.

Protesta, en una entrevista con Efe, cuando se le acusa de exceso de humildad por ese resumen de su vida. “No, no, es la verdad, es lo que pienso -afirma-, y es que estoy segura de que ha sido eso”.

También reconoce que ha podido influir en esta desmesurada (y valoradísima) carrera, con 100 largometrajes y otros 60 audiovisuales de todo tipo, desde cortos a series de televisión, haber hecho siempre “lo que me daba la gana”, desde el principio, dice. “Si hubiera hecho caso, no habría sido presentadora, ni habría trabajado con Almodóvar”.

“Este premio es muy bonito -lo ha hecho Mariscal, se regodea-, y entiendo que está bien que se me reconozca todo lo que he hecho fuera; a lo mejor esto ayuda para que alguna de las muchísimas películas que he hecho fuera se vean”, manifiesta.

Calcula que pueden ser dos de cada tres películas rodadas en prácticamente “todos los países latinoamericanos”, las que no se han visto en España. “Allí me tienen mucho cariño y me tratan muy bien, con sus cosas, porque he tenidos mis sustillos -se ríe-, pero en general me ha enriquecido muchísimo trabajar allí”.

Un mensaje que ha reiterado en una rueda de prensa, celebrada en el Instituto Cervantes, donde ha comparecido junto al presidente de Egeda, Enrique Cerezo, promotor de los Platino, y que ha reivindicado como “una de sus frustraciones”.

“Muchas veces he tenido que hacer copias en mi casa para que mis amigas vieran mis pelis”, se queja. Y remata, orgullosa: “Está bien que me hayan dado este premio y me siento muy a gusto con él”.

Sigue entusiasmada con su trabajo, porque “no lo veo como un trabajo”, aunque a veces le duele todo y no le gustan los madrugones, y bromea con sus advertencias cuando llega a un rodaje: “Señoras, señores, tengo 76 años y hay que cuidarme”, cuenta, divertida, aunque su aspecto es inmejorable.

Ha adelgazado solo por ensayar la versión francesa de La golondrina, una obra de teatro que ha ayudado a traducir al francés y que la tiene entusiasmada, hasta el punto de que este miércoles lucía una preciosa americana que tiene desde hace 25 años, revela a Efe.

Y nunca se ha “arreglado” la cara. “No me gusta que me pinchen”, explica. “No me he hecho nada porque yo he tenido tantas veces que operarme por cosas (serias) que yo no me meto (en un quirófano) sin necesidad, aunque noto que me miran por aquí (se señala detrás de las orejas) cuando me van a maquillar”, y se parte de risa.

Reconoce que no se le han dado bien los hombres, pero con los directores de cine, fue diferente. “Me encanta porque enseguida les haces felices, si lo haces bien, en seguida te adoran”.

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