Cultura

ENTREVISTA

Juan Carlos Ortega: “Cada humorista debe hacer humor con temas que ama y yo amo la ciencia”

El locutor, escritor y presentador inaugura este domingo la programación de primavera del Teatro Olimpia con su último espectáculo ‘Cosmos’

Juan Carlos Ortega
Juan Carlos Ortega
S.E.

El locutor, escritor y presentado Juan Carlos Ortega se vuelve a subir, un año después, a las tablas del Teatro Olimpia para presentar su último montaje Cosmos. Enmarcado en el ciclo Huesca Humor, Ortega será el encargado de levantar, este domingo a las 19:00 horas, el telón de la programación de primavera del escenario oscense.

Juan Carlos Ortega (Barcelona, 1968) sabe que es raro y lo explota elaborando un humor que no se parece al de nadie. Con un oído prodigioso para el habla y sus lugares comunes elabora unas historietas que mezclan lo cotidiano con lo extraordinario provocando un efecto hilarante. Su humor es heredero del de aquellos cómicos que convocaban alrededor de la radio a toda la familia. La ironía orteguiana, tan fácil de disfrutar como sofisticada en su elaboración, es una gema en el país del exabrupto.

Ganador de un Premio Ondas, presenta Las noches de Ortega y Transmite la Ser en la Cadena Ser, un trabajo que compagina con sus shows, sin duda sorprendentes. De hecho, en este último montaje, Juan Carlos Ortega, no es una persona humana, es como una caja de experiencias, que nunca pasa de moda y que recoge en una sola persona, todo un mundo, un universo, más que un universo, un Cosmos, de ahí el título de este espectáculo.

Una cosmología inigualable, la del talento y humor de Juan Carlos Ortega, que se remonta a los griegos, “al primer yogur griego concretamente”. Tanto es así, que a día de hoy se puede hablar de un auténtico Carl Sagan del humor, que en Cosmos, como ya hiciera con Relatividad general y La radio de Ortega, llenará el Olimpia de risas, humor del bueno y todo su particular universo de personajes orteguianos.

¿Cuál o mejor debería de decir cómo es el Cosmos de Juan Carlos Ortega?

—Yo diría que es un cosmos como el de cualquier humano; es decir, un cosmos rarísimo. Todos creemos que somos especiales, que hay algo en nosotros distinto, pero nos parecemos más de lo que imaginamos. Mi cosmos es como el tuyo.

¿Cómo explica eso de que no es una persona humana si no una caja de experiencias que se recogen en una sola persona?

—Bueno, eso lo escribió alguien que debe apreciarme. Si soy una caja, creo que debe ser de zapatos. O, mejor, de naranjas. Porque siempre hago lo mismo en mi trabajo. Mis gags son siempre el mismo gag. Soy un naranjo que da naranjas, pero, eso sí, intento que sean las mejores naranjas del mundo.

Carl Sagan unió poesía y ciencia en un programa de divulgación. Juan Carlos Ortega une humor y ciencia en un espectáculo teatral. ¿Existe alguna “similitud” entre ustedes? No en vano, se habla de usted como de un auténtico Carl Sagan del humor.

Ojalá pudiera parecerme a Carl Sagan en algo. En lo que sea. Sagan es una de esas personas necesarias en el mundo. Ese tipo de gente que hace algo durante su vida y que consigue cambiar las cosas. Ya digo, ojalá me pareciera en algo, pero desgraciadamente no es así.

¿Por qué le gusta hacer humor sobre cosas científicas? Así, a bote pronto, no parece fácil hacer reír con la ciencia, que se asocia a lo sesudo y complejo...

—Se puede hacer humor con todo, igual que puede hacerse poesía de todo. El humor, como la poesía, es un lenguaje, y con el puede abordarse todo. Yo creo que cada humorista debe hacer humor con los temas que ama. Y yo amo la ciencia.

Entre números anda el juego, pero también entre chistes, chascarrillos…

—Me hace gracia la palabra “chascarrillo”. Ya no se usa. Me recuerda a esa época donde también se decían cosas como “entremeses cómicos”. La época de Jardiel Poncela, de Mihura, de Tono, de esos humoristas a los que admiro.

Usted ha dicho en más de una ocasión que humor se puede aplicar a todo, incluso a las tragedias; por tanto, la ciencia, además de contribuir al desarrollo y bienestar del ser humano, también es un antídoto contra la tristeza.

—Sí, es cierto. La ciencia es un antídoto contra la tristeza, como todas las cosas que valen la pena. Yo he sido muy feliz leyendo libros de ciencia. Y también novelas de ciencia ficción. Lo recomiendo a todo el mundo. Cuando alguien esté deprimido, que lea ciencia ficción. De repente te coloca la narración en un punto lejano en el tiempo, con asuntos alejados que te hacen salir disparado del lugar feo donde estés.

Primero fue la Relatividad general, luego La radio de Ortega, ahora Cosmos… con estos mimbres, ¿qué será lo próximo?

Mi próximo espectáculo se llamará Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento. Lo acabo de decidir. 

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