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'La educación de las niñas', una reflexión sobre un pasado no tan lejano

El Museo Pedagógico de Aragón en Huesca acoge esta exposición en la sala Palmira Plá hasta el mes de septiembre

Víctor Juan y Víctor Lucea en la exposición 'La educación de las niñas'
Víctor Juan y Víctor Lucea en la exposición 'La educación de las niñas'
Verónica Lacasa

Las escuelas siempre son reflejo de los valores de una sociedad y hasta hace solo unas décadas se podía distinguir entre el mundo masculino, con su lenguaje, liturgias, intereses y valores, y el mundo femenino, con sus roles, aspiraciones y espacios reducidos al hogar, los hijos y la iglesia. Eran dos mundos separados y desiguales, que se reflejan en la exposición 'La educación de las niñas', con la que el Museo Pedagógico de Aragón, ubicado en Huesca, repasa esa realidad desde siglo XIX a la Transición y lo hace a través fotografías procedentes de su fondo, objetos alrededor de las labores y libros de lectura y urbanidad.

La sala Palmira Plá acoge hasta septiembre esta muestra que está enmarcada en el proyecto Cultura en Igualdad: Mujeres en Museos, Archivos y Bibliotecas, y que han inaugurado el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Víctor Lucea, el director del Museo Pedagógico, Víctor Juan, y la jefa de servicio de Difusión del Patrimonio Cultural, Archivos, Museos y Bibliotecas, Laura Asín.

Una máquina de coser procedente de la Escuela Normal de Magisterio, en la que las futuras maestras aprendían a coser para luego enseñar a las alumnas, predispone al público a mirar a un pasado no tan lejano y en el que con diferentes objetos vinculados a la costura, fotografías y libros, se pone de manifiesto que “no siempre la escuela fue justa en el ámbito de las mujeres”, según Víctor Juan, que también ha reconocido que se ha avanzado mucho en este sentido, “pero queda un trecho por recorrer”.

De ahí, que el objetivo de esta exposición sea favorecer la reflexión sobre el tipo de educación que las niñas han recibido durante décadas y, al mismo tiempo, invitar a los visitantes a soñar que quieren y con las escuelas que necesitan.

Para ello la muestra está dividida en diferentes secciones. Una de las más destacadas son las Labores. Tras la Ley de Moyano en 1857, las niñas recibían en las escuelas primarias una educación distinta a los niños. Labores era la asignatura propia de ellas y presente también en los planes de estudios que cursaban las jóvenes que querían ser maestras.

Otra es la Lectura de niñas y manuales de urbanidad. Los libros de lectura de los niños y las niñas eran distintos. En ellos se expresaban valores y maneras de entender la realidad que ofrecían la visión de una niña bien educada.

En Las niñas y el hogar se recoge como ellas eran educadas como futuros ángeles del hogar, asumiendo los roles de esposa, madre y ama de casa, que se reflejan en canciones, juguetes y lecturas.

Las niñas en la escuela reúne fotografías conservadas de ellas con sus maestras y escuelas de Aragón de la primera mitad del siglo XX, que transmiten la imagen de niñas ocupadas en tareas consideradas femeninas y cómo sus maestras eran un modelo a seguir.

Finalmente hay un apartado dedicado a Maestras y la Sección Femenina. Durante la dictadura franquista se prohibió la coeducación. La Sección Femenina se convirtió en elemento de transmisión del papel secundario de las mujeres en la sociedad. Durante cuarenta años, las aspirantes a maestra tuvieron que realizar cursos de la Sección Femenina de Falange para poder ejercer.

A través de todo este material, el Museo Pedagógico hace una reflexión crítica sobre la educación de las niñas a lo largo de este periodo y las consecuencias sociales de esta discriminación por género.

Desde su génesis en el siglo XIX y hasta la Constitución de 1978, en la que se establece la igualdad de todas las personas, el sistema educativo español separó a niños y niñas y les dio una educación distinta, salvo en el periodo de la II República.

Las escuelas siempre son reflejo de los valores de una sociedad. Por eso, edificios como la antigua Escuela Normal de Magisterio de Huesca o el de la escuela dedicada a Joaquín Costa y el Grupo Escolar Gascón y Marín, en Zaragoza, tienen dos puertas, dos escaleras, dos pasillos y un recreo dividido. A un lado, los niños y, al otro, las niñas.

Los chicos y las chicas no solo estudiaban en espacios separados, también estudiaban materias distintas y de otra manera: las Labores para ellas y la Agricultura para ellos. Los niños leían Juanito y las niñas Flora. En urbanidad se distinguía entre lo que era conveniente para la niña bien educada y lo que se esperaba del niño bien educado. Y, por supuesto, había juguetes de niña y juguetes de niño.

Durante los años 80 del siglo pasado se impulsaron campañas de sensibilización, se revisó el contenido de los libros de texto para eliminar cualquier forma de sexismo, se extendió la preocupación por el uso del lenguaje de manera no exclusiva... De ahí que 'La educación de las niñas', no mire “solo al pasado” sino que tiene “sentido crítico en tanto en cuanto es posible explorar una construcción de roles de género”, ha apuntado Víctor Lucea, para quien esta exposición “nos hace mirar a nuestro presente y al modo en que la educación tiene que ser abordada desde la igualdad”.

Tal y como ha dicho Víctor Juan, “el fin último no es mirar al pasado, sino saber que somos lo que fuimos y que el pasado nunca lo tenemos detrás de nosotros sino ante nosotros porque somos lo que hemos heredado”.

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