Cultura

ESTRENO

"El frío que quema", el "universo Herzog" en un Pirineo con nazis y judíos

Ambientada en la Andorra de los años 40, Santi Trullenque repasa al papel de los 'pasadores' que salvaban primero a republicanos y luego a judíos

Escena de "El frío que quema"
Escena de "El frío que quema"
S.E.

El cineasta Santi Trullenque lleva "el universo de Werner Herzog y Klaus Kinski" al Pirineo en su ópera prima, "El frío que quema", un drama histórico con judíos que pasan la frontera huyendo de los nazis que se ha presentado en estreno absoluto en el BCN Film Fest.

Una inconmensurable Greta Fernández encabeza un reparto en el que figuran también Roger Casamajor -protagonista asimismo de otra de las primicias del certamen, "Quico Sabater"-, Pedro Casablanc, Adrià Collado, Daniel Horvath y Ksawery Szlenkier.

Todo comenzó, explica Trullenque en una entrevista con EFE, con la premiada obra de teatro de Agustí Franch "El fred que crema", "una pieza muy claustrofóbica", y el propio dramaturgo le propuso llevarla al cine.

Confiesa Trullenque que en esta historia hay temas que le interesan, como "la naturaleza del mal y del odio" y "la reflexión de que ese odio se hereda y constituye uno de los elementos fundamentales de toda familia".

El mensaje que lanza el filme es que "los lobos existen y como no se les puede reeducar o adiestrar, se les debe combatir, aunque no siempre es posible vencerlos".

Partiendo de esta base, "El frío que quema" ofrece, en palabras del director, "una versión algo invertida del cuento de Caperucita, que en este caso decide ir a buscar al lobo".

Aunque la historia está ambientada en la Andorra de los años 40, donde los 'pasadores' jugaron un papel fundamental para salvar, primero republicanos durante la Guerra Civil española y luego judíos durante la II Guerra Mundial, Trullenque piensa que se trata de "una historia universal".

Para entender el comportamiento de los personajes, añade Trullenque, se tiene que ver el contexto: "es gente forjada en el frío de la montaña, con cosechas muy pobres y medios escasos".

El proyecto ya se inició con dificultades: "Empezamos a rodar el 9 de marzo de 2020 y cuatro días más tarde nos enviaron a casa por la pandemia, pensando que regresaríamos a los quince días y nos pasamos seis meses reconstruyendo la película y volviendo a levantarla, sin tener claro que pudiéramos retomarla, y posteriormente la implementación de los protocolos covid la encareció más".

No fue ese el único cambio, pues el aplazamiento obligó a sustituir a la protagonista inicial, Aida Folch, por Greta Fernández.

Seguidor del cine de Herzog, Trullenque recuerda las palabras que un día le transmitió el propio director alemán: "A veces no sabes si ruedas una película para vivir una aventura o vives una aventura para rodar una película".

Y en este caso, continúa, "el rodaje fue una aventura porque los personajes y el equipo pasan frío, algo que no se puede recrear si buscas la pureza del paisaje, y además rodar en Andorra no es fácil por la burocracia al tener que pasar una aduana".

No solo Herzog fue un referente en "El frío que quema", sino que el personaje que interpreta Daniel Horvath, el nazi Lars, "se inspira en Klaus Kinski, en ese mundo histriónico de la interpretación, muy visceral, muy animal", confiesa Trullenque, cercano a "esa visión del cine poco convencional y cada vez menos transitada".

El director bebe también de otras fuentes cinematográficas como "El jinete pálido" de Clint Eastwood o el Michael Cimino de "La puerta del cielo", en ese "acercamiento a retratos antropológicos de una comunidad".

La acción se sitúa en el invierno de 1943 en una aldea fronteriza donde viven Sara (Greta Fernández) y Antoni (Roger Casamajor), un joven matrimonio que espera su primer hijo, pero la llegada de una familia de judíos que huyen de la persecución nazi trastoca sus vidas.

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