Cultura

DÍA DE ARAGÓN - CULTURA

Aragón Territorio Sonoro

Cuatro décadas de música en la Comunidad Autónoma

Héroes del silencio.
Héroes del silencio.
S.E.

Cuarenta años después de que entrara en vigor el Estatuto de Autonomía de Aragón, en pleno 2022 nos ha sorprendido la noticia del retorno a la palestra de algunos de los grupos musicales que comenzaron a dar sus primeros pasos por entonces o un poco después: los Proscritos en Binéfar hace un mes, y Escoria Oriental (ahora reconvertidos en Escoria) e Ixo Rai!, ambos subiéndose de nuevo a los escenarios justamente en el Día de San Jorge, en Huesca y Zaragoza respectivamente. En su día fueron un emblema del poderío musical que Aragón iba a alcanzar unos años más tarde. Porque no cabe duda de que Aragón ha sido y sigue siendo un exuberante territorio sonoro.

La movida aragonesa

El Estatuto de Autonomía de Aragón coincidió en el tiempo con la incipiente movida aragonesa, réplica de la madrileña. En 1984, por ejemplo, se editaba “La movida rockera de Huesca”, que incluía a grupos tan diversos como Orni, Vade Retro, Devislay y Ejercicios Espirituales, la antesala de los que luego serían los Mestizos. Precisamente, Mestizos sería el primer grupo aragonés de la movida que tendría una cierta trascendencia a nivel nacional, al fichar por el mítico sello independiente Dro y editar en 1986 su primer disco, Por el día y por la noche, adelantándose así un año al lanzamiento del primer EP de los Héroes del Silencio, surgidos al calor de la I Muestra de Pop-Rock y Otros Rollos de Zaragoza y llamados a convertirse en el grupo más importante del rock español. El final de los años 80 fue en Aragón una época efervescente y muy productiva, dando origen a infinidad de grupos como los Proscritos, Los del Trasmuro, Antón Pirulero y sus Caretos del Miedo, Escoria Oriental, Acetileno, Víctimas o Los Muertos en Huesca y provincia, o Distrito 14, Más Birras, Los Niños del Brasil, Las Novias, IV Reich o John Landis Fans, entre otros, en Zaragoza.

Mestizos
Mestizos
S.E.

Esta tierra es Aragón

Pero no hay que olvidar que, al mismo tiempo que eclosionaba la movida, seguía teniendo un gran empuje todo el fenómeno de los cantautores, que había liderado el panorama musical aragonés en los primeros tiempos de la transición. El eco de José Antonio Labordeta, La Bullonera, Joaquín Carbonell o los grupos de folk como Chicotén y los oscenses Hato de Foces, a los que luego se unirían Biella Nuei, La Birolla, La Orquestina del Fabirol, Eraje, La Ronda de Boltaña y tantos otros, ha dejado patente que Aragón es también un territorio fecundo en lo que a folk y música tradicional se refiere, algo a lo que también ha contribuido de forma decisiva la cada vez más pujante escena de la jota, con artistas ya consagrados como Roberto Ciria, Nacho del Río o Beatriz Bernad, entre otros muchos.

Eclécticos años 90

Tras la gran ebullición de los años 80 parecía que la siguiente década iba a ser más tranquila. Pero no fue así, y fue entonces cuando se diversificó de forma radical el panorama musical aragonés: desde los grupos de fusión (Misión Hispana, Soul Mondo, Especialistas) hasta los nuevos rumberos (Willi Giménez & Chanela, los Combays), pasando por el punk de Manolo Kabezabolo, el primer indie (El Niño Gusano, El Regalo de Silvia), los nuevos sonidos electrónicos (JLF, Infrasound, Nu Tempo y dj’s como Andrés Campo, AudioClaudio, Chelis, McPérez, DJ Frank o Carlos Hollers) y, por supuesto, la eclosión del hip hop, liderada por Violadores del Verso, que lograron hacer de la ciudad de Zaragoza una de las grandes capitales del rap español. Sharif, Rapsusklei o los oscenses SCR han sido también figuras importantes de este fenómeno. Y a finales de los años 90, de las cenizas de Días de Vino y Rosas, surgió Amaral, llamados a convertirse en otro de los grandes estandartes de la música aragonesa. Los años 90, por tanto, no fueron en absoluto un terreno baldío.

Aragón siglo XXI

Y llegamos así al siglo actual, que continúa por la misma senda del eclecticismo sonoro iniciado en los últimos años del siglo pasado. Tras la disolución de los Héroes del Silencio, Bunbury ha logrado alzarse como uno de los grandes iconos del rock nacional. La capital oscense ha sido en estas dos primeras décadas del nuevo siglo un auténtico hervidero de grupos y artistas, fundamentalmente entroncados (aunque no solo) en el fenómeno indie: Pecker, Mi Pequeña Radio, Lucca, Kiev Cuando Nieva, Will Spector y los Fatus, Copiloto, Domador, Plasma, Licor de Pájaro, Amorica o El Verbo Odiado. Mientras tanto, el “rock de pueblo” de Azero despuntaba en Teruel y en Zaragoza se vivían de nuevo momentos de gran intensidad sonora y mucha variedad musical, con, entre otros muchos, Bigott, Tachenko, Los Gandules, Cuti Vericad (nacido en Jaca), $kyhook, De Vito, Delacueva o la cantautora María José Hernández, que ha plantado la semilla para nuevas cantautoras más próximas al indie como Eva McBel, Elem, Erin Memento, la turolense Isabel Marco o la barbastrense Silvia Solans. No es desdeñable tampoco la aportación aragonesa a la fusión y el mestizaje, con grupos y artistas como Carmen París, La Talega (y Tritón Jiménez), Mallacán, Fongo, Trivium Klezmer, Joaquín Pardinilla, O´Carolan, Olga y los Ministriles, Nanjazz o los proyectos de fusión electrónica como Jenzo, Maut, Casasnovas o Idoipe. Y la cosa no se detiene ahí, porque siguen surgiendo nuevas propuestas: el rock de Flores & McEwen, Lizzy La Larga y Perdita Durango, el trap de la oscense Lassi.O y del sello zaragozano Shumito, el rock de autor de Francho Sarrablo, el reggaetón de los oscenses JDNY y de las producciones de Fran García…

Por último, aunque está claro que la música aragonesa durante estos 40 años ha dado de sí mucho más de lo que aparece plasmado en estas líneas y que hay muchos nombres que se han quedado en el tintero, no hay que olvidarse del gran potencial de la música clásica y antigua en nuestra tierra, con nombre señeros como Al Ayre Español, Los Músicos de su Alteza, el cuarteto Terpsícore, la soprano Eugenia Boix, El Trovar o el Grupo Enigma de música contemporánea. Y finalmente, también hay que mencionar la escena flamenca (Manuel Tejuela, Tutero, Josemaría Jiménez, Enrique Amador “Musi”) y el panorama jazzístico, en el que despuntan Monkayo, Aragonian (del trompetista oscense Gerardo López), Dixie Rue del Percebe, J4F, el proyecto Jazz for Kids o la pianista oscense Clara Lai. De la importancia de la música aragonesa habla muy claramente la existencia de artistas como Héroes del Silencio, Amaral y Violadores del Verso, primerísimas figuras cada una en su género: rock, pop y hip hop respectivamente. La conclusión es evidente: Aragón es un territorio muy fértil en el ámbito musical. Y, con toda seguridad, lo seguirá siendo. 

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