Cultura

50 Festival Internacional de Cine de Huesca

Raquel Meller, una artista “insumisa y divina” que conquistó el mundo

Vicky Calavia dirige un documental para rescatar y reivindicar la figura de la cupletista

Chus Fenero, María Guerra y Vicky Calavia, en el vermú.
Chus Fenero, María Guerra y Vicky Calavia, en el vermú.
Pablo Segura

Raquel Meller (Tarazona, 1888-Barcelona, 1962) se convirtió en una de las figuras culturales más grandes de la primera mitad del siglo XX, cuando demostró ser Insumisa y Divina, título del documental que Vicky Calavia está preparando para rescatar y reivindicar su figura.

Como ha asegurado este jueves la directora en el vermú más feminista del 50 Festival Internacional de Cine de Huesca, en su momento Meller “triunfó en España, Europa y Estados Unidos” llevando al cuplé, un género musical considerado menor, hasta la gloria.

La artista aragonesa popularizó temas como La violetera y El relicario -que para su disgusto, Sara Montiel convertiría en clásicos inolvidables años después- y no solo arrasó en el cabaret y los clubes nocturnos.

Charles Chaplin “quería contar con ella en una película, pero lo rechazó”, mientras que fue musa de nombres tan relevantes como el poeta Antonio Machado y el pintor Joaquín Sorolla, ha explicado la cineasta.

“Isadora Duncan se enamoró de ella”, ha proseguido Calavia, antes de señalar que “tanto los hombres como las mujeres” caían rendidos a sus pies porque era “muy carismática y seductora”.

Su fama eran tal que incluso “vendía más discos que Carlos Gardel”, lo que unido a sus célebres actuaciones, le llevaron a “amasar una gran fortuna”, ha destacado.

Compró unas vías de tren para poder viajar con su equipo y tenía varios Picassos en casa, pero durante los últimos años de su vida dejó de ser millonaria, aunque nunca se arruinó”, ha matizado Calavia.

En su obra, que partió de una investigación por encargo de Aragón TV, la directora mostrará que Meller también era “un personaje controvertido” para la época.

“Tuvo varios maridos, muchos amantes, cobraba más dinero que los hombres y no se hizo cargo de sus hijos”, ha aseverado sobre una mujer que “cultivaba mucho el misterio”.

Pese a ser una superestrella internacional durante varios años, Raquel Meller cayó en el olvido con el paso del tiempo.

“Fue desapareciendo poco a poco y se ocultó conforme se hacía mayor y perdía su belleza. Después de la Guerra Civil se retiró”, ha contado Calavia.

Debido a su reconocida fe católica, Meller no fue condenada por el franquismo y 50 años después de su muerte, su legado será reivindicado por este documental, en el que reinterpretarán sus clásicos artistas actuales como La Shica y Julia de Castro.

Directoras

Conducido por Chus Fenero, en el acto organizado por el Festival Internacional de Cine de Huesca en colaboración con el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), cuya presidenta, María Goikoetxea, ha ofrecido un discurso al inicio, se ha detenido a analizar otras figuras feministas y la actual situación de las cineastas.

En la cita ha participado María Guerra, presentadora del podcast La Script y jurado del certamen, que ha valorado la “selección paritaria” de los cortometrajes a concurso, que tocan temas como “la violencia de género”.

Aunque en la década de los 2000 parecía que “se habían retirado las mujeres de las escuelas de cine”, en los últimos años ha florecido una nueva hornada de realizadoras que, junto a la revolución del #MeToo originada en 2017, ha provocado que la conciencia feminista “haya venido para quedarse”, ha celebrado.

Isabel Coixet, que hasta el día de hoy es la directora española que más proyectos cinematográficos diferentes y ambiciosos ha realizado hasta la fecha, dice que “a llorar, a la llorería”, algo con lo que Guerra concuerda.

El feminismo más victimista no tiene lugar en este negocio, en el que ellos tienen más credibilidad. Es fundamental aprender de ellos y ‘pichear’”, ha soltado la periodista, entre risas, sobre este término que se utiliza para “vender un proyecto rápidamente”.

Y es que todos los cineastas, hombres y mujeres, se levantan todos los días “con el no por delante”, por lo que tienen mucho que aprender de la constancia de Coixet o de la propia Meller, “que lo hacía todo sin reblar”, ha puntualizado Calavia.

En el caso de las directoras, “la ópera prima siempre es más fácil de conseguir”, mientras que lo verdaderamente complicado es “hacer la segunda película y entrar en la industria”, ha apostillado Guerra.

Tras destacar a referentes como Agnès Vardá, Pilar Miró y Carla Simón, la periodista ha lamentado que hoy en día siga habiendo festivales tan machistas como Cannes y ha animado a las profesionales del cine a “transgredir, decir sus deseos en alto y romper los tabúes”.

Machismo en el periodismo

En los años 90, cuando María Guerra empezó en el mundo del periodismo, “las mujeres siempre estaban en segunda fila”, ha rememorado.

Hace unos años, la presentadora comprobó que en la Cadena SER, donde trabajaba, “echaban a todas las periodistas a partir de los 50 años”, como le ocurrió a su compañera Pepa Blanes.

A sus 56 años, María Guerra ha bromeado con que su objetivo actual es mantenerse y ver si puede llegar “cobrando” a los 60.

“En cambio, El País sí tendría que haber despedido a Carlos Boyero, un crítico que falta al respeto”, ha comentado la profesional, que ha denunciado el hecho de que este medio mantenga al polémico periodista porque sus artículos “generan clicks”.

Por contra, la vida no fue tan amable con ella y con Blanes cuando en el Festival de Venecia de 2019 realizaron un análisis de la película Joker (Todd Phillips), por el que fueron insultadas por decenas de personas, lo que demuestra que en el periodismo todavía hay mucho trabajo que hacer para que hombres y mujeres gocen “de la misma credibilidad”, ha añadido.

En un vermú realmente caluroso, sus protagonistas también han criticado que “los profesionales del cine” hombres tienen más salida que ellas, antes de terminar valorando iniciativas como la Muestra de Cine Realizado Por Mujeres, que ya lleva 22 ediciones en Huesca. 

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