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Edhu Palacho: “Somos afortunados por poder darle a la gente un rato de desconexión”

El músico oscense se inició en este arte actuando, de la mano de la directora Pilar Martín, en los Coros Juveniles de Huesca

Edhu Palacho.
Edhu Palacho.
S. E.

El músico oscense Edhu Palacho (Huesca, 1974) se inició en este arte actuando, de la mano de la directora Pilar Martín, en los Coros Juveniles de Huesca, “por estar cerca de la chica que me gustaba” y donde “entré haciendo la prueba con la canción de los 3 Mosqueperros”. Eso, y muchas giras con bandas propias después, le llevó en 2007 al Grupo Manacor, donde entró, entre otras razones, porque “no es una orquesta al uso, es una Grupesta de versiones pop-rock”, advierte.

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

—El de David Bowie, como no.

Genio y figura. ¿Se identifica?

—Bueno, la figura nos habla de la evolución corporal y hasta cierto punto podemos apañarla y hacer lo posible por cuidar nuestros cimientos, que en definitiva son los que nos sostienen. En cuanto al genio, que en el dicho popular está supeditado al carácter, creo que nuestros principios y creencias deben pivotar para no ser exactamente la misma persona que fuimos ayer. Nos debemos a nosotros mismos, avanzar a nivel personal para poder experimentar (llegado el caso) la catarsis colectiva.

¿Es imprescindible para subirse a un escenario?

—Sí, es necesario bajo mi punto de vista dos cosas, genio y figura, al menos es lo ideal. Eso no quiere decir que siempre y con el paso del tiempo deba ser el mismo genio (ni la misma figura).

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—(Risas) Qué afirmación más curiosa. He visto gente muy inteligente sonriendo muchísimo y gente no tanto haciéndolo a todas horas. Pero sí, sonreímos poco y quien esté libre de pecado que tire la primera... sonrisa. Quizá, además de sonreír, nos vendría bien ser más amables y saber colocarnos en la retina de nuestros semejantes más a menudo.

“Mientras llevemos el timón del barco y la ruta clara procuraremos hacerlo más que mejor para llegar al mejor puerto”

Tras los momentos de pandemia, ¿ve muchas más sonrisas mientras canta?

—¡Qué bien que pueda verlas sin una mascarilla que las tape! ¿verdad? Veo más alegría, más ganas de disfrutar y más conciencia del tiempo.

¿Cómo ha vivido la Orquesta Manacor estos años de pandemia? ¿Y cómo ve el futuro?

—Pues ha sido duro. Llevamos desde el año 2017 con cambios muy importantes, algunos indeseados dentro del grupo que nos han obligado a dibujar un rumbo distinto. Ha costado levantar el vuelo y todavía estamos tirando hacia adelante. Lo de la pandemia ha acelerado el proceso de un cambio generacional necesario, pero difícil y, a todo esto, se le añaden los cambios generales del propio sector musical. Las reglas del juego han cambiado... y mucho. El futuro a día de hoy es incierto pero mientras llevemos el timón del barco y la ruta clara, procuraremos hacerlo mucho más que mejor para llegar al mejor puerto.

¿Poderoso caballero es don dinero?

—Bueno, Quevedo tenía razón en muchos aspectos que seguramente desde principios del siglo XVII hasta ahora poco han cambiado. Es indudable que es una potente forma de energía social y comercial capaz de conseguir muchas cosas, otras claro está, no. Hay sentimientos y logros reales que no puede conseguir este caballero.

¿La inmigración es una bendición o una necesidad?

—La inmigración es muy importante para seguir desarrollando la fuerza motora y social dentro de un país. Abogo por una inmigración de calidad y muy bien regulada para que no haya errores a pagar en una posible desviación social futura. No se puede meter a todos los inmigrantes en el mismo saco y debemos saber diferenciar el grano de la paja y, claro está, realizar un seguimiento social efectivo.

¿Le parecen necesarias las migraciones para que la música evolucione?

—Hoy por hoy, tenemos al alcance de la mano música de todo el mundo si la queremos investigar. Es cierto que la música desde el principio de los tiempos se ha nutrido de mezcla y mestizaje y gracias a las migraciones han surgido estilos punteros e importantes en la música. No sé si necesarias para que la música en general evolucione, pero desde luego sí para cambiar paradigmas musicales y enriquecerla.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

—Muy buena pregunta en la que casi nadie cae teniendo este oficio. Yo me divierto currando, esa es la verdad, de otra manera no conozco un oficio más duro que procurar que los demás se sientan bien cuando ni tú mismo lo estás. Eso no quita para que haya algún día, sobre todo cuando tienes varios días de shows continuos en los que estás cansado, o la voz no te responde como te gustaría pese a que has hecho lo posible para mantenerla a un nivel notable. Somos muy afortunados por tener una profesión que nos hace disfrutar encima de un escenario y por darnos la oportunidad de darle a la gente unas horas de merecida desconexión y alegría.

¿Digital o analógico?

—Me quedo con lo mejor de las dos partes.

Aunque las actuaciones sigan siendo presenciales, ¿cómo de importante es internet para el mundo de la música?

—La industria musical ha dado un giro muy grande en estos últimos 15 años. Los viejos estándares han caído y han sido sustituidos por otros nuevos mientras los antiguos miraban incrédulos el derrumbe.

¿Qué es lo que le gusta exprimir hasta la saciedad?

—La vida intrínsecamente unida a la calidad. Continuar aprendiendo y teniendo cerca a personas con gran calidad humana y talento para compartirla.

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