Cultura

Pedro Juanín: “Hay muchos devotos de la cruz de Oroel, se le tiene aprecio”

El autor presenta hoy en Jaca su libro sobre los 120 años de uno de los grandes emblemas de la localidad jaquesa

Pedro Juanín.
Pedro Juanín.
R. G.

Corría el 2 de julio de 1902 cuando se inauguró una gigantesca cruz en la cima de la peña Oroel, siguiendo la idea de Francisco Valdés -entonces obispo de Jaca- de rendir un homenaje al crucificado al comienzo del siglo XX. Lo que nació como un deseo de la Iglesia de recuperar la preeminencia perdida en la sociedad de la época acabó por convertirse en uno de los símbolos eternos e imborrables de la ciudad.

En plena efemérides, hoy habrá una ascensión a la peña en el marco de una jornada conmemorativa, cuyo plato fuerte llegará a las 19 horas en el Casino Unión Jaquesa con la presentación del libro 120 años de nuestra cruz de Oroel, que escribió Pedro Juanín, dentro de la colección Recopilaciones Jaquesas, que edita la Asociación Cultural Jacetana. La obra se compone de 110 páginas y un centenar de fotos de varias épocas.

La publicación exigió un importante esfuerzo a nivel documental, pero “merece la pena por los 120 años y por el pueblo, ya que hay mucho devoto de la cruz de Oroel y se le tiene un gran aprecio”, como dijo Pedro Juanín, agregando que este símbolo abarca más allá de lo espiritual. “No es solo una cruz religiosa”, aseguró, al precisar que “hay mucha gente católica que sube y otros que no lo son”.

Tanto el alcalde de Jaca, Juan Manuel Ramón, como el concejal de Cultura, Javier Acín, se encargaron de prologar el libro, que “está hecho para los de Jaca y los amantes de la peña Oroel”, según el autor, cuya determinación era “hacer un homenaje a todas las personas que han ascendido a la cruz”, entre los que hay un alto porcentaje de vecinos. De hecho, “cualquier crío de Jaca que haya ido a Escuelas Pías ha subido”.

Desde su concepción, la cruz de Oroel “ha tenido épocas buenas y malas”. En este sentido, recuerda que “a finales de los años 20 se encontró la cruz partida” y hoy en día no está clara la causa, dado que “se hablaba de un rayo y otros creen que hubo un sabotaje”. Por el contrario, en los años 50, la cruz recuperó su esplendor cuando “un grupo de jaqueses subió a pintarla”.

La cruz de Oroel tiene una altura de diez metros, aunque dos están soterrados. “Es muy bonita y se ve desde Jaca, pero hay que pintarla”, declaró Pedro Juanín, lamentando que “el Ayuntamiento y el Obispado no son sus propietarios” y en estas circunstancias, “nadie se hace responsable”. Por ello, su idea es recaudar fondos con la venta del libro e impulsar la mejora del estado de la cruz el próximo otoño.

En la presentación del libro, que también habla de la Virgen de la Cueva y la ermita de San Salvador, se inaugurará una exposición fotográfica de la cruz y se entregarán sendos bastones de peregrino a la persona más joven y a la más mayor que asciendan en la subida de hoy, que incluirá una oración comunitaria. Además, los andarines podrán dejar su huella en un libro de firmas. La obra de Juanín tiene una tirada de 400 ejemplares y se puede encontrar en las librerías de Jaca. 

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