Cultura

LA ENTREVISTA

"Soy muy disciplinado en la confección, sin orden no hay resultados"

El escritor publica La cuarta memoria, una nueva novela negra ambientada entre Huesca y Zaragoza.

Esteban Navarro.
Esteban Navarro.
S.E.

El escritor murciano, afincado en Huesca, Esteban Navarro publica este mes de mayo su novela número 26, La cuarta memoria. “Una novela policíaca ambientada a caballo entre Huesca y Zaragoza, con personajes sencillos, cotidianos, como cualquiera de nosotros, enfrentados a un reto para el que no estamos preparados y del que ninguno sabríamos cómo actuar” advierte el autor. “Pero, sobre todo, y como ocurre con todas mis obras, -continúa Navarro-, encontrará un novela de entretenimiento donde, y ese es mi objetivo, pasará un buen rato de lectura”.

La cuarta memoria es una historia independiente, protagonizada por una empleada de limpieza de la comisaría de Huesca y su hijo, que ahonda en los peligros de las nuevas tecnologías y en los secretos que navegan por internet. Ya que, según el propio escritor, pone en sobre aviso sobre la tecnología porque “en cualquier avance hay un logro y un peligro anexo, que debemos tener en cuenta y dominar. La misma medicina que nos cura, también nos mata. No es el qué, sino el cómo se usa”. Es más, añade que “como escritor trato las nuevas tecnologías con cautela, porque lo que puede ser un filón literario, puede convertirse en una antigualla que no satisfaga a futuros lectores”.

En este sentido, apuesta por las novelas atemporales y revela sobre esta en concreto que “hacía tiempo que le daba vueltas a esa idea, pero no encontraba cómo darle forma. Me fascinaba el que una familia sencilla, trabajadora, con dificultades para llegar a fin de mes, se viera envuelta en una trama policíaca por la coincidencia de recibir una memoria USB que compraron, cuando ellos no tenían que haberla recibido. Tardé tiempo en hilar la historia y llevarla al papel”.

Para hacerlo, explica que “soy muy disciplinado en la confección de mis obras, ya que sin orden no hay resultados”, es por ello que confiesa que “primero dedico unos meses a reunir documentación referente a la novela: lugares, calles, personajes, contexto histórico, etc. Luego me centro en escribir y en el relato de la novela, la historia. Pasados los primeros meses y con el primer borrador concluido, inicio el periplo más agotador, el de pulir el borrador hasta que la novela brille. Y después las correcciones y lecturas, más de una docena, hasta que doy la novela por concluida. Un año, entre una cosa y otra”.

Por cierto, cabe destacar que los lectores oscenses reconocerán las calles y plazas con facilidad puesto que a pesar de la trama “siempre procuro ambientar mis novelas en espacios reconocibles, porque creo que el lector valora los lugares donde ha estado o donde le gustaría estar. Eso le da realismo, que desemboca en fiabilidad y hace que la historia sea creíble” y subraya que “no es necesario irse a EEUU para ambientar todas las novelas”.

Por otro lado, Navarro asevera que “siempre estoy escribiendo y ya estoy enfrascado en la siguiente”. “Como dijo Ana María Matute: El que no inventa no vive”, sentencia.

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