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El SoNna Huesca escenifica la despoblación en Susín con “La Lluvia amarilla”

El festival ha recorrido este fin de semana las comarcas de La Jacetania y Alto Gállego para culminar en Piracés

Representación de La lluvia amarila
Representación de La lluvia amarila
DPH

Los gritos de Andrés, el último de Ainielle, resonaron este sábado en Susín, en el valle de Sobrepuerto, y su eco se pudo escuchar en la literaria y ficticia casa Sosas, su casa, a escasos kilómetros valle adentro. Fue una noche mágica, en la que la ficción se plegó a la realidad o como apuntó en la presentación, parafraseando a Antonio Machado, el autor y director de la obra, Jesús Arbués: “también la verdad se inventa”.

A pesar de las dificultades que planteó la pista de acceso y el exceso de grava usado para nivelar la vía, que complicó el último tramo de 1,5 km y obligó a muchos a hacerlo a pie, el ambiente que se respiraba en Susín no podía ser más festivo. Los antiguos vecinos, reunidos para el evento en torno a la Asociación Mallau, Amigos de Susín, prepararon hasta un pequeño bar que funcionó hasta que comenzó la representación. En nombre de la organización del SoNna Huesca, Begoña Puértolas agradeció sus desvelos al Ayuntamiento de Biescas y a la Asociación Mallau para que la representación se pudiera llevar a cabo. También hizo lo propio con los esforzados espectadores.

Parte del público llegó mucho antes y pudo recorrer el entorno, y parte de él, también, se quedó después a disfrutar de una noche estrellada e idílica. Desde la atalaya de Susín se veían perfectamente las luces de Oliván, de Biescas, y del concurrido acceso al valle de Tena.

La lluvia amarilla

Tras una hora y cuarto de representación, el público, puesto en pie, ovacionó a los actores durante varios minutos. Ricardo Joven y Alicia Montesquiu se fundían en un abrazo, mostrando, igual que lo hizo su director, que la compañía tenía más vértigo en el estreno en Susín, que el que tuvo en el Teatro Olimpia de Huesca o el Teatro Español de Madrid. En el fondo, venían a mentar la horca en casa del ahorcado.

El reto interpretativo de Ricardo Joven es mayúsculo. Mantiene constante un personaje brusco, vengativo y violento durante casi una hora y media, sin perder un momento ese carácter lleno de soberbia, de odio, de sinrazón y de locura, contra todo y contra todos, que caracteriza la última foto desenfocada de la despoblación, que tan bien describió el novelista Julio Llamazares.

El contrapunto lo ofrece Alicia Montesquiu interpretando a Sabina, la mujer de Andrés, buena, tolerante y entrañable, que hace años que se ahorcó, pero permanece en un segundo plano en la escena para acompañar a Andrés en su última noche. Completa su interpretación con canciones a capela (Albada guerrera, La jota triste, Aqueras Montañas...) que aportan una sensibilidad que Andrés ha perdido.

También contribuyen poderosamente a la creación de esa atmósfera opresiva y a la dura y desgarradora puesta en escena los efectos audiovisuales y el mapping de David Fernández y Óscar Lasaosa, la iluminación de Sergio Iguácel o el vestuario de Sara Bonet, en el que lógicamente predomina el negro.

La Estanca, en Bailo

En la balsa de La Estanca de Bailo el SoNna Huesca vivió el viernes una jornada muy especial, con una propuesta contemporánea y poco frecuente marcada por la voz de Gustavo Giménez, poeta sonoro, performer y cantante experimental aragonés, y los timbales de Marwan Nasser, libanés de adopción y heredero de la percusión árabe y el darbouka, disciplinas que estudió en Beirut.

Los juegos vocales y sonidos guturales de Giménez formaron junto al hipnótico sonido de djembés y timbales de Nasser un espacio sonoro que por momentos sugería puentes entre el trance mongol y el canto gregoriano.

Las leyendas y las historias en forma de cuentos cortos o poemas mezclaron con la música para crear un ambiente especial, sobre todo cuando Gustavo Giménez contó la historia de una niña muerta en la que contó con la colaboración del público.

El ambiente era propicio para cerrar los ojos, tumbarse en las mantas dispuestas por la organización y dejarse llevar por el sonido hacia otros estados de consciencia. La temperatura y la ligera brisa que corrían en las estribaciones de Santa Bárbara también invitaban a dejarse ir, después del calor sufrido durante el día.

Flor de Toloache

El tercer fin de semana del SoNna Huesca 2022, que dio comienzo el 8 de julio y se alargará hasta el 10 de septiembre después de haber recorrido toda la provincia, culmina este domingo a las 20.00 horas con el concierto de las mexicanas Flor de Toloache en el monumento Arte y Naturaleza, “Árboles como arqueología”, de Fernando Casas, en Piracés.

Flor de Toloache comenzó como un trío, llamado así por la flor mexicana que induce al delirio y que se ha utilizado como poción de amor durante generaciones. A medida que ha crecido su notoriedad, el grupo ha ido creciendo y puede llegar a contar hasta con diez miembros dependiendo del escenario, formando un conjunto verdaderamente global con músicas procedentes de México, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Australia, Colombia, Alemania, Italia y Estados Unidos.

En apenas dos semanas se agotaron las invitaciones para disfrutar del espectáculo del primer y único grupo de mariachis exclusivamente femenino de la ciudad de Nueva York, ganadoras del Grammy latino en 2017, y nominadas también en 2019 y 2020.

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