Cultura

TRADICIONES

El XXII festival folclórico Castillo de Montearagón se clausura con éxito

Desde la organización han asegurado este sábado que se habían cumplido los objetivos de la cita

Un momento de la actuación de Estirpe de Aragonia en la plaza de Navarra, la tarde de este sábado.
Un momento de la actuación de Estirpe de Aragonia en la plaza de Navarra, la tarde de este sábado.
Pablo Segura

Cierra con éxito de participación y público el XXII Festival Castillo de Montearagón celebrado este sábado en Huesca. “Ha llegado en un momento de muchas ganas y se ha notado, aunque lo hemos hecho un poco como transición, ya que no hemos podido traer a tres grupos de fuera como era lo habitual antes de la pandemia porque muchas agrupaciones mantienen las restricciones aún”, reveló este sábado Noemí Lanaspa, presidenta de la Asociación Estirpe de Aragonia, entidad organizadora de la cita junto al Ayuntamiento de Huesca, quienes valoraron muy positivamente este festival que se retomó este fin de semana tras dos años de parón a causa de la pandemia.

El encuentro se clausuró la noche del sábado en el paseo Carlos Vidal del parque Miguel Servet con el objetivo cumplido porque, como recordó Lanaspa, “esto es un escaparate de folclore y queríamos que hubiese representación diversa, por eso contactamos con el grupo de Boquiñeni, en Zaragoza, y el de Picanya, en Valencia, nuestra idea es diversificar”.

La de este sábado  fue una completa jornada dedicada a la jota en la que se palpaba todavía la emoción del homenaje, el viernes, al jotero oscense Jorge Martín, “en el que hubo lágrimas y mucha emoción, porque era un homenaje que queríamos hacer en vida para que él lo pudiera disfrutar, por eso quisimos que estuvieran aquellos que compartieron escenario con él, que fuera entrañable, como fue. Y es que hubo mucha emoción porque ver a Jorge cantar El peregrino, que es una letra de Toño Julve con música de Juanjo Almarza, pero que Jorge hace suya, y que ya en la primera frase se te ponen los pelos como escarpias y fue muy muy emotivo además verle la cara, esa sonrisa, cuando estaba sobre el escenario... me doy por pagada”, añadió Lanaspa.

Como anfitrión, Estirpe de Aragonia recibió al más de medio centenar de personas entre los Danzantes de Boquiñeni, de Zaragoza, y el Grup de Danses Realenc de Picanya, de Valencia, con una recepción oficial en el Ayuntamiento, en la que estuvieron presentes los concejales de Cultura, Ramón Lasaosa, y de Servicios Generales, Roberto Cacho. Una cita en la que se hicieron intercambio de obsequios, y después visitaron la parte histórica de Huesca.

Por la tarde el programa se completó con un pasacalles por el centro de la ciudad con paradas en la plaza de la Inmaculada, donde actuaron los Danzantes de Boquiñeni; en las cuatro esquinas, donde actuó el Grup de Danses Realenc de Picanya; y la plaza de Navarra, momento para los joteros de Estirpe.

El grueso de la cita se dio en el parque Miguel Servet, donde actuaron las tres agrupaciones folclóricas. Los de Boquiñeni, con más de 120 años de tradición, mostraron sus tradicionales dances ataviados de blanco, con faja azul o morada, y banda con la bandera de Aragón y el escudo de la localidad zaragozana, acompañados por los Dulzaineros de Tauste, quienes guiaron con sus notas los bailes compuestos por cuatro piezas. De ellas, el grupo dejó al público con la boca abierta cuando danzaron la jota que, como indicó José Antonio Barona, portavoz de la agrupación, “es lo más lúcido por lo característico de la danza, de los saltos y la rapidez del baile”. Barona hizo hincapié en las ganas de este viaje “que después de dos años, es la primera salida que hacemos, y Huesca es especial, venimos muy a gusto”.

Por su parte, desde la agrupación valenciana, su presidenta Mª Carmen Mas, también se mostró muy ilusionada con esta visita al festival oscense. “Es la primera vez que venimos a Huesca y lo hemos hecho con mucha ilusión y ganas”, decía en declaraciones a este periódico, este sábado. Y de esa ilusión se embriagó el público que pudo disfrutar de un amplio abanico de folclore valenciano con boleros, fandangos, seguidillas y jotas. Y es que Mas indicó que “somos un grupo de rondalla y grupo de baile de toda la comunidad y mostramos un poco de cada”. Así que, además de una muestra genérica musical de la zona, también hubo una pincelada de su indumentaria, acompañada de una pequeña explicación sobre el escenario.

Estirpe de Aragonia clausuró este encuentro con un variado de jotas, entre las que no faltaron las alusivas al Castillo de Montearagón, como es el pasodoble, pero también fueron muy esperadas Abrazo a Aragón y la jota de Los cántaros.

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