Cultura

la entrevista

Javier Aquilué: “El sonido de Murillo es un collage y una circunstancia interesante”

El artista ha presentado su nuevo proyecto sonoro este domingo en el Camping Armalygal

Javier Aquilué, captando sonidos en Murillo de Gállego.
Javier Aquilué, captando sonidos en Murillo de Gállego.
Mercedes Ventura

Después de una intensa semana de residencia artística en Murillo de Gállego, donde ha registrado grabaciones de campo de los habitantes, espacios y entorno natural de la localidad, el artista y músico Javier Aquilué (Huesca, 1978) ha presentado este domingo en el Manhattan Fest un proyecto musical de composiciones inéditas acompañadas de instrumentos acústicos, eléctricos y electrónicos.

Conocer un lugar desde la escucha “es muy interesante”, según confirma el oscense. “Murillo tiene una idiosincrasia curiosa e híbrida: la carretera, el rafting, la agricultura... Es difícil grabar en cualquier parte sin que se cuelen sonidos; aunque en apariencia todo está tranquilo y silencioso, en cuanto te esfuerzas en escuchar te das cuenta de que hay muchas cosas pasando simultáneamente”, comenta.

Mientras que el sonido del pueblo “es en sí un collage, una circunstancia muy interesante”, los habitantes de la población han sido “de lo más hospitalarios” con el creador, que ha vivido una experiencia única estos días.

Sobre todo, su objetivo era experimentar con un método de trabajo al que no está acostumbrado: “Normalmente cuando uno compone lo hace desde cero, en base a unas ideas previas, y se trabaja el sonido para que se ajuste a ellas. En este caso es al revés, es el sonido el que propone, el que me va sugiriendo qué hacer con él”, cuenta.

En esta semana “tan agradable” que ha pasado familiarizándose con el sitio, conociendo a gente y “abriendo mucho los oídos” -dice-, ha hecho mucho trabajo de campo, “grabando el sonido de los pájaros, las campanas o el río”, especifica.

“Luego reviso las grabaciones, selecciono fragmentos, los repito en bucle y los modifico buscando el principio de un patrón rítmico o armónico”, prosigue.

Por último, el doctor en Bellas Artes toca “por encima” de esa base “con instrumentos convencionales”, como la guitarra o el moog. “Esta es la parte que creo tiene más interés -y dificultad- en directo, ya que requiere sincronización”, sostiene.

El aprendizaje más valioso ha sido ponerse a prueba para “montar un concierto con material nuevo en tiempo récord y mezclar la música instrumental en directo con el collage sonoro”, valora.

“Había ya experimentado con ambas cosas, pero esto está siendo una inmersión total”, confiesa.

Así, con este proyecto producido específicamente para el festival, el artista pretende transmutar la vivencia de un lugar y tiempo determinados en una experiencia auditiva que combinará collage y paisaje sonoro con música experimental.

“Espero que todo salga según lo planeado... Y que el público sintonice con lo que oye. En esta propuesta es fundamental que, además de disfrutarla como música, la gente reconozca en ella los mismos ruidos que escuchan cotidianamente, que se perciba como algo familiar, casi como un trabajo colectivo”, desea este hombre del Renacimiento.

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