Cultura

LA ENTREVISTA

Mercè Ibarz: “Contar la evolución de la agricultura es también labrar con palabras”

La escritora zaidinense publica ‘Tríptico de la Tierra’ sobre la tierra, los orígenes, y el trabajo de escribir, un libro muy ligado a su vida

Mercè Ibarz
Mercè Ibarz
Lucía Boned

La narradora, periodista cultural y ensayista zaidinense Mercè Ibarz, aunque afincada en Barcelona desde hace cincuenta años, publica Tríptico de la tierra (Editorial Anagrama), un libro que según ella misma explica a este periódico versa sobre “tres historias íntimamente ligadas sobre los orígenes, la tierra y el trabajo de escribir, cuestiones entrelazadas en mí de manera íntima y esencial”.

En este sentido, revela que “las dos primeras historias, La tierra retirada y La palmera de trigo, las publiqué hace casi treinta años, entre 1993 y 1995, y en 2020 añadí la última parte, Labor inacabada. En ese lapso de tiempo, digo en esta última parte, he comprendido que soy una labradora, una payesa de las letras”, porque continúa, “contar la tierra, la evolución de la agricultura desde el cereal a la fruta, los cambios en las formas de trabajo y de vida, es también labrar con palabras”.

Ibarz confiesa que “hace treinta años se hablaba poco y se escribía aún menos sobre los cambios en una agricultura activa, cambios que modificaban asimismo la vida en los pueblos, en las casas, en las relaciones, en la vida colectiva, en los bailes y en el cine, en todas las edades. Me lancé a escribir desde la observación personal y el amor por el paisaje y sus gentes”.

Hace hincapié la escritora en que tiene un vínculo muy fuerte con su localidad natal, donde, por cierto, disfruta de estos días, “decisivo en mi vida personal y en mi trabajo literario. Puede que mis mejores libros hayan sido todos pensados y estructurados, escritos incluso, aquí, en mi casa de Saidí, (permítanme decirlo como siempre lo he dicho y lo decimos, con afecto para la denominación Zaidín, naturalmente)” Y advierte que “en Saidí encuentro el espacio interior necesario para dar rienda suelta al libro en que llevo tiempo pensando y me pongo a la faena”.

Al ser preguntada sobre cuánto hay de autobiográfico en Tríptico de la tierra, responde que “mucho y tal vez no tanto a la vez, hay pudor ahí... Me planteé La tierra retirada como una crónica personal. Salí de Saidí a los catorce años. Salí a estudiar en Lérida y luego en Barcelona, y regresaba constantemente al pueblo, donde siempre ha vivido mi familia. En este ir y venir se forjó el libro, escrito en primera persona, con apuntes íntimos sobre el paisaje, que iba redescubriendo y que para mí es esencial. Es en paralelo una crónica, que termina en la disco Florida 135, sobre el manicomial proceso agrícola que ya entonces se advertía y que ahora es todavía más estresado, lo sabemos bien. Dos años más tarde, en La palmera de trigo, novelo todo eso. Esta última parte, Labor inacabada, es de escritura aún más libre, con fotos”.

Entre otros proyectos, comenta que “estoy terminando la traducción del Retrato de Mercè Rodoreda, que salió en catalán en mayo, y puede que empiece, antes de regresar a la ciudad, un nuevo libro que hace tiempo me ronda por dentro, de narración imaginativa”.

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