Cultura

ENTREVISTA

Manuel Gómez de Valenzuela: "Los Abarca fueron gentes buenas y que cumplían su deber"

El diplomático aragonés arroja luz sobre el célebre linaje en un nuevo libro que presenta en Jaca y Sabiñánigo

Manuel Gómez de Valenzuela, en el Ayuntamiento de Jaca.
Manuel Gómez de Valenzuela, en el Ayuntamiento de Jaca.
Ricardo Grasa

Manuel Gómez de Valenzuela, diplomático aragonés con una amplia carrera como embajador en países árabes hasta su retiro, es autor de un gran número de publicaciones dedicadas a la historia del Alto Gállego y la Jacetania. Su campo de estudio más reciente es el prestigioso linaje de los Abarca, que tuvo su origen en Gavín y llegó a controlar las zonas de Navasa, Senegüé, Panticosa, el valle de la Garcipollera y Serué.

Estos dos últimos territorios centran su nuevo libro titulado El linaje de los Abarca, señores de la Garcipollera y Serué (siglos XV a XVIII), que se ha dado a conocer este martes en el Ayuntamiento de Jaca, en víspera de la Feria del Libro; y que este miércoles a las 20 horas se presentará en el Museo de Dibujo Julio Gavín Castillo de Larrés. La obra fue editada conjuntamente por la Asociación Sancho Ramírez (Jaca) y Amigos de Serrablo (Sabiñánigo).

Sin duda, “Abarca es uno de los apellidos históricos de ambas comarcas”, como dijo Gómez de Valenzuela, explicando que “el linaje viene de Gavín y se va desgajando”. En concreto, “los de Bolea se quedan en el siglo XIII”, mientras que “los de Serué y la Garcipollera son del siglo XIV y duran hasta el XVIII”, aunque al final “todos terminan acabándose, porque se afeminan, vienen mujeres y el apellido se pierde”.

“Los Abarca son un ejemplo de cómo eran los infanzones pirenaicos de esta zona. En el siglo XVI, surge el Estado con Felipe II; ellos tienen mentalidad medieval, chocan y hacen un poco el burro”, comentó el diplomático, destacando que “uno le pega un trabucazo a un obispo y otro le corta las narices a un canónigo”. “Pasa de todo”, agregó, puntualizando que “eran trabajadores y buenos empresarios agrícolas”.

“Son gentes llenas de contradicciones y mantienen su nobleza durante todo el tiempo. Lo dan todo por el rey; para ellos, es sagrado”, apuntó Gómez de Valenzuela, recordando que algunos integrantes del linaje de los Abarca “se meten en las galeras de la orden de Malta y otros mueren con la armada invencible”. “Otro se fue a luchar 8 años a Flandes”, añadió, concluyendo que “es gente que cumple su deber”.

Con respecto a su patrimonio, el autor explicó que “los Abarca eran ganaderos, como todo el mundo por aquí”, pero aclaró que “tenían una serrería y pusieron un hotel (un mesón) al pie de Bergosa, en la zona del puente de Torrijos”. “Supieron mantener bien sus posesiones y eran muy buenos señores de los vasallos. No eran de horca y cuchillo, sino buena gente y luchadores”, señaló, agregando que “acudían a la frontera cuando había lío con Francia”.

En buena parte de lo que hoy en día es la Jacetania y el Alto Gállego, “había Abarcas por todos los lados”, como afirmó Gómez de Valenzuela, destacando que “la rama más interesante es la de Gavín”, sobre la que ya publicó un libro, al que ahora se suma la obra dedicada a los del valle de la Garcipollera y Serué. “Me quedan los de Panticosa, pero eran unas gentes más tranquilas y no destacaron”, concluyó. 

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