Cultura

TRADICIONES

Sena se llena de color en la presentación de los dos gigantes de su comparsa

Después de doce años desde la creación de doña Sancha y don Pedro II de Aragón, llegan las figuras de Azud y Sabina

Los más pequeños disfrutaron junto a los adultos de una jornada inolvidable en Sena.
Los más pequeños disfrutaron junto a los adultos de una jornada inolvidable en Sena.
M. B.

Recientemente se presentaron en Sena los dos nuevos gigantes que complementan la ya numerosa comparsa de Gigantes y Cabezudos de la villa.

Era octubre de 2010 cuando se realizaba la presentación oficial, en las fiestas de Santa Quiteria, de los Gigantes doña Sancha y don Pedro II de Aragón, cuando Miguel Buil habló sobre la iniciativa de elaborar a los cabezudos que representan al Bandido Cucaracha, al Guardia Civil que lo detuvo y a la Gitaneta, y después de doce años, se han dado a conocer, Azud y Sabina, presentados con sus padrinos, los gigantes de Fraga, la comparsa de música y su gigante representando a el tenor Miguel Fleta, y los de Albalate de Cinca, además del grupo de dulzainas, gaitas y percusión de Sena, junto con el grupo de baile que con gran entusiasmo han estado todo el verano con sus ensayos, en el llamado ‘’baile al fresco’’.

Estas dos figuras emblemáticas que testimonian dos actividades muy vinculadas a la historia y actividad económica de la localidad, “porque “La Zu” ha sido una infraestructura vital para la subsistencia del pueblo y Sabina fue encontrada durante las excavaciones en el yacimiento del cerro de ‘Las Peñetas de Manolo’, en julio de 2017”, explican las hermanas Pili y Josephine Monter, de estos dos símbolos humanos que inmortalizan a los vecinos y vecinas de Sena en su devenir histórico.

Foto de familia de los participantes en la jornada con los gigantes.
Foto de familia de los participantes en la jornada con los gigantes.
M. B.

En su creación no han faltado las manos y la creatividad de los artistas senenses; Miguel Buil ha sido el diseñador, la artista Josephine Monter se ha encargado de pintarlos, la carpintería la ha realizado Alfredo Cerezuela, y varias vecinas han elaborado los vestidos.

Sobre Zu, las Monter explican: “En Sena conservamos algunos arabismos que se refieren a las técnicas de la huerta, como el mismo Zu o Azud, y algunos descendemos de personas que vinieron al pueblo para construir su última versión, como mi abuelo Miguel Ferrero o Miguel el de La Zu. En la cual, muchos nos hemos bañado y deslizado por su incomparable tobogán”.

De Sabina nos narran que “era importante para su gente, según explican los arqueólogos y paleoantropólogos que le han estudiado. La mayoría de las tumbas del yacimiento son de tipo panteón familiar, es decir que se aprovechaban para enterrar a varias personas, como sucede muchas veces en la cultura visigoda. Sin embargo, Sabina tiene una tumba para ella sola. Y, aunque la hemos hecho de tamaño gigante, era de poca estatura porque al morir tenía solo quince años. Es excepcional que alguien tan joven, que además era mujer, cuente con una tumba así, objeto además de un sellado particularmente cuidadoso con barro en sus juntas, lo que favoreció la conservación excepcional de sus restos orgánicos”.

En ese cerro no son los únicos senenses enterrados: “Los hay de otra época muy anterior. En las excavaciones de 2016 y 2017 se hallaron diferentes piezas cerámicas procedentes de una fase de ocupación previa aún visible en las zonas no arrasadas por las estructuras funerarias visigodas”, señalaron las hermanas.

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