Cultura

Iñaki Carcavilla: "No apetece ponerse las walkirias un sábado a las siete de la tarde"

El joven compositor oscense, autor de la banda sonora de ‘La quietud en la tormenta’, pisará el martes la alfombra roja del Festival de San Sebastián

Iñaki Carcavilla.
Iñaki Carcavilla.
S.E.

En la playlist de Iñaki Carcavilla suena la voz de Liu, la esclava que Puccini imaginó en una de sus obras. Aunque a veces, parece que entre los actos de Turandot se cuela la voz de algún tenor pasado de autotune que confraterniza romanticismo y perreo. “Escucho reggaetón. No siempre apetece ponerse las walkirias un sábado a las 7 de la tarde”, bromea.

Este joven oscense, que pisará este martes la alfombra roja del Festival de Cine de San Sebastián como compositor de la banda sonora de La quietud en la tormenta, nos adelanta que el outfit escogido hará un guiño a “los colores donostiarras”.

No es su primer logro. El año pasado estrenó una obra con la Banda de Música de Bilbao y su primera ópera, Culibillas. Un palmarés sorprendente cuando llevas un par de meses entrando a las discotecas más 21.

Aunque su música entienda de grandes escenarios, la canción que suena en bucle en su Spotify es Habanera triste. Es que, Iñaki se define como folclórica. “El folclore es maravilloso y hay que abrazarlo”. No podía ser de otra forma cuando en su casa, las dulzainas y salterios descansan en su habitación. “En Aragón no vemos lo que tenemos dentro como lo hacen en otras comunidades. Lo vemos como algo más que está ahí y no como nuestra identidad que es como debería ser”. Y aunque no haya probado la jota, no rehusa a mezclarla en su obra. Eso sí, nada de jotaflow al estilo Omar Montes. “Con música como trap, no. Pero en un mundo orquestal contemporáneo sí. Y seguramente ya lo haya hecho sin darme cuenta”.

Iñaki comenzó su carrera musical con cinco años soplando un clarinete. Aunque luego se cambió al trombón de varas, su gran acompañante durante el viaje. Después probó la cuerda con el violonchelo. Incluso se ha atrevido con el canto lírico... “Fue cuando empecé a componer la ópera. Una parte muy importante de ser compositor es saber para qué instrumentos estás componiendo. Y para conocerlo dije: Me apunto al Orfeón Donostiarra. Y luego, empecé a dar clases de canto en Musikene. Algo totalmente fortuito y gratuito que nadie se veía venir”. ¿Se le resiste algún instrumento a este hombre orquesta? “La guitarra. Se me hace bola”, bromea.

Entrar a Musikene hizo que su hobby se convirtiera en su vida. Algo que considera “un poco dramático”. “Es bonito porque trabajas de lo que a tí te gusta, pero precisamente por eso, puedes sentirte obligado a dar siempre el 200 % y cumplir continuamente con las expectativas de lo que esperan de tí. Es gratificante, pero te acaba esclavizando sin que te des cuenta”.

Ha estado en una big band y toca en la Banda de Música de Huesca. No se sorprenda si le ve con la charanga en las fiestas de su pueblo. “Tocar y ver a la gente disfrutando también es muy gratificante”, asegura.

Iñaki Carcavilla es una caja de sorpresas y entre sus aficiones también está el esoterismo. Al futuro le pide una carta: “El arcano mayor 21, que representa el éxito y la recompensa”. Y al día de mañana: “Encontrarme a todos mis amigos que pueden venir, y ojalá a mis padres”. 

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