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Gabino Diego: "Las comedias tienen que tener un drama por debajo que las sostiene"

El actor se pone este viernes en la piel de Quino en ‘La curva de la felicidad’, que se presentan en el Teatro Olimpia de Huesca  

Josu Ormaetxe, Jesús Cisneros, Gabino Diego y Antonio Vico en La curva de la felicidad.
Josu Ormaetxe, Jesús Cisneros, Gabino Diego y Antonio Vico en La curva de la felicidad.
Joseph Hernandez

La curva de la felicidad es una comedia de humor que pone de manifiesto la fragilidad y vulnerabilidad del hombre de 40 cuando se rompe la pareja y de las dificultades de vivir solo y sin amor. Se trata de “una función mágica”, según Gabino Diego, que se subió por primera vez al escenario hace 17 años. En este tiempo han pasado por ella muchos actores. Pedro Reyes, Pablo Carbonell, El Monaguillo..., y ahora es Gabino Diego el que da vida a Quino. El hecho de llevar tanto tiempo en cartel y que hayan pasado por ella diferentes intérpretes, ha servido para que “hayan ido aportando cosas, haciéndola más divertida”, consiguiendo que “la gente se lo pase muy bien”, pero sin olvida “que también tiene su fondo” porque habla de las relaciones hombre-mujer en cualquier edad y en cualquier lugar, mostrando las dificultades para encontrar la comunicación y la estabilidad.

Pasar un buen rato y hacer pensar es lo que propone Gabino Diego con La curva de la felicidad, que se podrá ver mañana en el Teatro Olimpia de Huesca, a partir de las 20:30 horas, dentro del ciclo Club Aplauso, que organizan junto al Ayuntamiento.

Gabino Diego regresa a una tierra de la que es “un enamorado”. Recuerda cuando de pequeño su padre le llevaba a Benasque. Luego han sido muchos viajes al Pirineo de un actor que reconoce que Huesca “me gusta mucho”, y también le gusta mucho “actuar en la ciudad y en la provincia”.

Antes de interpretar a Quino, Gabino Diego compartió tablas con una oscense, Carmen Barrantes, algo que he hecho en diferentes ocasiones. Ambos protagonizaron Los mojigatos, obra con la que estuvieron en Barbastro. Ahora recala en la capital altoaragonesa junto a Josu Ormaetxe (director de esta obra y actor), Antonio Vico (que junto a Ormaetxe llevan en ella desde el inicio) y Jesús Cisneros, y lo hace para interpretar a Quino, “al que ha abandonado su mujer, de la que sigue enamorado. Tiene que vender el piso para darle su parte, pero en él están sus recuerdos”, explica el actor.

El caso es, que para no querer venderlo se lo apalabra a tres hombres, que acaban viviendo con él en la casa, entre ellos “un psicólogo, que psicoanaliza a Quino, y le va comiendo del coco”.

Quino se enfrenta a su crisis con Javier, Fer y Manu, hombres muy diferentes, con los que se irán creando una serie de conflictos en cadena y giros inesperados con final sorprendente, que mostraran en clave de comedia una reflexión sobre como ven y como llevan las relaciones con las mujeres unos tipos muy diferentes unos de otros.

“Es una función muy divertida, en la que se tocan todos los momentos de comedia”, explica Gabino Diego, que incide en que La curva de la felicidad se refiere a esa prominencia que se forma en el vientre masculino a base de cervezas y tapitas del bar, y que puede ser sinónimo de crisis, pero también el momento de hacer todo tipo de locuras para volver al mismo sitio: la búsqueda de la estabilidad. “Toca el tema del peterpanismo, el hombre que quiere seguir siendo un adolescente, y en este caso terminan viviendo juntos y pensado que se van a comer el mundo, pero no comen nada”. En la otra cara de la moneda está “la soledad y el necesitar a alguien a su lado”, porque como dice Quino en la función, todo le parece raro sin su pareja a su lado.

Y es que, como apunta Gabino Diego, “todas las comedias tienen que tener un drama por debajo. Es lo que la sostiene”, y además en este caso, “la gente se va sentir muy identificada con todos los personajes, entre ellos Quino, un tío muy tierno, pero un poco caradura al apalabrar el piso a tres personas”.

Para Gabino Diego ponerse en la piel de Quino ha sido un regalo ya que como él mismo cuenta “al acabar la pandemia pensé que lo que necesitábamos hacer eran obras de teatro donde la gente se lo pase muy bien y se ría mucho, y he llegado a la conclusión de que a mis 56 años, lo que tengo que hacer es comedia y ver al público reírse. Eso es una gozada”.

A lo que no renuncia Gabino Diego es al humor inteligente, como el que derrochan en esta Curva de la felicidad, con la que “los oscenses se lo van a pasar muy bien, porque mis tres compañeros dominan la comedia y son muy generosos”. El actor hace un símil con el fútbol, deporte en el que se pasa la pelota para que otro meta el gol, “te centran el balón para que marques, pero si llegas tarde, no mete gol”. Él, y sus compañeros son un equipo perfectamente engranado alrededor de su delantero, Quino. “Serán muchos los hombres que se identificarán con él”, aseguran Eduardo Galán y Pedro Gómez, creadores de la obra, que no dudan en que también “muchas mujeres se reirán cómplices con sus maridos”. 

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