Cultura

EXPOSICIÓN

Unas 2.000 personas disfrutan en Benasque del arte infantil

La primera parte del ‘Centro de Arte Ingenuo-Colección Santos Lloro’ se puede visitar en la Borda Albar

Portada de la exposición.
Portada de la exposición.
Verónica Lacasa

Alrededor de 2.000 personas han disfrutado desde agosto de la primera parte del Centro de Arte Ingenuo-Colección Santos Lloro ubicado en la Borda Albar de Benasque que, bajo la denominación La Mirada ingenua en el juego, muestra las piezas de arte infantil. El Centro, fruto de la colaboración de la Diputación de Huesca, el Ayuntamiento de Benasque y el propio coleccionista Javier Santos, culminará con la apertura, a finales de este año, de la segunda parte del proyecto, denominada La mirada ingenua en la vida cotidiana y ubicada en el Palacio de los Condes de Ribagorza.

“Han pasado unas 2.000 personas en estos dos meses y la respuesta es muy positiva, a la vez que ilusionante por volver, en muchos casos, a recuerdos de su infancia, por edad y en referencia, en general, al público asistente. A la vez que estamos contentos de poner en valor el contenido del museo, sus piezas, el entorno y el espacio”, apuntaba el técnico de Turismo de Benasque, Jorge Melero, en relación a la muestra en la Borda Albar, rehabilitada expresamente para este cometido y contigua al monumental Palacio de los Condes de Ribagorza, donde se instalará el resto de la colección.

El palacio y la borda anexa se convierten, gracias a este proyecto, en la sede de una colección compuesta por obras y objetos que van desde la Edad Media hasta nuestros días, predominando las de los siglos XIX y XX, en algunos casos, llamativas por su singularidad.

Las piezas de la muestra son realmente coloridas.
Las piezas de la muestra son realmente coloridas.
Verónica Lacasa

El Centro de Arte Ingenuo- Colección Santos Lloro ya parcialmente en marcha, constituye una infraestructura cultural clave para un valle eminentemente turístico como el de Benasque, el conjunto de Ribagorza y la provincia de Huesca.

Tanto desde el Consistorio como desde la DPH resaltaron “la generosidad social del coleccionista Santos Lloro” que, desde niño, ha adquirido objetos y obras de arte de diverso valor para responder a lo que él denomina “una necesidad vital” creando una colección que, en buena parte, ha cedido a Benasque, siempre de forma altruista, dada su vinculación con esta población donde inició su carrera profesional y a la que acude siempre que puede como destino vacacional.

El Ayuntamiento de Benasque valoró la importancia de este gesto y, desde la cesión en 2020, buscó fórmulas para acoger y exhibir las piezas. También la Diputación Provincial de Huesca ha creído en el proyecto desde el inicio y ha prestado el apoyo y asesoramiento necesario.

En primer lugar, financiando con 170.000 euros el coste de la rehabilitación de la Borda Albar como espacio museístico y la adecuación interior de sus salas de exposiciones, así como las que incluye el Palacio Condes de la Ribagorza.

En segundo lugar, promoviendo sendas exposiciones en las salas de la propia institución provincial y en el Real Jardín Botánico de Madrid para dar a conocer la colección al gran público, ambas con una gran repercusión en medios de comunicación de la provincia y nacionales.

El arte ingenuo de la colección evoca la inocencia, la creatividad, la necesidad de jugar, la libertad y el desenfado relacionado en la creación de las piezas.

La mirada ingenua irrumpió en la historia del arte a principios del siglo XX y propició que se valoraran por primera vez las creaciones de niños, de artistas naïfs, de personas con enfermedad mental y del ámbito popular, lo que supuso la puesta en valor de la bondad, la espontaneidad, la alegría, el inocente descaro, la sensibilidad o las emociones, así como el desconocimiento de las reglas.

La Colección Santos Lloro reúne más de cuatro mil piezas que cronológicamente van desde la Edad Media hasta nuestros días, predominando las de los siglos XIX y XX. La exposición pretende posibilitar una atmósfera común y un diálogo entre ellas, mediante la interrelación de objetos del pasado con obras artísticas contemporáneas, ya que a pesar de pertenecer a modelos estéticos y culturales con distinto objetivo, función y temporalidad, su nexo es la ingenuidad.

Piezas de distintos tamaños.
Piezas de distintos tamaños.
Verónica Lacasa

La selección expositiva de esta colección se distribuye en dos espacios, con ámbitos temáticos bien diferenciados: el Palacio de los Condes de Ribagorza, que albergará elementos religiosos y objetos de vida cotidiana, actualmente en proceso de diseño y cuya apertura está prevista para final de año; y la Borda Albar, que muestra las obras referidas a la fiesta y el juego, inaugurada en agosto de 2022.

Aquí se muestran dibujos de niñas y de niños, atracciones de feria o títeres, objetos de fiestas y ferias y creaciones artísticas modernas. Además, la Borda Albar acoge un ámbito centrado en el juguete de carácter más personal: los juguetes soñados, los que les permiten jugar a determinados roles de adulto, aquellos que posibilitan la educación y la instrucción y, finalmente, el juguete ligado a la libertad creativa.

La Mirada ingenua en la vida cotidiana

En los próximos meses, se podrá disfrutar en el Palacio de los Condes de Ribagorza de elementos religiosos y objetos de vida cotidiana, la dualidad entre lo divino y lo humano presente en numerosos objetos del día a día y en actos y ritos. Se abordan cuestiones relacionadas, por un lado, con la religión, como por ejemplo los juguetes religiosos y sus implicaciones sociales; tallas de divinidades; retablos e imágenes medievales, góticas y renacentistas y populares; relicarios y exvotos. Y, por otro lado, también se incluyen otros objetos y obras que versan sobre lo humano, como elementos que formaron parte de la vida cotidiana y que son poseedores de alguna característica creativa, más allá de lo meramente funcional. 

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